Estado de
situación: canal, rÃo, flota y soberanÃa
10 de mayo de 2021
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El Presidente está de viaje y es posible que la apuesta salga bien: el Papa
Francisco sin dudas juega a favor, y seguramente también los gobiernos que AF
visitará, más allá de que cada uno sobrelleva sus conflictos y sus dramas como
puede. Que no es poco porque aquà en Latinoamérica no podemos más que mirar con
dolor y asombro las barbaridades del gobierno colombiano, y encima con la OEA y
la Sra. Bachelet preocupadÃsimos por la "situación venezolana". Este
es un mundo bastante de porquerÃa, podrÃa decirse, pero es el mundo en el que
vivimos.
Y acá las aguas siguen turbulentas, del rÃo Paraná hacia abajo. Cierto que
la audiencia pública por el Canal Magdalena debe contarse como un hito positivo
en el camino, y eso es mérito indudable de uno de quienes abrió la puerta para
jugar el gran partido de la soberanÃa –el Senador Jorge Taiana– pero la
realidad argentina siempre es más chúcara. Porque todavÃa demandará dos o tres
años canalizar adecuadamente, y son previsibles las zancadillas. Y el hecho
fundamental es que si no recuperamos el Paraná y el Estado empieza a
ocupar el lugar que debe y jamás debió perder, estaremos en peligro.
Lo cierto es que el Canal Magdalena es importantÃsimo y está llamado a
jugar un papel trascendente en la unidad de las aguas nacionales desde las
fronteras con Bolivia, Paraguay y Brasil y hasta la Antártida. Pero sobre todo
hace falta completar el proyecto, desarrollando desde ahora mismo una marina
mercante como Argentina supo tener y hoy no tiene. Si no se desarrolla
una flota fluvial y de mar, todas las cargas seguirán en nuestro rÃo y nuestro
mar bajo banderas extranjeras.
Por eso, sin ánimo de aguar celebraciones por el Canal Magdalena, no
deberÃa descartarse que desde algunos escritorios del poder real de
este paÃs (capÃtulo que necesitarÃa un extenso trabajo, imposible aquÃ
y ahora) el Canal Magdalena sea sólo una especie de premio consuelo mientras se
sigue privatizando y reprivatizando todo, incluso los puertos y las montañas,
los lagos y los valles. Lo que ya viene sucediendo: las concesiones en
Argentina no pagan impuestos, se llevan lo que quieren, y hasta el cobro de los
peajes en nuestras aguas los hacen las multinacionales extranjeras. Y
encima sin pagar impuestos, sin controles y contrabandeando, de ida y de
vuelta, lo que se les antoja.
CapÃtulo aparte son algunos lÃderes sindicales que dan vergüenza, vetustos
y panzones y sonriendo como si hubiera triunfado la Patria, cuando ellos mismos
fueron entregadores de sus afiliados y siguen sosteniendo situaciones laborales
canallas porque en lo único que triunfaron, en los 90 y ahora, habrá sido en
las fabulosas porciones recibidas por traicionar a las bases aceptando el
cuento de que "los argentinos no somos capaces" de dragar, controlar
y cobrar peajes en nuestro rÃo.
"La deuda externa es un mecanismo de dominación" sostiene con
razón Horacio Roverlli, uno de los economistas más serios del paÃs porque no
juega para tribunas ni patrones. Y suele recordar--cual tábano molestoso-- que
es imperativo: a) auditar de una vez toda la famosa deuda; y b) no pagar un
centavo al FMI hasta tanto se termine una seria auditorÃa.
La deuda tomada por el macrismo es impagable, incluso por razones morales y
de sentido común.
Lo cierto es que, se diga lo que se diga, sobre el rÃo Paraná hoy
hay 20 o más puertos exportadores que no son argentinos; son enclaves
extranjeros. Tienen territorio propio, fronteras delimitadas por
ellos, policÃa propia, y acceso a y desde el exterior sin controles
nuestros. Un disparate que ningún paÃs del mundo aceptarÃa. O sea que
no tenemos soberanÃa, como no la tenemos sobre el tráfico de por lo menos
5.000 buques de gran porte que entran y salen y la Argentina ignora
completamente qué llevan y qué traen. Esos puertos son propiedad de las
compañÃas ADM, Bunge, Cargill, Dreyfus y Glencore (las cinco con domicilio
norteamericano, lo que explica la presión del FMI) y de otras multinacionales
como la china Cofco. Nuestro paÃs lo único que hace es poner dragas y personal,
pero a nombre de la concesionaria belga Jan de Null. No es exagerado afirmar
que si Videla, Massera y MartÃnez de Hoz revivieran, hoy, se harÃan un
festÃn.
Y la mención a tales sujetos no es casual. Esta columna piensa que el
revivir del espÃritu fascista dictatorial es un hecho ya evidente y tan
desgraciado como serÃa negarlo. Por eso últimamente han surgido voces y textos
afirmando que la Argentina vive ya en estado pregolpista. Es
innegable que el poder económico estimula un golpe en proceso y no sólo aquÃ
sino en otros paÃses hermanos de esta Latinoamérica que hoy vuelve a sangrar
por sus venas abiertas. Se dice desde hace tiempo, y es ya un saber popular,
que los golpes de estado tienen nuevas formas y se ejecutan
–reconocerlo es forzoso– con paciencia y astucia, con operadores e
intelectuales inteligentÃsimos que logran que la mierda parezca oro en sus
retorcidos análisis y argumentos amplificados en mentimedios y telebasura.
Sus voceros todoservicio trabajan a destajo para mentir, inventar y
distorsionar, y es asombrosa su capacidad de corromper a medio mundo mientras
el otro medio mira, acepta y se resigna con pasividad digna de mejores
causas. El golpe en marcha no es evidente, desde luego, pero está a la
vista de quien lea la realidad con más suspicacia que ingenuidad. Por
suerte hay muchos y muchas que ya ven clarito cómo operan, coordinados, una
Corte golpista, un aparato judicial corrupto y abusivo, y un sistema de
dominación comunicacional que ya es casi como Dios: nadie lo ve, o no quiere ni
puede verlo, pero está en todos lados, vomitando heces y enfermando cabezas. Y
eso es letal cuando desde la polÃtica no se admite que el Derecho y la
Justicia jamás son neutrales, y por eso es imprescindible el equilibrio de
poderes.
El que vivimos no es un mundo vistoso ni agradable, desde ya. Ni sano, y no
sólo por la peste. Pero es el mundo –y Argentina el paÃs– en el que los que
nacimos y habitamos estas tierras generosas hasta la estupidez (incluimos en el
plural al hermano pueblo colombiano martirizado en estas horas) vivimos en
zozobra polÃtica, económica y jurÃdica permanente. Y sin tregua.
El capitalismo neoliberal exacerbado es asÃ; ingenuo el que no lo sabe. O
hace como que no lo sabe. O cree que lo va a doblegar con sonrisas y buen trato.
En la Argentina de hoy, y tal como algun@s anticipan de diversos
modos, podrÃa estar empezando a gestarse un golpe silente, hasta ahora
desconocido en toda la Historia Americana. Han empezado por apoderarse de los
productos de mayor valor que hay en nuestro territorio (oro, plata, cobre y
nuestro rÃo Paraná) y ahora vienen por el litio y seguirán por todas las aguas
y para eso han militarizado las Islas Malvinas, hoy, ya, un poderosÃsimo
portaviones que mira hacia la Patagonia y todo el Atlántico Sur.
Por eso much@s pensamos que serÃa sensato no descartar el llamado
a un referéndum, para decidir las cuestiones de soberanÃa más urgentes y
urticantes. Un plebiscito, estamos diciendo, que además decida la urgente
Reforma Constitucional.
Fuente: Página/12

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