Cuáles son los consejos del ministro de EconomÃa de
Menem y De la Rúa para evitar el naufragio del plan Caputo
Domingo Cavallo, asesor
económico en las sombras de Javier Milei
Milei lo considera el mejor
ministro de EconomÃa de la historia argentina. Cavallo se cuida de criticar al
actual titular del Palacio de Hacienda pero observa que no se ha lanzado un
plan de estabilización consistente. Esta es la tarea que propone para los
próximos meses. Es un guión con un final conocido.
21 de enero de 2024 - 01:15
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Domingo Cavallo y Javier
Milei, la misma mirada económica para el ajuste permanente.
Domingo Cavallo es considerado
por Javier Milei como el mejor ministro de EconomÃa de la
historia argentina. En el último texto publicado en su blog ofrece el sendero
de salvataje ante el probable naufragio
del plan Caputo. Se cuida de criticar al actual titular del
Palacio de Hacienda al justificar las medidas que se tomaron en las primeras
semanas, pero observa que no se ha lanzado por ahora un plan de
estabilización consistente. Esta es la tarea que propone para los
próximos meses.
La preocupación de Cavallo
por el futuro inmediato de la economÃa bajo el gobierno de Milei es
comprensible, inquietud que tiene la mayorÃa de los economistas sean ortodoxos
o heterodoxos. No les faltan motivos para estar intranquilos.
El recorrido financiero y
cambiario del plan Caputo es decepcionante para empresarios y financistas
entusiasmados con el gobierno de Javier Milei. Las cotizaciones de los dólares
financieros continúan en carrera ascendente y con el cierre del contado con
liquidación del último viernes (1306 pesos) la brecha cambiaria es de
60 por ciento. Y las perspectivas son que se siga ampliando.
Pregunta con respuesta lapidaria acerca del saldo
de la gestión Caputo
El objetivo del equipo
económico era bajar sustancialmente la diferencia entre el tipo de cambio
oficial y los paralelos, objetivo alcanzado en las primeras semanas de la nueva
administración, estado de gracia que duró muy poco. La reducción de la brecha cambiaria
es sÃntoma de confianza acerca del rumbo de la gestión económica y señal de
transitar hacia la normalización cambiaria.
Con el saldo de estas
últimas semanas irrumpe el siguiente interrogante: ¿cuándo hubo una
corrida cambiaria, o sea el acelerado refugio en dólares de agentes económicos,
luego de una megadevaluación e inmediato acuerdo con el Fondo comprometiendo un
fortÃsimo ajuste fiscal? Más aún: ¿cuándo sucedió un escenario de inestabilidad
cambiaria en el transcurso de la luna de miel de los 100 dÃas de un nuevo
gobierno?
No hay antecedentes de tan
malos resultados inmediatos en gobiernos elegidos en las urnas desde 1983. La
dupla de economistas Milei-Caputo lo ha logrado.
La inconsistencia del
esquema macroeconómico, que no puede definirse como plan porque sólo es
una sucesión de medidas descoordinadas, es señalada por un amplio abanico
ideológico de economistas y es el motivo principal de la corrida con incremento
de la brecha cambiaria. El argumento polÃtico que explica el desastre actual diciendo
que es culpa de la herencia de la gestión económica de Sergio Massa sirve para
tranquilizar a fanáticos, pero quienes evalúan la situación en forma
desapasionada saben de los errores de diseño y debilidad del plan Caputo.
Tasa de inflación descontrolada
La inflación mayorista de
54% en diciembre adelanta una tasa minorista de enero muy
elevada. Asà se va evaporando la extraordinaria ventaja cambiaria del ajuste de
118% aplicada por Caputo. La especulación que existe en el mercado
financiero no es si habrá otra fuerte devaluación, sino cuándo se concretará.
La megadevaluación
incentivó la venta de dólares del complejo agroexportador pero la acumulación
de reservas es temporaria debido a los próximos pagos de deuda (FMI y
bonistas privados) y, fundamentalmente, porque se han pisado las
importaciones hasta niveles que han paralizado la producción de cuatro
terminales del sector automotor (VW, General Motors, Nissan y Renault).
En un pasado reciente está situación serÃa un escándalo en el mundo empresarial;
hoy todos son indulgentes atribuyendo a la herencia la actual fragilidad
macroeconómica de la gestión Caputo.
Al Banco Central le cuesta
mucho acumular reservas excedentes (el monto adquirido hasta el momento se
evaporará en poco tiempo). La apuesta oficial apunta a la liquidación de la
cosecha de soja y maÃz a partir de abril próximo. Se sabe que los dueños de los
dólares no los entregarán si no reciben una mejora sustancial del tipo de
cambio efectivo. Puede ser que de este modo economistas de la corriente
dominante descubran que el problema central de la economÃa argentina es
la falta de dólares en el Banco Central y no tanto la cuestión fiscal.
Caputo ha mostrado que ha
perdido la supuesta aureola de genio de las finanzas porque no ha conseguido ni
un dólar adicional de bancos y fondos del exterior ni de organismos
internacionales. El naufragio del plan Caputo invita a observar a quién puede
escuchar el influenciable Milei en materia económica: Domingo Cavallo,
que actúa como asesor económico en las sombras.
El Ãdolo de Milei
La mayorÃa de los analistas
se detuvo en la estimación acertada de Cavallo del 25 por ciento de
tasa de inflación de diciembre, sin embargo es más relevante conocer el
horizonte que plantea para este año, puesto que sus opiniones son ponderadas
por Milei.
El ministro de EconomÃa de
Carlos Menem y Fernando de la Rúa escribió que en una economÃa con un alto
grado de dolarización de hecho, un plan de estabilización sólo puede
implementarse cuando se ha logrado eliminar todo vestigio de restricciones al
movimiento de capitales y el mercado cambiario funciona como uno único y libre.
Indica que hasta que se den las condiciones para lanzar el plan de estabilización es muy importante que se logre estabilizar el tipo de cambio real a un nivel compatible con el comercio exterior sin restricciones cuantitativas, sin vestigios de sesgo antiexportador y con un nivel de reservas externas suficientes para respaldar los pasivos monetarios del Banco Central.
El primer consejo de Cavallo: eliminación completa
del cepo cambiario y limitar la emisión monetaria
Dice que las medidas
anunciadas apuntan a facilitar el realineamiento de precios relativos y la
eliminación del déficit fiscal, pero indica que Caputo aún mantiene
todas las restricciones al movimiento de capitales. Se refiere a todas
las variedades de cepos cambiarios que se fueron acumulando desde fines de
2019, "llegando a conformar un sistema cambiario caótico que sólo alienta
el atesoramiento de dólares billetes dentro del paÃs y la fuga al exterior del
capital financiero, además de la sobrefacturación de importaciones y la
subfacturación de exportaciones".
Propone tener como meta la
puesta en marcha del plan de estabilización prometido en la campaña electoral,
es decir, perseguir la eliminación completa del cepo cambiario mientras
se limita rápidamente la emisión de pesos. "Es la mejor guÃa para
el diseño de las medidas que el equipo económico deberá adoptar", avisa
como mensaje a Caputo y Milei.
Amonesta al gobierno porque
no debÃa entusiasmarse con la reducción de la brecha entre el tipo de cambio
oficial y el dólar contado con liquidación (CCL), porque asegura que este
último está muy lejos de ser un mercado libre de cambios. Indica que para
avanzar hacia el mercado único y libre de cambios es muy importante
que, cuanto antes, el gobierno elimine los varios cepos que impiden
que exista un mercado cambiario libre para todas las transacciones que no
tengan que ver con el comercio de bienes. Describe que cualquier persona humana
o jurÃdica deberÃa poder comprar o vender dólares o cualquier otra divisa en
forma totalmente libre con la única limitación que imponen las normas contra el
lavado de dinero.
Segundo consejo: desdoblamiento del mercado
cambiario
Después de liberar el
cepo, Cavallo señala que es necesario avanzar en el desdoblamiento
formal del mercado cambiario. Lo imagina con sólo dos tipos de cambio:
el oficial, al que aconseja denominarlo “comercial”, y el libre (otras
experiencias locales de desdoblamiento lo llamaban "financiero").
Este tipo de régimen cambiario fue habitual en las décadas del '70 y '80.
Asegura que la brecha entre
estos dos tipos de cambio, mientras avanzan la eliminación del déficit fiscal y
los desequilibrios de precios relativos, deberÃa ir cerrándose en forma gradual.
Dice que esto serÃa un excelente indicador de que se progresa hacia la
unificación y liberalización no traumática del mercado cambiario.
Opina que la eliminación de
los cepos que hoy restringen las operaciones en el mercado CCL y el blanqueo
de capitales que se está proyectando son ingredientes complementarios
para alentar la oferta de divisas en el mercado libre, de tal forma que su
cotización se acerque al tipo de cambio comercial sin que el Banco Central
tenga que derivar divisas del superávit comercial para influir en el tipo de
cambio libre o financiero.
Tercer consejo: reunificación completa del mercado
cambiario
Cavallo sabe que no será
inmediata la reunificación completa del mercado cambiario, entonces sugiere que
el tipo de cambio comercial "deberá ser manejado en armonÃa con el ritmo
de eliminación de la inflación reprimida, la emisión monetaria, las tasas de interés
y el comportamiento de los salarios nominales que surjan de las negociaciones
colectivas del sector privado".
Especula con que durante
este perÃodo es posible que se logre disminuir la tasa mensual de inflación
desde los altos niveles de diciembre, pero advierte que ello ocurrirá sólo si
se va cerrando la brecha entre el tipo de cambio libre (financiero) y el
comercial.
Para finalmente sentenciar
que cuando se haya cerrado por completo esa brecha y se pueda eliminar todo
vestigio de cepo cambiario estarán dadas las condiciones para lanzar el plan de
estabilización. "La tasa mensual de inflación podrá reducirse
drásticamente para inaugurar un clima de estabilidad sostenible en el
tiempo", promete.
Cuarto consejo: el objetivo 2025 es un plan de
estabilización
Señala que este año, para
mantener cierta competitividad del tipo de cambio real, se deberá ajustarlo en
lÃnea con la tasa de inflación. Estima que a mediados de año el aumento
promedio de precios bajarÃa a niveles de 7% mensual. Este porcentaje –aclara-
se debe a la necesidad de mantener un ritmo de ajuste del tipo de cambio igual
a la tasa de crecimiento de los pasivos del Banco Central y de la tasa de
inflación.
Dice que este tÃpico
fenómeno de inflación inercial, que puede perpetuarse en el tiempo,
aunque se haya eliminado el déficit fiscal, sólo se puede quebrar con un plan
de estabilización bien diseñado.
Estima que la posibilidad de lanzar un plan de estabilización semejante (dolarización, convertibilidad o "inflation targeting" a la peruana) se dará a principios de 2025 si "para entonces se logra también unificar y liberalizar el mercado cambiario y el Banco Central cuenta con un stock de reservas de 30 mil millones de dólares".
Menciona que si estas dos
condiciones se consiguieran antes, el lanzamiento del plan de estabilización
podrÃa anticiparse, "pero no me animo a afirmar que ello sea altamente
probable". Para concluir que lanzado el plan de estabilización, la tasa de
inflación mensual puede bajar de inmediato a 20% anual para desembocar al cabo
de los siguientes 24 meses en 5% anual.
Como pasó en el pasado, el plan Cavallo puede
fallar
Las recetas de Cavallo (inicio de la
estatización de la deuda privada como presidente del Banco Central de la
dictadura, la convertibilidad con Carlos Menem y el corralito con Fernando de
la Rúa) no son antecedentes favorables para evaluar con entusiasmo las
medidas económicas que hoy está proponiendo.
El riesgo del plan Caputo,
Cavallo o Milei es que basa la estabilización en una sola ancla: la
fiscal. La reunificación cambiaria es subsidiaria del ajuste fiscal. En
una economÃa bimonetaria como la argentina, con elevado endeudamiento en
dólares e inflación de tres dÃgitos, la cuestión fiscal es relevante pero lo es
mucho más el estrangulamiento del sector externo (la escasez relativa de
divisas).
La devaluación y
unificación cambiaria pueden ser iniciativas necesarias como parte de un plan
integral, pero no son suficientes subordinadas a la obsesión fiscalista -como
postula Cavallo y Milei- para aliviar la crisis del sector externo.
El reciente informe de la
Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP)
analizó el decreto 88/2023 por el cual el Jefe de Gabinete aprobó la adecuación
de los gastos y recursos del Presupuesto 2023 prorrogado al ejercicio 2024. La
conclusión es que, en el contexto macroeconómico actual, con una inflación para
los últimos doce meses superior al 200% y con tendencia al alza, "el hecho
de que los agregados macrofiscales previstos para 2024 mantengan niveles
nominales prácticamente idénticos a los de 2023, da cuenta de una reducción
sin precedentes de ingresos y de gastos tanto en términos del PIB como en
términos reales".
El ajuste fiscal previsto
para este año es dramático de la estabilidad sociolaboral. El camino elegido de
disciplinar la demanda agregada vÃa ajuste fiscal y monetario regresivo no será
efectivo para derrumbar la tasa de inflación de tres dÃgitos anuales, salvo que
la sociedad tolere niveles de desempleo muy altos y un profundo deterioro en la
calidad de vida diaria. Experiencias de este tipo en Argentina enseñan que no
es un sendero viable económica y polÃticamente.
El guion y el final de la pelÃcula son conocidos
Se sabe además de los
fracasos de varios programas económicos respaldados por el FMI que ignoraron el
problema de la inercia inflacionaria. Al no considerarla la
economÃa se sumerge en un estado permanente de estanflación. El
ajuste fiscal y monetario se convierte en continuo con caÃda de ingresos
públicos por la recesión/depresión económica que aleja la posibilidad de
alcanzar el equilibrio de las cuentas fiscales.
No se trata de especular
con que si es creÃble o no la meta del equilibrio fiscal. Esto pasa a un
segundo plano en un régimen de alta inflación puesto que la obsesión fiscalista
ignora el componente inercial. El ajuste fiscal y monetario tiene escasa
influencia en este último comportamiento.
Los agentes económicos
atrapados por variaciones de precios mensuales de dos dÃgitos no toman en
cuenta el ancla fiscal como variable de modificación de sus conductas.
Empresas, trabajadores y actores económicos en general sólo pueden llegar a
incorporarlo en las decisiones luego de un proceso largo y doloroso de recesión
y desempleo. Mientras, la inflación de ayer es estimada igual o superior para
mañana y, por lo tanto, los agentes económicos fijarán precios según esta
expectativa sin que la cuestión fiscal y monetaria tenga importancia en esta
decisión.
El cuadro de deterioro
social, laboral y productivo no brindará tiempo polÃtico para el ajuste con
inercia inflacionaria.
La inflación inercial se
parece a una nube pesada que impide observar las señales de desinflación
enviadas desde el frente fiscal. Se sabe entonces que, cuando llegue el momento
del fracaso, como sucedió en los tiempos de Cavallo como ministro de EconomÃa,
la culpa no será asignada a la inviabilidad del programa económico de ajuste
fiscal y monetario en un régimen de alta inflación y economÃa bimonetaria con
elevado endeudamiento en dólares, sino que los fracasados atribuirán la
responsabilidad del fiasco a sindicatos, polÃticos y organizaciones sociales
por resistir el plan de exclusión y derrumbe del tejido productivo.
El guion de la pelÃcula de
Cavallo (también la de Milei) ya se conoce y también cuál es el final.
Fuente: Página/12
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