Diario La Bastilla

Breaking

11/02/2026

16:19 0

 

Hitler vuelve a asumir y Maquiavelo está vivo

Adolf Hitler   Nicolás Maquiavelo
Adolf Hitler Nicolás Maquiavelo (ARCHIVO)

Como muestra de su patético alineamiento con Estados Unidos Javier Milei anunció en Davos que Nicolás Maquiavelo había muerto. El extemporáneo anuncio pareció estar dirigido a resaltar las bondades del mercado, las cuales -según el Presidente argentino- harían que moral y política ya no necesitaran marchar separadas, como en su momento se animó a observar el filósofo florentino. Lo cierto es que “Jamoncito” habló inmediatamente después de que Trump ratificara el imperio de un nuevo orden mundial con el mismo propósito que en su momento lo hiciera Adolph Hitler en Alemania. Esto es: MAGA (Make America Great Again) es la misma ilusión que el líder nazi vendió a sus seguidores para recuperar el glorioso pasado teutón por medios similares: prepotencia, crimen, invasión, racismo, persecución a opositores, guerra. Este viernes, que se cumplió un nuevo aniversario de la asunción del líder nazi, bastaría recordar que según el autor de El Príncipe " Así son los asuntos de Estado, cuyos males se curan pronto si se detectan a tiempo”[1], para convenir que Maquiavelo está muy vigente, que Hitler está retornando, y que no hay tiempo para perder. Hagamos un poco de memoria.

Un 30 de enero de 1933 el que iba a ser el Führer llega al poder de forma totalmente legítima. Durante su discurso pronunciado un día después, y en el que no faltaron encendidas exhortaciones a recuperar la Libertad, decía: “Catorce años de marxismo han llevado a Alemania a la ruina. Un año de bolchevismo significaría su destrucción. Los centros de cultura más ricos y más ilustres del mundo quedarían convertidos en un caos. Los males mismos de los últimos quince años no podrían ser comparados con la desolación de una Europa en cuyo corazón hubiese sido levantada la barbarie roja de la destrucción”[2].Es decir, –como si fuera justificación legítima y suficiente- en su primera pieza oratoria el nuevo canciller ya tildaba de comunistas a todo aquel que no se sometiera a su megalómano pensamiento. La persecución estaba en marcha, el arresto de legisladores opositores fue el primer paso para la instalación del Estado totalitario. Lo mismo para el “intelectualismo judío” y para los pacifistas. Pocos meses después, el 10 de mayo del mismo año, miles de estudiantes procedían a la quema de libros en la Plaza de la Ópera de Berlín con el fin de purificar, no solo la sangre, sino la cultura alemana. Entre los objetivos de esta acción contra la bibliografía “decadente” que incluyó textos de Sigmund Freud, figuraba la demonización de la homosexualidad y toda manifestación que supusiera para una mujer otra cosa que el destino de madre y esposa.

Hoy el actual escenario político mundial se tiñe con la violencia del King norteamericano cuyo discurso coincide en dos puntos esenciales con el delirio nazi más arriba descripto: la persecución a opositores -de la cual los asesinatos a manos del ICE en Minneapolis son una acabada muestra-, y la “purificación” sexual que Trump implementa con su diatriba dirigida a las personas transgénero, a quienes considera una amenaza social. La barbarie, la estupidez y la violencia no podrían encontrar mejor manera de anudarse que en el discurso del actual Emperador del mundo. Ya en su momento este mandatario –acusado de abuso sexual- trató de “odiadora de izquierda” a la obispa anglicana que osó pedirle misericordia para los niños LGTB+; inmigrantes y demás personas vulnerables.

Ahora bien, si tal como decía Maquiavelo “La mejor fortificación posible es no ser odiado por el pueblo; porque, aunque tengas fortalezas, si el pueblo te odia, no te salvarán”[3], el proyecto de Donald Trump adolece de una clara fractura de origen: al menos una parte importante de su pueblo lo detesta. Hitler, por su parte, no venía a aliviar el sufrimiento de una sociedad devastada por guerras y miseria. Quería más. Basta con prestar atención a otro pasaje del citado discurso: “La nueva generación debe aceptar grandes sacrificios a fin de enmendar los daños causados por las generaciones anteriores”[4]. Toda la pregunta está en las razones por las cuales semejantes canallas llegan a ostentar puestos de suma autoridad.

Dicen que el psicoanálisis aprende del arte. La República de Weimar fue tan inestable en lo político y económico como prolífica en lo que a la creación artística se refiere. Quizás el intenso dolor de una sociedad lacerada; confundida; aturdida y empujada hacia los resortes más traumáticos de la experiencia humana forjó esa pléyade de artistas; pintores, escritores; poetas y cineastas. Todo lo que el programa hitleriano quería eliminar. No extraña que la genialidad de Freud haya encontrado en ese tumultuoso clima social campo fértil para desentrañar los costados más oscuros de la psique humana. En Inhibición, Síntoma y Angustia describe la velada resistencia que el sujeto opone a la cura como “la conciencia de culpa o necesidad de castigo; [que][5] se opone a todo éxito y, por tanto, también a la curación mediante el análisis”[6].

En El Malestar en la Cultura observa que, incorporada a la cultura, la necesidad de castigo “yugula el peligroso gusto agresivo del individuo debilitándolo, desarmándolo, y vigilándolo mediante una instancia situada en su interior, como si fuera una guarnición militar en la ciudad conquistada”[7]. Pero es en El Problema económico del masoquismo cuando precisa: “es posible que en el masoquismo naufrague buena parte de su conciencia moral”[8]Si recordamos que para Maquiavelo la moral no forma parte de la política, bien podemos concluir que “la necesidad de castigo” es el factor clave en la emergencia de estos actuales gobiernos de ultraderecha que hoy oprimen al mundo. Quizás toda una respuesta a la pasividad con la que la sociedad argentina tolera la enorme serie de agravios materiales y simbólicos que, de manera cotidiana, el actual presidente nos dedica. Aquí descubrimos que estar advertidos de la propia agresividad con nosotros mismos es condición del amor que nos preserva de ofrecernos al goce de los Donald Führer. Rasgo estructural en el ser hablante por el cual Freud aplica el calificativo de “primordial” al masoquismo, pero no al sadismo. No en vano, ya Maquiavelo nos advertía que: “el verdadero modo de llegar al paraíso es aprender el camino del infierno para eludirlo”[9].

*Psicoanalista. Doctor en Psicología por la Universidad de Buenos Aires.

[1] Nicolás Maquiavelo, “El Príncipe”, Buenos Aires, Ediciones Akal, 2013, p. 18.

[2]Adolph Hitler, “Llamamiento del Reichstag al pueblo alemán”, discurso del 1” de febrero de 1933, pp 1 y 2.

Rescatado en: https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/adolf-hitler-discursos-1933-1938.pdf .

[3] Nicolás Maquiavelo, “El Príncipe”, op. cit. p. 93.

[4] Adolph Hitler, op. cit. rescatado en:

https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/adolf-hitler-discursos-1933-1938.pdf pp. 6

[5] los corchetes son nuestros

[6] Sigmund Freud, [1926(1925)] “Inhibición, síntoma y angustia”, en Obras Completas. A. E. Tomo XX, p.150

[7] Sigmund Freud, [1930(1929)] “El Malestar en la Cultura”, en op. cit. A. E. Tomo XXI, p. 120.

[8] Sigmund Freud [1924] “El problema económico del masoquismo”, en op. cit. Tomo XIX, p. 175.

[9] Nicolás Maquiavelo, Carta dirigida a Francesco Guicciardini , fechada el 17 de mayo de 1521.



Fuente: Página/12

05/02/2026

15:41 0

 

Ley de Entidades Financieras, la madre de todos los saqueos

MARTINEZ DE HOZ (Archivo -)

La última dictadura sancionó más de dos mil decretos, que circularon como leyes. El primero que maquilló el término para legalizar lo ilegítimo fue Onganía y en el marco de la “Revolución Argentina”, a las decisiones de uniforme se las pasó a llamar Decreto-Ley. Una década más tarde, al “Proceso” le pareció que podía profundizar el triunfo del relato cívico-militar y rebautizó a esas órdenes, quitando la palabra decreto. Casi 470 bandos firmados entre 1976 y 1983 aún siguen vigentes, fundamentalmente la Ley de Entidades Financieras, con la que el mercado defiende en el presente la especulación para seguir multiplicando los panes. En tiempos de Videla, los ocupas de la Rosada crearon un falso Parlamento, reemplazando a los legisladores por un miembro de cada Fuerza y así nació la Comisión de Asesoramiento Legislativo. Tres a los que nadie votó, custodiando los privilegios de la minoría, en detrimento de los derechos colectivos.

La Argentina de Martínez de Hoz, se basaba en la recepción millonaria de crédito externo, para sostener la mentira interior. Fábricas cerradas y bancos bien abiertos, aparato productivo destruido y “patria financiera” de turno las 24 horas.

En Estados Unidos gobernaban los republicanos. El presidente era Gerald Ford y el vice, Nelson Rockefeller, hermano de David, presidente del Chase Manhattan Bank y amigo personal de nuestro ministro de Economía. Esta sociedad entre la familia que fundó la Standard Oil y los padres de la Rural fue clave para que ingresaran al país, entre 1976 y marzo del 81, préstamos por casi 20 mil millones de dólares.

El 4 de febrero de 1977 la dictadura confirmó la reglamentación de la Ley de Inversiones Extranjeras (21.382), norma que fijó las pautas de las futuras “inversiones”, que en realidad no eran otra cosa que capitales especulativos entrando y saliendo con la autoridad natural del zorro en el gallinero.

El país se convirtió en una zona liberada, apenas con controles formales, para que los capitales golondrinas jugaran a tasas altísimas y fugaran las ganancias. Diez días después fue presentada la Ley de Entidades Financieras, diseñada por Adolfo Diz, exdirector Ejecutivo del FMI (1967-1968) y luego representante económico de la dictadura ante la Comunidad Europea (1969-1973).

Técnicos del Banco Central redactaron el primer borrador del proyecto en el 76 y luego Economía creó una Comisión Asesora Honorífica para la opinión final. El grupo estaba integrado por el vicepresidente segundo del Central, José Carlos Jaime; los banqueros Benedicto Bianchi, Luis María Gotelli, Pablo Terán Nogues y Rodolfo Guido Martelli y por supuesto, representantes de las tres armas.

El texto llegó a la CAL el 28 de diciembre de 1976 y, después de un mes de reuniones, propuso al Ejecutivo que se aprobara con algunas modificaciones. El 21 de febrero salió publicada en el Boletín Oficial y la divulgación fue acompañada por un texto de Martínez de Hoz: “Establecer un adecuado marco para el desenvolvimiento de un sistema financiero apto, solvente y competitivo”.

La teoría juraba que la 21.526 iba a “regular la creación, organización y funcionamiento de las instituciones intermediarias, entre la oferta y la demanda de recursos financieros”. Que iba a “supervisar y controlar el sistema a través del Banco Central, velando por la estabilidad y protegiendo a los clientes”.

La realidad fue muy distinta. La Ley de Entidades Financieras fue la locomotora para armar la nueva matriz económica argentina, le entregó al poder financiero todas las herramientas para instrumentar el saqueo, matar a la industria y condenarnos al subdesarrollo. Bancos, compañías financieras y cajas de crédito pasaron a ser las armas del “poder real” para quedarse con todo y hacer de la Argentina fabriquera un mini paraíso fiscal. La ley de la selva se hizo cargo del sistema y la tentación fue la búsqueda ilimitada del rédito económico.

El artículo 56 fue el primer dolor de cabeza. La ley creó un régimen de garantía total de los depósitos para cubrir a los privados, que curiosamente reclamaban “igualdad de condiciones”, con la banca pública: el Estado como bombero en caso de quiebra. A mediados de 1979, 19 entidades financieras menores mostraron que un balance en rojo podía transformarse en un negocio millonario y tuvieron que ajustar la Ley. Tomar depósitos a una tasa altísima, para después presentar la quiebra; el Estado pagaba y los estafadores fugaban la ganancia a toda velocidad.

Hasta el padre de la criatura entendió que se estaban pisando la sábana entre fantasmas: “Hemos visto cómo dentro del sistema han crecido ciertos bancos gracias a la garantía del Estado -dijo el titular del Palacio de Hacienda-. Pero no se puede favorecer un negocio particular para que crezca a costillas de una garantía del Estado. Sin quererlo, hemos garantizado la irresponsabilidad de algunos, que no tuvieron la madurez necesaria para usar la libertad con responsabilidad”. El capital no hizo otra cosa que responder a su naturaleza y el escorpión picó a la rana sin medir las consecuencias. Aquel artículo fue reemplazado por un régimen de garantía “optativo y oneroso”, que era voluntario y por el que se pagaba una prima muy importante.

La quiebra del Banco de Intercambio Regional, en marzo de 1980, fue el principio del fin para la primera parte de un reinado que lleva 49 años. 250 mil ahorristas en dólares colgados del pincel. Los depósitos del BIR representaban casi el 13% del total del país.

La Ley de Entidades Financieras impulsó la extranjerización de la banca, un fenómeno que se acentuó a partir de la década del 90. Cavallo organizó el oulet en las puertas de diciembre de 2001, imponiendo la bancarización de la vida cotidiana. Justo cuando el corralito había convertido a las entidades financieras en el enemigo público número uno de millones de ahorristas. A partir de ese momento y con el cobro del salario vía bancos, los créditos personales pasaron a manejar un importante porcentaje del flujo de capital en detrimento de la financiación productiva. Y las tarjetas de crédito se transformaron en una de las mayores fuentes de ingresos bancarios y el ancla familiar a través de intereses usurarios.

En el siglo 21 las entidades públicas se redujeron a la mitad con relación a 1976 y un puñado de bancos extranjeros pasaron a concentrar el 80% del mercado. El gran resultado del experimento, a pesar del descrédito pasajero que vivieron en 1980 y 2001, convirtió a los bancos en el gran vencedor de la economía argentina después de la dictadura. Martínez de Hoz nunca se fue.


Fuente: Página/12

03/02/2026

15:24 0

 Peruanizar la Argentina

Perú protestas-represión durante la destitución de Castillo (AFP -)

Se propone como modelo un país sin instituciones democráticas, con un Presidente en situación irregular y otro mal destituido. El Congreso tiene un rechazo mayor al 92 por ciento. La fiscal de la Nación fue destituida también por “abrir carpetas fiscales” a los congresistas (la regla tácita en Perú al parecer es que al Congreso “nadie lo investiga”). Hacerlo cuesta el cargo, como le sucedió a Delia Espinoza.

El fiscal “interino” decide desactivar comisiones porque, según él, éstas ya han “cumplido su ciclo”. Pero no queda claro de a qué “ciclo” se refiere, porque no han entregado aún ningún resultado concreto. Las denuncias están dispersas y a cargo de otros fiscales, que no conocen el asunto que deben sustentar. Es una forma indirecta de desdibujar un proceso.

El documental Uyari (escuchar en quechua), que expone el drama de las víctimas de las protestas en 2022, quiso ser censurado el día de su estreno (lo mismo sucedió hace dos años en Miraflores con la presentación de un informe de Amnistía Internacional, titulado ¿Quién disparó la orden?). Las familias escribieron una petición formal “Cinepolis, no retrocedas”, para que las salas comerciales no desistieran de proyectar la película. Finalmente lo hicieron. Fue un éxito “comercial”. Las salas están llenas por algo.

Pero en este contexto dramático, escuchamos que se propone repetidamente a Perú como “modelo” a seguir. Esta idea se basa en la pretendida estabilidad financiera o cambiaria, en la “solidez macroeconómica” del hermano país. Por eso se pasea su presidente del Banco Central por Argentina y el mundo, impartiendo “clases”.

Pero detrás de estas “clases” de “economía” pasan cosas. Hay un Presidente rural mal destituido. El reglamento del congreso establece un piso mínimo de 104 votos para vacar legalmente a un Presidente. Castillo fue vacado con 101. Esto es: tres votos menos que el piso mínimo que establece la ley. Su vacancia, en consecuencia, para cualquiera que sepa sumar, es jurídicamente nula. Carece de validez. Aun asi, como es un cholo de la Sierra, nadie lo dice. Ninguna institución judicial se atreve a decir lo que es obvio. Como es un “cholo” parece que sus derechos políticos valieran menos que los demás.

Con las vidas perdidas sucede algo semejante. Al tiempo que había manifestaciones en Perú luego de la caída irregular de Castillo, hubo también graves protestas en Francia contra la reforma laboral de Macron. Pero en Francia no murió nadie. En Perú, donde las manifestaciones fueron mucho más pacíficas que en París, murieron más de 50 personas y cientos quedaron heridos, ciegos, o en sillas de ruedas, postrados. ¿Una vida en Perú vale menos que una vida en Francia? ¿En Perú no se puede protestar y en Francia sí? Esas vidas están aún esperando que algún juez las investigue. Nadie lo hace. No hay ningún condenado. El fiscal “interino” para colmo “desactiva” a los equipos especiales que estaban “investigando” esas muertes, dejando los casos a la deriva. No hay voluntad real de llegar a la verdad. Como Castillo, los muertos son vidas “de segunda”. Sus vidas valen menos: no son de la ciudad. Son de la Sierra. Ese día no murió cualquiera. Ni en cualquier lugar. La policía sabía bien a quién disparar. Y dónde hacerlo. Eso tiene un solo nombre: racismo.

El relator de Guatemala para Perú sostuvo en un informe, en mayo de 2023, que hubo “actos no amparados por el derecho de protesta”. Es una formulación cómplice que debe ser descartada. Murieron jóvenes a perdigonazos disparados a corta distancia, fuera de todo protocolo. Jóvenes que salieron a la calle sin armas a manifestarse (igual que en Francia, en la misma fecha). Y fueron brutalmente asesinados por un Estado. Esos rostros de chicos, que viven en los retablos ayacuchanos, una forma de arte andino, nos interpelan. No los podemos dejar ir. Los peruanos hacen romerías. Las calles de Ayacucho hablan, diría Argüedas, cuyo “llamado a algunos doctores” deberían releer los fiscales y jueces de ese país que algunos proponen desde Argentina encima como “modelo” a seguir por su “estabilidad” cambiaria y política…


Fuente: Página/12

15:23 0

Opinión

Terrorismo de Estado en Estados Unidos

Minneapolis (United States), 13/01/2026.- A woman stumbles and falls as federal immigration enforcement drag her after smashing the windows of her car in Minneapolis, Minnesota, USA, 13 January 2026. As part of a federal immigration crackdown involving over 2,000 agents from Border Patrol, Immigration and Customs Enforcement (ICE), and Homeland Security Investigations (HSI), an ICE officer fatally shot US citizen Renee Nicole Good in her vehicle during an operation in South Minneapolis on 07 January 2026. EFE/EPA/OLGA FEDOROVA
(EFE/EFE)

Durante los últimos meses el sonido penetrante de los silbatos ha impregnado el aire de Minneapolis-St.Paul (“las ciudades mellizas” cómo las llamamos en EEUU). Es el símbolo y la acústica de la resistencia generalizada de los pobladores a la “Invasion of the Body Snatchers”, los más de 3000 agentes Federales (de ICE y Border Patrol) enviados por Donald Trump para “poner orden” a uno de los centros urbanos más pacíficos de los Estados Unidos.

Los silbatos, combinados con las bocinas de los autos particulares, sirven como aviso a los vecinos del barrio de que la policía anti-inmigracion están merodeando en la zona y no sólo deteniendo inmigrantes, sino a cualquier persona que ellos consideren sospechosa. Eso quiere decir gente no blanca, seres humanos que hablen otro idioma que el inglés o tienen un acento pronunciado, o aun ciudadanos estadounidenses que se encuentran en el medio de las razzias mientras protestan o filman con su celular dichos procedimientos. Todo esto sucede en medio del frío invierno de Minnesota (con temperaturas mínimas de 25 grados bajo cero), donde los manifestantes además de los silbatos tienen otros creativos métodos de resistencia, como cuando detectan las calles donde los agentes de ICE centran sus operaciones, arrojan agua en la calle y las veredas que rápidamente se convierte en hielo y hace que esas zonas sean intransitables.

Minnesota es un estado del norte de Estados Unidos muy especial. Nos ha dado gente tan importante y diversa como Bob Dylan, Prince, F. Scott Fitzgerald, los hermanos Coen, Judy Garland, Al Franken, Terry Gilliam, etc. Allí se creó una forma de música rap importante, que se llama Minneapolis hip-hop. Allí está el mejor hospital de Estados Unidos (Mayo Clinic). Es un estado que tiene una gastronomía muy sofisticada con algunos de los mejores restaurantes y chefs de todo el país.

Las políticas progresistas de Minnesota datan al siglo XIX, influenciadas por el flujo de inmigrantes europeos, especialmente de los países escandinavos, de Alemania y Rusia, que al llegar formaron el partido Farm Labor (FL) de ideas progresistas. En 1944 el FL se unió al Partido Demócrata, y juntos crearon el Democrat Farm Labor (DFL) que ha controlado muchos de los puestos electorales y administrativos durante los últimos 80 años. Uno de los máximos referentes del movimiento anti-guerra de Vietnam en los años sesentas y setentas fue el Senador nacional por Minnesota Eugene McCarthy, también del DFL (nada que ver con el famoso senador creador del macartismo) quien llegó a reunirse con el Che Guevara en Nueva York en 1964, cuando el líder revolucionario dio su famoso discurso en la ONU. En 2019 Minnesota eligió como gobernador a Tim Walz, considerado el mandatario estatal más progresista del país, que luego en 2024 fue candidato a vicepresidente de Kamala Harris.

Minnesota es uno de los estados más hospitalarios con los inmigrantes, en los últimos años ha recibido personas de América Latina y más que nada es un centro de refugiados de Somalia y Etiopía, que se han transformado en una parte importante de la cultura actual de Minnesota. Quizás por eso, dada la historia de ser un lugar de asilo para africanos y dado el poder del Partido Demócrata allí, la administración Trump eligió a Minnesota y en particular a las ciudades mellizas como blanco de su sangrienta represión.

En los últimos quince días dos personas fueron asesinadas por los agentes federales en Minneapolis: Renee Nicole Good, una poeta, madre de un niño de seis años y Alex Pretti, un enfermero de terapia intensiva en un hospital de veteranos, ambos de 37 años. Los dos fueron ejecutados en incidentes filmados y es obvio que los mataron a sangre fría. Las acusaciones de Trump y sus oficiales llamando Good y Pretti “domestic terrorists” (terroristas domésticos), es una burla para cualquier persona que haya visto esas imágenes. Eso se tradujo en indignación pública y marchas multitudinarias en varias ciudades del país, incluyendo la de Minneapolis el 23 de enero cuando 50,000 personas protestaron por los asesinatos y reclamaron el retiro inmediato de las tropas federales.

Trump finalmente pareció ceder a las presiones y sacó de Minnesota, a Greg Bovino, el líder de las fuerzas federales que le gustaba vestirse como un oficial de las SS Nazi. También hay indicios de que los que cometieron los asesinatos de Good y Pretti van a tener que responder ante la justicia.

Pero estos últimos meses en Minnesota (como pasó antes en Portland, Chicago y Los Ángeles) traen a mi memoria los tiempos vividos como corresponsal extranjero cubriendo América Latina durante las últimas cuatro décadas. Memorias de El Salvador y Guatemala durante los ochentas, o Chile bajo Pinochet. Memorias de detenciones por fuerzas de seguridad sin identificación, con pasamontañas o máscaras escondiendo sus rostros. Memorias de uniformados deteniendo irregularmente a ciudadanos en autos o en la calle y baleandolos. Memorias de personas incomunicadas con el mundo, en cárceles inmundas. Memorias de lo que aqui en Argentina llaman Terrorismo de Estado

Donald Trump dice que está tratando de deportar a millones de inmigrantes, diciendo que ellos vienen de países de mierda (shithole countries). Pero la realidad es que Estados Unidos, el país donde nací, me crié y vive la mitad de mi familia, se está convirtiendo rápidamente en un shithole country.


Fuente: Página/12

15:22 0

 

Reportaje a Matías Cremonte, abogado laboralista

“Es el ataque más fuerte a la organización sindical desde la dictadura”

La reforma laboral impulsada por Milei “apunta a falicitar despidos” y “debilitar a los sindicatos” advierte Matías Cremonte en diálogo con Página/12

Matias Cremonte, abogado laboralista
Matias Cremonte Matias Cremonte, abogado laboralista (web)

“Hay cierta contradicción en el hecho de que esta reforma laboral, que según el gobierno está pensada para crear empleo, comience facilitando los despidos”, comenta -entre la ironía y la amargura- Matías Cremonte. Abogado laboralista, Cremonte es un conocedor de los conflictos que atraviesan los trabajadores en la Argentina y un especialista en derecho del trabajo reconocido en la región: el año pasado fue reelecto como presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas (ALAL). Sobre el proyecto de reforma laboral que el Congreso comenzará a tratar en menos de veinte días no tiene medias tintas: lo considera “el ataque más brutal a la acción colectiva desde los tiempos de la dictadura”.

¿Por qué? Lo explicará en lo que sigue de la nota. “Empecemos por lo que la reforma laboral no es -dice a Página12-. El proyecto plantea que va a modernizar las relaciones laborales y generar empleo, pero eso es falso. Existen numerosos estudios de la OIT, de la OCDE, de Naciones Unidas que analizan reformas laborales en el mundo, y en todos los casos llegaron a la conclusión de que nunca una reforma laboral fue la responsable de generar crecimiento económico o crecimiento del empleo, porque lo que en realidad genera condiciones para que se contraten más trabajadores no son las leyes sino la política económica. El gobierno sabe que lo que plantea es falso, y tiene perfectamente claro que no va a ocurrir lo que anuncia como objetivo de la reforma”.

-¿Cuál sería su verdadero objetivo, entonces?

-Un aumento de la rentabilidad empresaria y del sometimiento de los trabajadores, que van a perder muchas de las herramientas que hoy tienen en el marco de un contrato de trabajo. Lo que busca además el gobierno es disciplinar la acción colectiva y a los sindicatos.

-Vayamos por sus puntos concretos. Con esta reforma laboral, ¿qué va a pasar con las horas extras?

-Dejarían de existir. Es decir, dejaría de abonarse un recargo por la hora que se trabaja por fuera de la jornada normal.

-Por qué?

-Porque desaparecería la jornada diaria de ocho horas. En su lugar pasaría a haber un banco de horas, que va a contabilizar las horas trabajadas en un periodo más amplio, mensual o trimestral. La obligación pasaría a ser trabajar una cantidad de horas por ese periodo mucho más largo, al final del cual se contabilizarían cuántas horas se trabajó. Si se trabajó de menos hay que devolverle a ese banco las horas que se adeudan, trabajar más en el periodo siguiente, pero si se trabajó de más no hay derecho a percibir el pago de esas horas, ni mucho menos con recargo, sino que en todo caso el trabajador tendrá un descanso compensatorio. Pero ni siquiera está establecido cuándo, siempre queda sujeto a la voluntad discrecional del empleador.

-¿Qué va a pasar con las vacaciones?

- También es la discrecionalidad del empleador la que va a determinar cuándo se pueden tomar. Si bien el proyecto mantiene la misma cantidad de días de descanso anual, lo que modifica es que las vacaciones se puedan fraccionar en hasta 3 veces en el año y que el empleador va a disponer cuándo el trabajador puede tomarlas. La única salvedad es que, una vez cada 3 años, ese descanso deberá ser en el periodo de verano. Entonces, tanto con el banco de horas como con las vacaciones fraccionadas, algo que era parte del derecho del trabajador a organizar su vida por afuera del trabajo, ahora se pierde. Se perderá el derecho de las personas a organizar su vida fuera del trabajo, tanto su descanso como sus vacaciones.

-Las indemnizaciones por despido ¿pasarían a ser más baratas?

- Sí, se van a reducir porque se calculan en base al salario más alto del año, pero el proyecto dispone que se tome un salario sin premios ni aguinaldo ni vacaciones. Y eso no es lo más grave: lo realmente nocivo es que se crea un fondo de asistencia laboral, el FAL, al cual los empleadores deberán aportar un 3% del salario de cada uno de sus empleados. Ese fondo va a ser administrado por aseguradoras y es un gran negocio financiero, como lo fueron las AFJP, como lo son las ART. Cuando un empleador quiera despedir a un trabajador sin causa, va a retirar de ese fondo la indemnización. Pero lo perverso de esto es que, como se incrementan en un 3% los aportes patronales, porque es un aporte nuevo el que se crea para el Fondo de Asistencia Laboral, como compensación se van a reducir los aportes previsionales que hace el empleador, en un 3%. Entonces, lo perverso es que en realidad quienes estarán aportando a ese Fondo de Asistencia Laboral van a ser los propios trabajadores, porque eso reduce el aporte a sus jubilaciones. Serán los trabajadores quienes van a estar subsidiando sus propios despidos.

Cremonte advierte sobre otra consecuencia de los cambios que impulsa el gobierno. Al abaratar las indemnizaciones, éstas dejarán de ser una penalidad que desincentiva los despidos sin causa. “Eso contradice el deber del Estado de proteger los puestos de trabajo”. Habla también de la incongruencia de un proyecto que supuestamente viene a “modernizar” la ley laboral, pero que desconoce las nuevas formas de trabajo. Por ejemplo, deroga la ley de teletrabajo y con ella las protecciones que tenía el trabajo remoto, como el derecho a la desconexión o a que el trabajador no tenga que afrontar los gastos extras de trabajar en su casa. ”La ley de teletrabajo es probablemente la más moderna que existe en nuestro país, y pretenden derogarla sin proponer un proyecto alternativo”. Para los repartidores de aplicaciones la reforma será directamente letal, porque los desconoce como trabajadores. El proyecto los nombra como “repartidores independientes”, explica Cremonte, “y considera que la relación entre los repartidores y las empresas de plataformas es una relación comercial entre iguales, lo que por supuesto va ar perpetuar las condiciones de precariedad más absoluta que hoy tienen los repartidores”.

Pero donde Cremonte ve el peligro más fuerte es en el ataque a la acción colectiva, porque la reforma restringe la posibilidad de que los trabajadores hagan asambleas y limita el derecho a huelga. “La posibilidad de hacer un paro es restringida de manera casi prohibitiva al ampliar lo que se considera servicio esencial a casi la totalidad de las actividades”, señala. Como parte del mismo combo, el proyecto habilita a que, en negociaciones por empresa, se pierdan derechos ganados en los convenios por actividad. Y pone fin a la ultraactividad de los convenios colectivos -que hoy permite que continúen vigentes hasta que se firme uno nuevo-. “Esto va a ser una espada de Damocles para los sindicatos, que van a tener que apresurarse a negociar antes de la fecha límite, y seguramente no en las mejores condiciones, a cambio de no perderlo todo”. En síntesis, remarca“se trata del ataque más brutal a la organización sindical desde la época de dictadura”.

-Parte del debate de cómo frenar la ley, y algunas propuestas ponen el foco en ir a la Justicia. ¿Se podría anular la ley luego de ser sancionada, por ejemplo planteando su inconstitucionalidad?

-El proyecto es inconstitucional y contraría una cantidad enorme de tratados internacionales, por donde se la mire es una ley que puede ser declarada inconstitucional. Ahora, eso no significa que vaya a ocurrir rápidamente, como ocurrió por ejemplo con el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/23.

-¿Por qué?

-Porque ya no se tratará de un DNU sino de una ley sancionada por el Congreso Nacional, y si se sanciona como ley no es tan fácil que se declare la inconstitucionalidad de todo el texto. Puede ser de algún capítulo que sea manifiestamente inconstitucional, por ejemplo el que restringe de manera casi absoluta el derecho de huelga, ese puede ser declarado inconstitucional a pedido de algún sindicato o de las centrales sindicales... pero con una norma tan regresiva y que supone un perjuicio tan brutal para todas las personas que trabajan, no podemos esperar a que se transforme en ley y a que luego el Poder Judicial venga a suspender en todo o en parte su contenido. En lo que debemos trabajar los que formamos parte o que estamos preocupados por la defensa del derecho del trabajo es en que no se sancione la ley. El movimiento obrero tiene herramientas constitucionales para oponerse, como el derecho de huelga, el derecho de protesta, el derecho de manifestación. Los representantes del pueblo dentro del Congreso no deberían sancionar una ley que va a perjudicar a la totalidad de los trabajadores.

-La reforma laboral ¿va a perjudicar tanto a los trabajadores registrados como a los informales?

-Va a perjudicar a todos, tanto a los formales como a los informales, porque la legislación laboral se aplica a todos, incluso a quienes no son reconocidos o cuya relación no está registrada por el empleador. Cuando se reducen los derechos de los trabajadores formales se reducen los de todos porque se cae el parámetro.


Fuente: Página/12