La machi Linconao
22 de mayo de 2021
Hasta 2008, la vida de la machi Francisca Linconao transcurrió tranquila en
su pequeña comunidad, arraigada ancestralmente en la ladera del cerro Rahue,
rodeada del frondoso bosque nativo y varios manantiales. Un dÃa, la familia
Taladriz, dueños de la Sociedad Palermo Limitada, compró las tierras linderas.
Poco después, la comunidad mapuche que integraba la machi Linconao vio con
estupor que varias cuadrillas plantaban filas de pinos jóvenes, como si todo lo
que habÃa y era mucho no alcanzara.
La machi vio además que los pinos invadÃan un menoko --un humedal sagrado,
en el que hacÃa siglos las sucesivas machis realizaban sus contactos con los
espÃritus de su cosmovisión--. Para hacer entrar pinos, talaban allà lo que se
interponÃa, y cada árbol que se les interponÃa era sagrado y medicinal.
La machi Linconao recurrió a la Justicia. Un año más tarde, y para sorpresa
de todos, la Corte de Apelaciones de Temuco le dio la razón: por primera vez y
sentando precedente, la Corte Suprema de Chile ratificó el fallo, que fue el
primero en aplicar disposiciones del Convenio 169 sobre Pueblos IndÃgenas. Se
prohibió talar a menos de 400 metros de los lugares sagrados señalados en la
demanda.
ParecÃa una reconquista de territorio arrebatado, pero no lo era. Cuatro
años más tarde, en 2013, hubo un incendio en las cercanÃas de la comunidad, en
cuyo transcurso murió un matrimonio: Werner Luchsinger y Vivianne Mackay
fallecieron entre las llamas. Inmediatamente la machi Linconao fue acusada de
doble asesinato, se le aplicó la ley antiterrorista y se le dio curso al
testimonio de un policÃa que dijo haber encontrado una escopeta en la casa de
la machi. Pero ese policÃa, del que ni siquiera figuraba el nombre, nunca
apareció en el estrado. Sin esa única prueba, el juicio fue dejado sin efecto.
La machi fue absuelta y hasta se dispuso el pago de una indemnización. ParecÃa
que ganaba la verdad, pero no lo hacÃa.
Ya con la ley antiterrorista y otros planes para esos territorios, tres
años más tarde, en 2016, la machi fue nuevamente encarcelada porque se reabrió
el caso. Sin más pruebas que el anterior, pero se reabrió igual. La machi fue
encarcelada y después de nueve meses de prisión preventiva, inició una huelga
de hambre. Recién la abandonó dos semanas después, cuando la Corte de
Apelaciones de Temuco, la misma que antes la habÃa absuelto en la misma causa,
cambió la prisión efectiva por “arresto”, lo que le permitió a la machi
Linconao seguir el juicio pero en prisión domiciliaria.
En agosto del año siguiente, 2017, los principales organismos de Derechos
Humanos de Chile (la OMCT y la FIDH) se pronunciaron los por abusos en la
aplicación de la ley antiterrorista contra los diez comuneros mapuche y la
machi Linconao. Otro tribunal, en un juicio oral, volvió a anular el juicio por
falta de pruebas y la machi fue absuelta nuevamente.
En el curso de todos esos años, la machi se volvió conocida y una referente
en la lucha mapuche frente al Estado chileno. El domingo pasado ella fue una de
las grandes sorpresas que depararon las elecciones. De todos los postulantes de
pueblos originarios --la constituyente les habÃa reservado 17 lugares--, la que
más votos sacó, más de 15.000, fue la machi Francisca Linconao.
En medio de la sorpresa incluso de los que esperaban que el oficialismo no obtuviera poco más del tercio que necesitaba para tener poder de veto en la redacción de la nueva Constitución, comenzaron a sumarse voces postulando a la machi Linconao para que sea ella la que presida la nueva Asamblea Constituyente.
Esa demanda se corresponde con las imágenes que vimos cuando todo era humo,
disparos en los ojos, pelea callejera constante, y en la Plaza Dignidad se veÃa
ondear la bandera mapuche: era un sÃmbolo de lo que el Chile derrotado mucho
antes de l973 recogÃa de persecuciones e injusticias más antiguas. Hoy la machi
no sólo representa a su pueblo, sino a muchos sectores que fueron los que
sacaron la cabeza del barro después de que un grupo de estudiantes secundarios
saltara los molinetes del metro porque les pedÃan 30 centavos más que el dÃa
anterior. No son 30 centavos, son 30 años, fue lo que elaboraron todos juntos.
En el caso de Linconao, son muchÃsimo más que 30 años. Son más de
cinco siglos de arrebato y violencia.
Fuente: Página/12

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