Opinión
La OTAN contra el sur
global
12 de julio de 2024 - 00:01
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La OTAN celebró su 75 aniversario con el objetivo de impedir que el orden global continúe su transformación y se consolide un modelo multilateral alternativo, con centro económico en el sudeste asiático y geopolÃtico en el denominado Sur Global. La Alianza Atlántica busca blindar el unilateralismo y el derecho de Occidente a instituir bloqueos y sanciones a quienes no se someten a sus prerrogativas geopolÃticas. En 1949, una docena de paÃses se asoció para enfrentarse al Pacto de Varsovia y especialmente a la Unión Soviética. El comunismo dejó de existir en Europa Oriental en la década de los´90 del siglo pasado y, sin embargo, la OTAN no disminuyó su presencia. Por el contrario, la incrementó. Al inicio del presente siglo el propio Vladimir Putin solicitó el ingreso de la Federación Rusa a la OTAN. La respuesta fue negativa. A esa altura, todos los actores dedujeron que el enemigo a ser desintegrado era el gigante euroasiático. Hoy son 32 los socios de la alianza militar occidental.
Vladimir Putin y los
militares rusos decidieron romper el cerco para evitar la repetición de aquella
traición sufrida en 1941, cuando la invasión nazi dejó 28 millones de muertos a
la URSS. Esta es la tercera vez que Occidente busca debilitar y/o desmembrar al
paÃs más extenso del mundo, poseedor de recursos naturales incalculables. La
primera de ellas fue comandada por Napoleón Bonaparte. La segunda fue la ordenada
por Adolf Hitler: los rusos parecen saber de asedios, ataques y cercos.
La guerra en Ucrania se
inició con el golpe de Estado de 2014, que proscribió a los partidos polÃticos
rusohablantes. Se ahondó con la masacre de la Casa de los
Sindicatos, en Odesa, donde fueron quemados vivos medio centenar de
manifestantes que recordaban la victoria del Ejército Rojo. Se reforzó con las
persecuciones en el Donbas y con las amenazas de Kiev de emplazar baterÃas de
misiles de la OTAN a 600 kilómetros de Moscú. En 2018 el gobierno golpista de
Kiev decidió designar al ex integrante de las SS, Joseph Bandera como héroe
nacional ucraniano. El emplazamiento de su monumento fue considerado por
quienes recuerdan la Batalla de Stalingrado como como una declaración de
guerra.
Hace tres años se inició la
denominada Operación Militar Especial, decidida por Moscú para romper el cerco
desplegado por la OTAN. El actual secretario general de la OTAN, Jens
Stoltenberg (foto, der., junto a Zelenski)–que
concluirá su mandato el próximo primero de octubre–, se sinceró en el primer
dÃa de la cumbre, al advertir que la posible victoria de Moscú en el campo de
batalla supondrÃa un cambio integral del escenario global: “El resultado de
esta guerra –asumió– dará forma a la seguridad global durante décadas.”
Lo que el titular de la
Alianza Atlántica ocultó es que los BRICS, sobre todo China y Rusia, se
atrevieron a desafiar el globalismo unilateralista controlado por la TrÃada
del Poder Real: las transnacionales, los centros financieros
internacionales y el Complejo Militar Industrial. Y que las organizaciones que
le brindan cobertura (la OTAN, el G7, el FMI y el Banco Mundial) empieza a
perder capacidad relativa de injerencia en el Sur Global. Por eso la contienda
bélica en Europa Oriental enfrenta a Moscú contra Ucrania más los 32 paÃses que
integran la OTAN. Eso explica la presencia de 12 mil
oficiales y reclutas de 84 paÃses alistados en los regimientos de
Kiev, contratados para combatir contra las tropas rusas.
Los miembros de la Alianza
llegan a su 75 aniversario con fragilidades y apatÃas en el mismo lapso en el
que Moscú continúa su avance paciente y meticuloso en el campo de batalla. La
reunión que se desarrolla en el auditorio Andrew W. Mellon, el mismo lugar
donde Harry Truman organizó la primera Cumbre en 1949, lo hace bajo cuatro
condicionamientos, identificados como debilidades:
(a) El anfitrión Joe Biden
exhibe claras señales de deterioro cognitivo mientras su oponente Donald Trump
se muestra desconfiado de la OTAN y crÃtico de Volodimir Zelensky.
(b) El mandatario húngaro y
lÃder de la derecha europea Victor Orban se desvinculó del énfasis guerrerista
de Washington y Bruselas. Orban viajó a Moscú para entrevistarse con el
presidente ruso mientras las usinas de propaganda otantistas buscan difundir la
imagen de un Putin aislado.
(c) La crisis económica que
viven los europeos –producto del encarecimiento de la energÃa y los alimentos–,
ha deteriorado el vÃnculo de las ciudanÃas. Desde el inicio de la guerra en
febrero de 2022 los aliados han invertido un total de 120 mil millones de
dólares en asistencia a Kiev.
(d) El Nuevo Frente Popular
de Jean-Luc Mélenchon y la ultraderecha francesa de Marine Le Pen se han
diferenciado de forma explÃcita del énfasis guerrerista de Emmanuel Macron.
Siete de cada diez franceses se ubica en las antÃpodas de las pretensiones de
la OTAN.
En el ágape brindado a los
periodistas que cubrieron la Cumbre en el Mellon Auditorium, a escasos 200
metros de la Casa Blanca, un periodista nacido en San Petersburgo –entonces
Leningrado– comentó: “Sucede que la Federación Rusa no tiene dÃa de la
independencia. Es que nunca fue sometida y nunca dependió de nadie”.

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