Juan Gelman, periodista, poeta y emblema de la
lucha contra la impunidad
3 de mayo de 2021
Escritor y periodista, no
solo logró convertirse en uno de los autores más importantes de su generación
por su producción literaria y periodística, sino también por su incansable
lucha en pos de la recuperación de su nieta, los derechos humanos, y una
sociedad más justa y democrática. A 91 años de su nacimiento, lo
homenajeamos y recordamos en esta nota, explorando algunos de los momentos más
importantes de su vida y legado.
Poeta, traductor y periodista, Juan Gelman Burichson
nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1930. Hijo de emigrantes judíos ucranios,
comenzó a escribir poemas aún siendo un niño. Se dedicó a distintos oficios y,
en los años sesenta, abrazó su vocación periodística que no abandonó nunca.
Tampoco lo hizo con la poesía, la cual ejerció, desarrolló y vivió de una
manera intensa, íntima y personal.
Gelman periodista
En una entrevista, Gelman contó que había elegido
el periodismo “como una forma de vivir de la palabra, algo que con la poesía
era imposible hacer”. Sin embargo, desde ambos lados construyó su identidad.
"El autor ingresó como redactor en Nuestra Palabra, en el
diario comunista La Hora, y fue corresponsal de la agencia china
Xin Hua. Integró el grupo de jóvenes que se reunió en torno a la redacción de
la revista Muchachos; y con David Álvarez Morgade y otros
poetas, formaron el grupo El pan duro. Acerca de aquella
confluencia literaria y política, "se han recordado los nombres de Héctor
Negro, Hugo Ditiranto, Julio César Silvan; luego Juana Bignozzi, Navalesi,
Mase, Wainer, Harispe, Santirso, De Luca, Hierba, Castelpoggi, Reches",
expresó Nidia Orbea de Fontanini, en un artículo sobre la vida del escritor.
Y agregó: "Empezaron a trabajan con el
propósito de organizar la venta anticipada de algunas ediciones y al mismo
tiempo, difundir sus obras en sucesivos recitales públicosen clubes y
bibliotecas de distintos barrios. Así fue como en el Teatro La Máscara,
se relacionaron con Raúl González Tuñón que ya era un autor consagrado y
decidieron nombrar La rosa blindada a la revista y la
editorial que fundaron, por ser el título de uno de los libros del popular
escritor".
Gelman también colaboró desde muy joven en la
revista Confirmado y en el periódico Rojo y negro.
Su pasión y entrega le valieron los cargos de jefe de redacción de la
revista Panorama; secretario de redacción y director del suplemento
cultural del diario La Opinión y otros puestos similares en la
redacción de la revista Crisis y del diario Noticias.
También formó parte del equipo periodístico del diario Página/12.
Los años oscuros
En 1967 se incorporó a las Fuerzas Armadas
Revolucionarias (FAR) y, cuando FAR y Montoneros se fusionaron, Gelman viajó al
extranjero, ya entrados los setenta, para denunciar públicamente desde allí, la
represión y violación de los derechos humanos en la Argentina. Vivió en el
exilio entre 1975 y 1988, residiendo alternativamente en Roma, Madrid, Managua,
París, Nueva York y México.
En represalia, el 24 de agosto de 1976, fuerzas
militares secuestraron a sus hijos Nora Eva (20) y Marcelo Ariel (19), junto a
su nuera María Claudia Irureta Goyena (19), quien estaba embarazada de siete
meses. Todos ellos pasaron a engrosar la lista de desaparecidos de la más
sangrienta dictadura cívico-militar argentina.
Foto gentileza: Rafel del Río.
Gelman volvió clandestinamente al país en 1978, con
el objetivo de que un puñado de periodistas pudiera ver lo que realmente estaba
sucediendo. Se dice que durante esos años más que escribir, sostuvo una
incansable lucha por los derechos humanos y el encuentro de sus hijos. Fue
recién en 1990 cuando encontró los restos de su hijo Marcelo en un río de San
Fernando, luego del hallazgo del Equipo Argentino de Antropología Forense. Ocho
años más tarde, descubrió el dato de que su nuera había sido trasladada a Uruguay,
además de dar a luz a una hija en cautiverio (su nieta) y que estuvieron juntas
hasta diciembre de 1976.
A partir de esa información, Gelman exigió la colaboración de los estados argentino y uruguayo para encontrarla. En el año 2000 encontró a su nieta, María Macarena Gelman García. “Podrán imaginarse lo que significa esto para cualquier ser humano. Yo mismo puedo sentirlo; soy abuelo”, expresó Gelman en aquel momento.
Violín y otras cuestiones (1956) es el primer
libro de poemas de Juan Gelman.
La poesía como crítica
Paralelamente a toda aquella trágica historia,
Gelman continuaba desarrollando su producción periodística y literaria. Con los
años, se convirtió en autor de más de treinta libros y fue reconocido con el
Premio Cervantes en 2007, el máximo galardón de la literatura en español.
También fue galardonado con el Premio de Literatura Latinoamericana y del
Caribe Juan Rulfo (2000), los premios iberoamericanos de poesía Ramón López
Velarde (2003), Pablo Neruda (2005) y Reina Sofía (2005).
Como poeta, suscribió al realismo crítico y
consiguió un estilo lírico muy particular, cargado de una gran crítica social y
de denuncia, entre otras imágenes cotidianas y políticas que develan la
indignación ante la injusticia. Entre su producción poética, se destaca Violín
y otras cuestiones; El juego en que andamos; Velorio
del solo; Gotán; Cólera Buey, así como Los poemas
de Sidney West; Traducciones; Fábulas; Relaciones.
También son notables otros libros como Exilio, que escribió en
colaboración con el autor argentino Osvaldo Bayer; y otros como Hacia
el sur; Carta a mi madre; y País que fue será.
El autor, durante la ceremonia de entrega del
Premio Cervantes. Foto: RTVE.es
Pesar todo: Antología fue galardonada con el
premio de poesía José Lezama Lima, que concede la Casa de las Américas cubana.
En 2005 publicó una nueva antología, Oficio ardiente, que reúne poemas
publicados a lo largo de casi cincuenta años y algunos otros inéditos. Por otra
parte, Gelman también era un apasionado de la música y se dio el gusto de
escribir en estos géneros: compuso dos óperas, La trampera general y La
bicicleta de la muerte; dos cantatas, El gallo cantor y Suertes,
y varios LP. También había incursionado en el campo cinematográfico: fue
coguionista del film Los senderos del libertador (1971), el
cual dirigió Jorge Cedrón.
Con 83 años, murió el 14 de enero de 2014 en la
capital de México, donde residía con su familia desde 1988. El autor había
depositado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes un legado que
permanecerá guardado hasta el 3 de mayo de 2050. Se trata de una de las
personalidades que deja un objeto personal en la antigua cámara acorazada de la
sede central de ese Instituto español.
Fuentes: Suteba / Instituto Cervantes / SEPA
Argentina / Secretaría de Cultura
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