Protesta contra la Ley Bases en la plaza del Congreso.
"Llenamos la plaza para que los senadores
escuchen y no voten esta ley"
Mientras la multitud se
expresaba en total normalidad, las fuerzas de seguridad comenzaron a reprimir a
manifestantes y diputados de UxP.
12 de junio de 2024 - 15:05
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“Estamos llenando la calle
para que los senadores nos escuchen y no voten la Ley Bases”, dice Josefina
Centurión. Lleva un cartel ilustrado con una foto de Milei, al que le han
puesto una corona y una advertencia “esta ley otorga facultades ilimitadas al
Poder Ejecutivo”. Mientras el Senado debate el proyecto del gobierno, una
multitudinaria concentración de gremios, movimientos sociales, partidos de la
izquierda y autoconvocados permanece en la plaza del Congreso. A las dos de la
tarde, las centrales sindicales intentarán hacer un acto. Pero antes, las
fuerzas federales allà apostadas comenzaron a reprimir para alejar las columnas
del Congreso.
En la plaza se juntó gente desde muy temprano. A las 9 de la mañana ya se veÃan banderas y pancartas cubriendo su primera mitad, llevadas por los gremios, las organizaciones sociales y la izquierda.
“Vine porque soy una
trabajadora que dependo de una planta estatal; soy docente, me movilicé con mi
sindicato. Espero que la plaza se llene y logremos presionar al Congreso”, dijo
Inés Tropea, con un chaleco de la Unión de Trabajadores de la Educación. Se
sentÃa animada porque la Ctera consiguió quitar del proyecto la eliminación del
Fondo de Incentivo Docente, pero a la vez insegura. “Estuve viendo que Lousteau
habló de incluir cambios y eso me da miedo”, planteó.
Como ella, muchos otros
manifestantes fueron llegando a la plaza con la camiseta puesta. Las remeras
negras de los aceiteros, por ejemplo, se distinguÃan como un islote sobre el
costado izquierdo de la plaza, pegados al tráfico de Irigoyen. Daniel Yofra, su
titular, contó que llegaron los que pudieron, porque el ministerio de Trabajo
les dictó la conciliación obligatoria en el paro que habÃan declarado para la
jornada. “Lo hicieron para impedir que nos movilicemos”, resumió. Yofra estaba
molesto no sólo con el gobierno: “hoy somos pocos los que hacemos huelga”,
opinó, y agregó que “si la CGT y las centrales hubieran llamado al paro el
panorama serÃa otro”.
Cuando el número de
manifestantes fue aumentando hasta cortar las calles del costado de la plaza, a
eso de las 10 de la mañana, la policÃa hizo un cordón para mantener abierta la
circulación de los colectivos sobre las avenidas Entre RÃos y Callao.
En la columna de la Unión
de Trabajadores de la EconomÃa Popular (Utep) Josué y Alejandro, del Movimiento
Los Pibes, sumaban una movilización más a su biografÃas, aunque sin hacerse
expectativas con los resultados. “Estos son los representantes de un sistema de
descarte”, opinó Josué señalando en dirección al Congreso. Y Alejandro meneó la
cabeza ante la pregunta de si los senadores iban a escuchar lo que se estaba
pidiendo en la plaza. “Esta gente ya no escucha nada, están en otro planeta”,
respondió. “Para este gobierno la institucionalidad es un juego, una cosa que
hace para entretenernos un rato, pero al partido no lo juega acá”.
Cerca de las 11 al
operativo policial se agregó la gendarmerÃa, en medio de silbatinas. No paraban
de llegar nuevos grupos de gremios (la rama recolectores de camioneros,
aeronáuticos, Canillitas, el Sipreba, taxistas, la Conadu) y el clima de la
protesta era nÃtidamente desafiante. La que se acercaba a la plaza del Congreso
era gente caliente. Si llegaba suelta, sin ser parte de una organización, menos
dispuesta parecÃa a aceptar ponerse detrás del vallado para mantener abierto el
tránsito.
Por ejemplo, muchas
personas se cruzaban a la vereda misma del edificio del Congreso para protestar
allà y no de lejos. Sergio Amaya, integrante de un club de barrio en el
municipio de Moreno, hizo ondear junto a las escalinatas de la entrada con una
enorme bandera argentina. “Soy un militante de base y hoy me toca estar acá,
contra esta ley hecha para regalarle con el RIGI los bienes nacionales a las
empresas extranjeras”, dijo. Los autos que pasaban lo saludaron con bocinazos.
Mientras daba esta declaración, un grupo se acercó y le pidió la bandera para
también hacerla ondear y tomarse fotos. VenÃan desde La Plata. “Tenemos 15
comedores que hoy sobreviven porque el gobernador Kicillof nos sigue mandando
comida”, contó José Soria. Atrás se habrÃa formado una pequeña barra que se
puso a cantar “no se vende, el pueblo no se vende”; eran municipales de San
MartÃn. Ese era el ánimo de la calle al mediodÃa: los gremios en la plaza,
encolumnados; los sueltos, dando señales de que se sentÃan hartos, desbordando
en la medida que podÃan el vallado policial para agitar una bandera en la
vereda del Congreso.
Los
gases
Mientras en el recinto
continuaban los discursos de senadores, en la calle los efectivos de Prefectura
comenzaban a acercarse a los manifestantes que estaban ubicados en Rivadavia y
Callao. Entre las columnas estaba un grupo importante de diputados de Unión por
la Patria que comenzaba a acercarse a la plaza. En ese momento, los prefectos
comenzaron a lanzar gas pimienta en la cara de la gente, incluso a los
legisladores.
Con el gas lanzado la doble
fila de prefectos avanzó sobre diputados y manifestantes. Sin duda lo que
pretenden las fuerzas de seguridad que dirige la ministra Patricia Bullrich, es
impedir que la concentración crezca en cantidad de gente y, sobre todo, no se
realice el acto que estaba previsto para las 14.
En las veredas quedaron los
afectados por el gas y muchos eran atendidos por voluntarios de la Cruz Roja.
El diputado de UxP, Carlos Castagneto, fue uno de los más afectados y debió ser
trasladado a la enfermerÃa de la Cámara de Diputados. Luego, junto a otro
cuatro legisladores, Castagneto fue derivado al hospital Santa LucÃa.
"Parece que quieren
declararle la guerra al pueblo argentino", afirmó la diputada Cecilia
Moreau.
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