Diario La Bastilla

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14/05/2026

17:07 0

 Libros

Friedrich Nietzsche, poeta y filólogo alemán, sobre Dostoievski: “Es el único psicólogo del que tuve algo que aprender”

El pensador alemán descubrió tarde al novelista ruso, pero encontró en él una anatomía literaria de la culpa, el crimen y el subsuelo humano.

Nietzche Dostoievski
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Friedrich Nietzsche no necesitaba demasiados maestros a esas alturas de su vida. En 1888, cuando escribe ‘El crepúsculo de los ídolos’, ya ha roto con Wagner, ha atravesado el desencanto alemán, ha demolido una parte considerable de la moral heredada y se prepara, casi sin saberlo, para el último año de lucidez antes del derrumbe de Turín. Sin embargo, en mitad de ese periodo final, violento y luminoso, hay un nombre que aparece con una admiración poco habitual en él: Fiódor Dostoievski.

Entre ambos no hubo diálogo real, pero sí una conversación subterránea que sigue viva porque ninguno resolvió al ser humano, sólo lo dejaron expuesto ante su propia oscuridad.

La frase es una de las más citadas del cruce invisible entre ambos autores: Dostoievski fue, para Nietzsche, “el único psicólogo del que tuve algo que aprender”. Lo formula como una reflexión sobre el criminal, la exclusión social y la manera en que una sociedad domesticada convierte ciertas fuerzas vitales en enfermedad. Nietzsche habla de la capacidad de bajar al sótano de la conciencia y volver de allí con algo que no suene a teoría doctrinal.

El descubrimiento fue tardío. Dostoievski había muerto en 1881 y Nietzsche llegó a él varios años después, por traducciones francesas y casi por azar. En una carta de 1887 describió el encuentro como uno de esos accidentes que parecen obedecer a un destino predicho: abrió un libro en un puesto, sin conocer apenas el nombre ni la obra del ruso, y sintió que había encontrado a “un pariente espiritual”. No era una identificación completa, porque pocas cosas habría detestado Nietzsche tanto como el cristianismo final de Dostoievski, pero sí una forma de reconocimiento en el terreno más hondo, donde sólo queda el hombre discutiendo consigo mismo.

Un desafío necesario

Nietzsche no convierte a Dostoievski en un aliado ideológico. Lo admira, precisamente, porque lo desafía. En una carta a Georg Brandes llegó a considerar su obra “el material psicológico más valioso” que conocía, para añadir después una reserva reveladora: le estaba agradecido “aun cuando va contra mis instintos más profundos”. Dostoievski le daba algo que necesitaba: personajes atravesados por el resentimiento, la culpa, el orgullo, la humillación, el deseo de castigo y la fascinación por el abismo.

No es casual que una de las puertas de entrada fuera ‘Memorias del subsuelo’. Nietzsche vio en aquella obra una “genialidad psicológica”, una burla cruel del viejo mandato griego del “conócete a ti mismo”. El hombre del subsuelo no se conoce para salvarse, sino para encerrarse en su propio laberinto. Se analiza, se contradice, se degrada, se justifica y se acusa. Es, de algún modo, el laboratorio literario de una modernidad que ya no cree del todo en Dios, pero tampoco sabe vivir sin culpa.

Friedrich Nietzsche, poeta y filólogo alemán, sobre Dostoievski: “Es el único psicólogo del que tuve algo que aprender”

También pesa en esa admiración ‘La casa muerta’, nacida de la experiencia siberiana de Dostoievski. El novelista ruso había sido detenido en 1849 por su relación con el círculo Petrashevski, condenado a muerte, conducido ante el pelotón y salvado en el último instante por una conmutación de pena. Después llegaron los años de trabajos forzados en Siberia, que marcaron decisivamente su vida y su literatura. Nietzsche entendió ahí algo que le interesaba profundamente: el criminal no como simple monstruo moral, sino como figura extrema de la energía humana sometida a unas condiciones insoportables.

Cuando Nietzsche llama “psicólogo” a Dostoievski, está reconociendo una forma de conocimiento anterior a la clínica y distinta de la filosofía sistemática. Dostoievski sabe poner a hablar a un hombre cuando su fachada se derrumba. Raskólnikov, Stavrogin, Iván Karamázov o el hombre del subsuelo no son tesis disfrazadas de personajes, sino conciencias que arden ante nuestros ojos.

Nietzsche, el gran crítico del cristianismo, aprendió de un novelista profundamente cristiano. Dostoievski, el escritor que miró al nihilismo con terror religioso, fascinó al filósofo que quiso atravesarlo para buscar una alternativa. Entre ambos no hubo diálogo real, pero sí una conversación subterránea que sigue viva porque ninguno resolvió al ser humano, sólo lo dejaron expuesto ante su propia oscuridad.


Fuente: Meristation

17:04 0

 

El ajuste en la Universidad: miseria planificada

A 26 meses de su asunción, el gobierno nacional continúa con su política de degradación del salario universitario. Los ingresos de docentes y no docentes volvieron a caer: un derrumbe del 33,7% real respecto de noviembre de 2023. El poder adquisitivo del sueldo es más bajo que en 2002.

12/05/2026

Foto: Edgardo Gómez


Por: Gabriel Rocca

NEX Ciencia - Exactas UBA

El 21 de octubre de 2025 el Senado de la Nación ratificó, con un número que superó los dos tercios de los votos, la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario, de manera tal que luego de un extenso trámite parlamentario y a pesar del veto interpuesto por el Poder Ejecutivo, la norma quedó definitivamente sancionada.


La administración libertaria, sin embargo, como si se tratara de un hecho optativo, decidió que no iba a aplicar esa ley y, mientras busca a través de argucias legales que algún juez le de la razón (cosa que hasta el momento no consiguió) continuó, con una perseverancia digna de mejores causas, atacando los ingresos de docentes y no docentes de las universidades nacionales.


Cuando ya pasaron más de 190 días desde la sanción de la norma que el gobierno se niega a cumplir, un nuevo informe del Grupo EPC (Economía, política y ciencia) calculó que los salarios del personal con dedicación a la investigación en Universidades Nacionales (tomando como cargo testigo el de Profesor Adjunto con dedicación exclusiva y 10 años de antigüedad), descendieron una vez más durante el mes de marzo un 1,3%. Eso da como resultado una caída del 9,3% para los últimos doce meses, del 33,7% real respecto de noviembre de 2023 y de 40,5 puntos frente a diciembre de 2015.


Al analizar la evolución mensual de los salarios universitarios desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, el trabajo observa un primer derrumbe de los ingresos del sector (luego del estallido inflacionario producto de la brutal devaluación de mediados de diciembre del 2023) que alcanzó su pico más bajo hacia enero de 2024, para luego avanzar con una tímida recuperación que se extendió hasta octubre 2024. A partir de allí, el deterioro salarial encadenó una serie de 15 caídas mensuales consecutivas, de manera tal que para marzo 2026 los sueldos llegaron a su punto máximo de deterioro, incluso por debajo del mínimo de enero 2024.


El ajuste en la política salarial de los trabajadores universitarios llevado a cabo por el Poder Ejecutivo ha sido tan feroz que revirtió totalmente la recuperación que el sector había tenido entre 2003 y 2011 (+81,4% real), y agudizó el deterioro que había sufrido entre 2017 y 2021 que se había comenzado a revertir en 2022 y 2023. De acuerdo con el informe, actualmente, los salarios en universidades nacionales se encuentran por debajo incluso de los valores del 2002 y a 44,0 puntos del pico de 2011.

Más adelante, el trabajo toma el incremento de precios medido por el IPC-INDEC, que fue de 293,4% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 y lo compara con el aumento de salarios de los trabajadores docentes y no docentes universitarios que, durante el mismo período, fue del 160,9%. Es decir, que los sueldos del sector registran una perdida de 132,5 puntos. Eso significa que para volver a tener el mismo salario real que en noviembre 2026, deberían tener un aumento del 50,7%.


Otra forma de ver el deterioro salarial consiste en expresar el salario testigo de universidades nacionales y expresarlo en canastas básicas totales (CBT) del INDEC (Canasta Hogar 2 que incluye dos adultos y dos menores en el hogar). Desde este punto de vista, entre noviembre 2023 y marzo 2026, los salarios en UUNN pasaron de cubrir 1,45 a representar apenas 1,03 CBT y ya se encuentran a un paso de caer bajo la línea de pobreza.


Frente a este panorama de miseria planificada, la comunidad universitaria de las más de sesenta casas de altos estudios de todo el país convocaron a una marcha nacional para el próximo martes 12 de mayo que tendrá su epicentro en la Plaza de Mayo, pero que se extenderá en todas las provincias, para reclamar al Poder Ejecutivo que cumpla de manera inmediata con la Ley de Financiamiento Universitario.


Fuente: Tiempo Argentino

11/05/2026

8:55 0

 El ministro y su particular visión de la crisis

Si te endeudaste, alpiste: Caputo culpó a la gente por tomar créditos “a tasas muy altas”

El ministro de Economía desconoció el impacto del deterioro del poder adquisitivo en la crisis de morosidad de los préstamos y tarjetas de crédito. “Los bancos empezaron a funcionar nuevamente como bancos”, celebró.

(AFP/AFP)

En otro intento por despegarse de las fallas de su modelo económico, el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, afirmó que la crisis de morosidad que atraviesan los bancos por créditos impagos es por culpa de la gente que se endeudó sin saber cómo.


“Los bancos no estaban acostumbrados y la gente se sobreendeudó a tasas muy altas, pensando que la inflación iba a licuar las deudas, y eso no pasó”, fueron las palabras que utilizó el ministro de Economía para disimular su responsabilidad en el asunto.


Palabras más, palabras menos, la culpa no es del modelo ni de los bancos sino de los deudores, que en en buena parte son familias cuyos sueldos no alcanzan y que debieron pedir préstamos o bien recurrir a la tarjeta de crédito para comprar alimentos.


Desde que aumentó la morosidad (un informe reveló que 1 de cada 4 personas endeudadas tiene problemas para cancelar sus créditos con bancos y billeteras virtuales), las excusas de los integrantes del equipo económico son una larga verba de lecturas eufemísticas para no admitir que la gente no paga porque no tiene plata.

La deuda según Caputo

La cuestionable interpretación de Caputo fue lanzada durante una entrevista en la TV Pública donde se explayó sobre los supuestos cambios en el sistema desde el advenimiento del mileísmo.


Allí dijo que “desde que llegó Milei, los bancos empezaron a funcionar nuevamente como bancos” y en vez de orientarse al Estado comenzaron a hacerlo hacia el sector privado.


Luego explicó que “eso generó cierta mora adicional” de parte de las personas o empresas que tomaron deuda, y sostuvo que por eso las entidades registran un índice de préstamos demorados o impagos como pocas veces se vio en el sistema financiero, interpretó llamativamente.


Lo cierto es que el equipo económico ya no sabe a quién echarle las culpas el altísimo grado de morosidad que atraviesa el sistema bancario producto de la crisis que económica.


Hace días nomás, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, había apuntado contra los bancos por la crisis de morosidad que atraviesan. “Hubo una primera ola de créditos que se otorgó a ciegas, sin saber a quién se le estaba prestando el dinero”, dijo ante los empresarios de primera línea que participaron del Congreso Económico Argentino, ExpoeFI 2026.


Allí esbozó también una ocurrencia más llamativa: que la morosidad es “consecuencia de la reaparición del crédito”. O sea, la deuda de las familias crece porque los bancos prestaron más.


“La gente se sobreendeudó”

La lectura de Caputo fue un tanto diferente. Dijo que todo fue culpa de que “la gente se sobreendeudó” que los bancos hicieron lo que tenían que hacer. Es más, los defendió.


“Con el exceso de cash, los bancos comenzaron a comprar títulos públicos nuevamente y la tasa de interés bajó fuertemente, con niveles cercanos al 50 por ciento a valores cercanos al 25”, dijo como alegato.


Y también los celebró por el “récord” de depósitos en dólares. “Estamos en 38 mil millones de dólares, muy por encima del momento más alto, que fue en la época de Mauricio Macri. Los préstamos también están en récord, con 21.500 millones de dólares”, cerró.


Fuente: Página/12

05/05/2026

14:15 0

 

La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario

Sin nada para festejar, miles de trabajadores, de frente a la Casa Rosada, dejaron en claro una vez más que el gran desafío sigue siendo estar de pie, para que la dignidad se imponga ante tanto desamparo.

La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario
Foto: Antonio Becerra

Silvia sostiene el cartón como si fuera un escudo. Las manos de la maestra jubilada tiemblan de rabia. “Entreguistas y hambreadores go home”, dice el tatuaje a mano alzada que levanta frente a las vallas de la Casa Rosada. Toda una vida de docencia para terminar pidiendo descuento en la verdulería, mientras del otro lado del muro, el banquete libertario se sirve con cubiertos de plata. “Me achiqué y me endeudé, no me quedó otra”, mastica bronca Silvia con la vista fija en el búnker donde Manuel Adorni y Javier Milei celebran el ajuste como si fuera una fiesta privada.


La Plaza de Mayo es un hormiguero de dignidad herida. Las columnas fluyen como ríos de lava desde la 9 de Julio, Diagonal Norte, Diagonal Sur y la Avenida de Mayo rumbo al acto convocado por al CGT. Es el último jueves de abril con sol peronista, pero el aire está viciado por el humo espeso de las parrillitas que ofrecen chorizos y bondiolas como último refugio calórico antes de la tormenta. No hay nada que festejar en esta previa del 1° de Mayo; lo que hay es una batalla de sonidos donde el estruendo de los bombos intenta tapar los tres tiros que estallan en un cielo nacarado, casi indiferente a la miseria de un gobierno que desprecia el sudor ajeno.


La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario
Foto: Antonio Becerra
La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario
Foto: Antonio Becerra

En este barro de la política se estrena Andrea. Viene de Merlo con Débora, su compañera de grado, y juntas cargan con la derrota cotidiana de la escuela pública: esa trinchera que ya no es para estudiar, sino para que los pibes manoteen un plato de comida. Pusieron los últimos pesos de la SUBE para estar presentes, gritando lo que el protocolo antiprotesta no permite. “Adorni anda con su esposa en avión privado y a nosotros nos piden un esfuerzo”, dispara Andrea. Débora asiente, amargada, mirando el vallado que separa la suerte del Jefe de Gabinete de la realidad de una maestra que tiene que trabajar dos turnos y vender productos naturales para no llegar siquiera a las 800 lucas.


La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario
Foto: Antonio Becerra
La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario
Foto: Damian Dopacio / NA

Cerca de la calle Hipólito Yrigoyen, el pulso lo marcan los muchachos de Smata. Marcelo, un veterano de la ANSES, recibe el impacto de los redoblantes como si fueran las trompadas que su sueldo recibe cada mes frente a la inflación. Todo sube -la luz, el gas, el bondi- menos su dignidad salarial. Le pregunto por la justicia, por esos jueces de la Sala IV, Vincenti y Duffy, que firmaron que los laburantes ya no son «personas vulnerables». Marcelo sonríe con amargura: “Nos quieren en la lona. En la Argentina de Milei, los únicos privilegiados son los ricos”. Para Marcelo, la historia de Adorni ya tiene título: Robo para la corona.


Desde Zárate bajó Verónica con la UOCRA, el gremio de los que levantaron este país y ahora ven cómo no queda plata ni para cemento y arena. El día a día es un calvario de obras paralizadas y bolsas de trabajo que devuelven nada más que silencio. “Se la agarran con los discapacitados, con los jubilados, con los enfermos de cáncer”, dice Vero, madre soltera de cuatro pibes que intenta parar la olla con 700 lucas mensuales, lo que la piba calcula que gasta Karina Milei en peluquería por semana.

La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario
Foto: Antonio Becerra
La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario
Foto: Antonio Becerra

A pasitos de la Pirámide, Emanuel, obrero textil de San Martín, se siente a la intemperie: «Los libertarios nos dejan en pelotas». Con 39 años y dos décadas de laburo, nunca vio algo igual: importaciones que asfixian y royos de tela que duermen la siesta en galpones vacíos. “En el gobierno de Milei no se vive, apenas sobrevivimos”, dice con la mirada puesta en un horizonte donde el fantasma del despido es la única certeza.


Sobre el final de la tarde, aparece José. Viene en su silla de ruedas, combativo, como cada miércoles al Congreso. Es un jubilado disca que no baja los brazos aunque el régimen le quite la piedad. Agita una bandera que es un grito: “La patria no se vende”. José conoce la gramática de la calle mejor que cualquier burócrata de Olivos: sabe que la única verdad es la lucha y que la única batalla que se pierde es la que se abandona. Se pierde entre la multitud, mientras el sol de abril empieza a escaparse dejando a la Plaza de Mayo como el último refugio de los que todavía se atreven a pelear frente al ajuste libertario. Los que saben que la patria se defiende.


La única verdad es la lucha: los gritos de una Plaza de Mayo contra el ajuste libertario


Fuente: Tiempo Argentino

30/04/2026

14:41 0

A 49 años de la primera ronda

La continuidad de las Madres de Plaza de Mayo

El legado de sus pañuelos blancos trasciende el tiempo y se hace cuerpo en el presente. La socialización de la maternidad, nacida frente al terror dictatorial, hoy articula nuevas resistencias contra la quita de derechos. Una genealogía política que demuestra que, ante la crueldad, la única salida es colectiva.

En el gesto de caminar juntas nació la socialización de la maternidad

El calendario marca 49 años desde aquel 30 de abril de 1977, cuando un grupo de mujeres decidió comenzar a girar en ronda. Venían juntándose en iglesias, en comisarías y regimientos, en antesalas de ministerios donde solo recibían indiferencia o amenazas. Pero ese sábado, bajo el cielo de la Plaza de Mayo, la historia cambió de eje. La orden de las fuerzas de seguridad fue tajante: no podían quedarse allí quietas porque regía el estado de sitio. “Circulen”, dijeron los uniformados, con esa soberbia de quien se cree dueño del espacio público. Una de ellas, Azucena Villaflor, pidió que se pusieran en fila, una detrás de la otra, para hacer la hilera más larga, para que parecieran más de las que eran. Se tomaron del brazo y empezaron a caminar alrededor de la Pirámide. Aquella caminata se convirtió en un símbolo persistente y creativo frente al terror. En una ronda que todavía no termina.


En ese gesto de caminar juntas nació algo que los genocidas no previeron: la socialización de la maternidad. Ya no buscaban solo a la hija o el hijo propios: buscaban a todos. Cada una de ellas se hizo madre de los miles de desaparecidos. El pañuelo blanco, que nació de la necesidad de reconocerse en una peregrinación a Luján usando un pañal de tela, se volvió ícono de resistencia universal.


Celia Jinski de Korsunsky, desde Bahía Blanca, solía preguntarse de dónde sacaron el coraje, si el miedo estaba ahí. Salir de sus hogares para ir a la calle fue una decisión de supervivencia política. Aprendieron a no llorar a gritos, porque el llanto nubla el pensamiento y ellas necesitaban pensar para armar la resistencia. “Si lloro me pierdo en los laberintos y no puedo armar nada”, decía Celia. Con la fuerza de una arenga, Taty Almeida lo resume: “A pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”. Y, si las Madres pudieron frente a semejante horror, cómo no vamos a poder nosotras, se dicen otras madres, con nuevas luchas, siempre colectivas.


***

En 1952, Hugo del Carril dirigió, produjo y protagonizó Las aguas bajan turbias, pieza fundamental del cine argentino. Allí, en el Alto Paraná, en el infierno verde de los yerbatales donde los mensúes morían bajo el látigo de los capataces, aparece una imagen premonitoria. Lo que volvía: cadáveres flotando sin familia y sin la posibilidad de ser identificados.

Una mujer mayor, con un pañuelo en la cabeza, cura la espalda de un trabajador azotado. Se lamenta por su propio hijo, a quien dejaron tirado un año atrás, y explica su presencia en ese territorio de explotación con una frase que condensa el espíritu de la Plaza: “Vine para estar más cerca de él, y porque ahora todos los mensúes son mis hijos”. Esa madre cinematográfica ya portaba la concepción colectiva. El pañuelo en la cabeza y la idea de que donde hay un despojo, hay hijos propios y ajenos que defender.

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Hoy esa herencia no es una pieza de museo. El legado de las Madres habita en los jóvenes que llenan los espacios de memoria, en quienes sostienen los juicios de lesa humanidad y en cada jueves de ronda. Pero también se manifiesta con potencia vital en otros sectores que se encuentran bajo amenaza. Son las madres de hijos con discapacidad las que salen a la calle a luchar contra la privación de derechos.


Valentina Bassi, actriz y madre de Lisandro –un joven de 16 años dentro del espectro autista– reconoce en las Madres la enseñanza de la lucha constante y continua. “Cuando estoy cansada, pienso en ellas y digo: Si ellas no bajaron los brazos y no se cansaron en dictadura, ¿cómo voy a bajar yo los brazos? Ese ejemplo histórico está presente y ante cada conflicto que vivo me resuena su lucha”. Para Valentina, la lucha de las Madres es un motor para seguir adelante.


Desde Lomas de Zamora, María Martínez, madre de Kevin y Brandon, dos jóvenes con discapacidad, establece un puente directo entre aquellas mujeres de pañuelo blanco y su realidad actual. “Si ellas luchaban por saber dónde estaban sus hijos desaparecidos, nosotras luchamos para que nuestros hijos sean visibles, para que no desaparezcan, para que sean tenidos en cuenta”, dice. Recuerda un abrazo con Estela de Carlotto como un mandato de unión. “No bajen los brazos, como nosotros no lo bajamos, ustedes tampoco: sigan luchando, manténganse unidas”, le dijo Estela. Y en ese abrazo se fundieron las décadas de lucha por la identidad con la urgencia presente por la accesibilidad y el derecho a los tratamientos.


Daphne Bernacchi, mamá de Giuliano, de 26 años, con discapacidad cognitiva, también define a esos pañuelos blancos como su guía. “Quienes hemos tenido a las Madres, a las Abuelas, a H.I.J.O.S. como faro, emprendemos esta lucha desde ese lugar de que nada nos va a detener, de que nos enfrentaremos a lo que sea, a los golpes de la policía, a poner la cara, a hablar por todos los medios que podamos, porque sabemos que la única lucha que se pierde es la que se abandona”. Haber crecido durante la dictadura le dio la perspectiva para valorar ese coraje: si ellas pudieron con lo más tremendo, que es la desaparición de un hijo, ellas también podrán.


Si la policía no las deja estar quietas, caminarán, como hicieron aquellas mujeres en 1977. Es una forma de entender que la maternidad, cuando se vuelve colectiva, es una fuerza política capaz de enfrentar cualquier olvido y toda forma de crueldad. Las aguas siguen bajando turbias, pero las madres salen a sanar espaldas, abrazar hijas e hijos y girar en las plazas para luchar por los derechos.


Fuente: Página/12