¿Qué expone el lawfare?
Primero. Que no hay nada de cierto en lo que nos
enseñan en la escuela y en las universidades acerca del derecho como normas
absolutas y los jueces como dioses imparciales. El lawfare muestra que
el derecho no es impoluto, no es matemática. El derecho es polÃtico. Esto
significa que si la Corte Suprema confirma una sentencia o dice que tal o cual
es culpable, ello no necesariamente es una verdad absoluta.
Segundo. Que la corrupción sà es un
problema sistémico de nuestra región, y probablemente del planeta, pero que ése
no es el fin del debate. Cuando vemos que se persigue siempre a los de un
mismo signo polÃtico y sin respetar las mÃnimas garantÃas constitucionales,
cabe preguntarse si realmente se está luchando contra la corrupción o si hay
otros intereses en juego. En fin, no se trata de ignorar la tan necesaria
pelea contra la corrupción sino de evitar que ésta se convierta en una excusa
para atacar a ciertos dirigentes y no a otros.
Tercero. Que no se trata de Kirchnerismo vs.
Anti-Kirchnerismo, sino de un fenómeno regional. Cristina Fernández de
Kirchner acusada en diez causas penales en Argentina en momentos
electorales clave; destitución parlamentaria de Dilma Rousseff en
Brasil y detención preventiva de Lula justo antes de las
elecciones nacionales; persecución penal a Rafael Correa apenas
dejó la casa de gobierno; denuncias contra el hijo de la ex presidenta de
Chile Michelle Bachelet por tráfico de influencias; golpe de
Estado contra Evo Morales en Bolivia al momento de ganar la
reelección e inicio de causas penales contra él y sus funcionarios; destitución
y acusaciones de nepotismo y sobreprecios contra Fernando Lugo en
Paraguay; ataques por el caso Odebrecht que terminaron en la renuncia del
presidente del Perú́ Pedro Pablo Kuczynski; embates incesantes
y acusaciones de corrupción contra el presidente de Venezuela Nicolás
Maduro. El panorama es más extenso que nuestras fronteras y como todo
fenómeno regional, requiere soluciones regionales.
Cuarto. Que lo que nos espanta del lawfare
(el manoseo de jueces, los testigos comprados, el abuso de la prisión preventiva)
es lo que pasa dÃa a dÃa en la inmensa mayorÃa de las causas penales. Estos
son problemas sistemáticos del sistema penal a los que no les prestamos
atención porque afectan a los pobres, a los jóvenes, a lxs morochxs. Las causas
armadas, los medios de comunicación metiéndose en la justicia y el nulo respeto
por las garantÃas constitucionales es lo que sufren en el dÃa a dÃa lxs
acusadxs comunes.
Quinto y quizás lo mas importante. ¡Que el
derecho penal nunca solucionó nada! Pensemos en un hurto: me sacan el
celular, el pibe va preso y se le arruina la vida, yo me quedo sin celular,
todos pagamos impuestos para sostener su vida en la cárcel. Si no puede
solucionar un hurto, ¡menos va a solucionar el fraude o la corrupción! Imaginemos
incluso que es cierto que tal o cual cometieron un hecho de corrupción y
entonces los encerramos. ¿Y entonces? Destruimos sus vidas, no se recuperan los
fondos supuestamente robados y toda la estructura que hace posible la
corrupción sigue intacta. En fin, el lawfare no vino a solucionar la
corrupción, pero, incluso si asà fuera el caso, el derecho penal no es una
alternativa para acabar con este problema (ni con ninguno).
Fuente: Página/12

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