Hacia una universidad feminista: experiencias en (de) construcción
04 de marzo de 2021
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La discriminación y la desigualdad persisten de manera soterrada y
naturalizada en nuestra sociedad; y en ellas se inscribe la violencia sexista
perpetrada contra mujeres y niñas, y contra identidades sexuales disidentes.
Frente a esta realidad, quienes trabajamos y estudiamos en las universidades
públicas no permanecemos indiferentes. No obstante, transformar tal estado de
cosas exige reconocer que los patrones socioculturales propios del modo de
producción capitalista y patriarcal se reproducen en nuestras tramas
relacionales permeando trayectorias socio-educativas y laborales; y por tanto
requieren ser problematizados desde los aportes de los feminismos y la
perspectiva de género interseccional.
Este camino de (de) construcción colectiva está siendo recorrido por las
universidades que conformamos la Red Universitaria de Género del Consejo
Interuniversitario Nacional, y que venimos desarrollando un conjunto de
estrategias dirigidas a visibilizar y erradicar las violencias por razones de
género, y a construir escenarios más igualitarios.
En la Universidad Nacional de La Plata, institución centenaria cuya identidad se encuentra imbricada con las múltiples demandas que el escenario contemporáneo le exige, desplegamos un conjunto de polÃticas que afianzan su configuración pública, democrática, autónoma e inclusiva. Y en ese devenir vamos instituyéndola como feminista.
Realizamos un trabajo pedagógico e institucional desde un pensamiento
situado, que tiende a desnaturalizar la dominación patriarcal y el carácter
androcéntrico de la ciencia para generar desplazamientos que transversalicen lo
histórico-cultural, las subjetividades, la construcción social del cuerpo
sexual, entre otras dimensiones implicadas en la vida universitaria.
Recuperamos desarrollos que, desde hace dos décadas, vienen sosteniendo
investigadoras de reconocida trayectoria, cuyos estudios en género han
impulsado carreras de pos grado especÃficas, asà como propuestas de formación
en grado y de extensión, mostrando ausencias y problemáticas urgentes a
incorporar en la agenda gubernamental y educativa.
En ese marco, esta Universidad aprobó en 2015 el Programa Institucional y
el Protocolo Contra la Discriminación y la Violencia de Género. Un año más
tarde, creó la Dirección de Género, Diversidad y Derechos Humanos, con
competencia especÃfica en el desarrollo del mencionado Programa; y en 2018,
creó la Dirección de PolÃticas Feministas, ambas dependientes de la
ProsecretarÃa de Derechos Humanos. Estas polÃticas surgen en un escenario de
profunda conmoción e interpelación, producto de la pérdida de dos estudiantes
en 2016 y 2017, a causa de femicidios que potenciaron el trabajo institucional
en esta temática.
Como equipo interdisciplinario trabajamos en el ámbito universitario y en
el socio-comunitario en distintas áreas, buscando a) interpelar discursos y
prácticas que producen y reproducen la normatividad social, desde experiencias
relacionales fragilizadas por itinerarios de desigualación, que deben ser
revertidas; b) remover instituidos, para alcanzar la equidad de género en el
trabajo y en la formación universitaria, reconociendo cómo opera la
segregación; c) instituir núcleos de sentido que desnaturalicen y deconstruyan
la significación hegemónica en torno de las masculinidades, como condición para
avanzar en la prevención y erradicación de las violencias; y d) crear marcos
éticos y polÃticos de reconocimiento, protección y cuidado, desmontando los
mecanismos de dominación propios del orden heteronormativo sexista.
Entendemos que estas acciones –entre otras– inauguran un campo de
posibilidades que resignifica el lugar y la responsabilidad que nuestra
Universidad tiene respecto de contribuir a forjar sociedades más justas e
igualitarias, reconociendo que la condición racial, genérica y sexuada opera
como dimensión constitutiva y demarcatoria en estos procesos.
Fuente: Página/12

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