Opinión
Irán,
al borde del abismo
22 de mayo de 2024 - 00:01
. Imagen: EFE
La sorpresiva muerte de Ebrahim Raisi (foto) en un
accidente cerca de la frontera entre Irán y Azerbaiyán, ha propiciado una
crisis inédita y cuyas repercusiones excederán, con mucho, a la realidad
polÃtica de la nación chiita.
Indefectiblemente, la trágica desaparición de este
mandatario ocupará desde ahora un lugar protagónico en la escena polÃtica de
Medio Oriente, dado el tenor de las relaciones establecidas por Irán con
TurquÃa y con Arabia Saudita y, de manera particular, con Israel, con el que
mantiene una histórica conflictividad. De igual modo, sus efectos se percibirán
en las terminales polÃticas y militares, reconocidas y clandestinas que, desde
hace años, Teherán sostiene en Yemen, LÃbano, Irak, Siria y Gaza.
Por otro lado, la capacidad de procesamiento de uranio
para la fabricación de armas nucleares convierte a la actual crisis sucesoria
en el paÃs persa en un acontecimiento de impredecibles consecuencias para la
polÃtica exterior de Estados Unidos, Rusia, China y la Unión Europea.
Con un pasado como fiscal en distintas provincias, y
demostrando en todo momento su compromiso con la lÃnea dura del chiismo y su
lealtad con la teocracia gobernante, Ebrahim Raisi fue elegido presidente tras
imponerse en la contienda de 2021.
Sucedió en el poder al moderado Hasán Rohani en unas
controversiales elecciones marcadas por la ausencia de candidatos reformistas y
moderados, y por la más baja participación electoral en la historia reciente
del paÃs. En un giro polÃtico de amplias consecuencias, el gobierno inconcluso
de Raisi supuso el regreso al poder de los ultraconservadores y un nuevo
empoderamiento de aparatos militares como el Cuerpo de la Guardia
Revolucionaria Islámica.
Pero ahora, el golpe por la muerte de Raisi es doble:
no sólo desaparece el presidente de Irán, sino quien también era el candidato
natural para convertirse en el próximo lÃder supremo en reemplazo de AlÃ
Jamenei, de 85 años y con graves problemas de salud.
Se podrÃa agregar un tercer elemento de tensión ya que la muerte del canciller Hossein Amirabdolahian, otro pasajero en el helicóptero siniestrado, priva al elenco gobernante de quien se pensaba que podÃa ser el principal cuadro de recambio para la facción ultraconservadora hoy dominante.
En un sistema altamente personalista y centralizado,
la abrupta desaparición de uno de los vectores de poder posibilitará en un
corto plazo el ascenso de otras figuras de relieve institucional, pero con
menor capacidad de intervención polÃtica.
Son los casos del del presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, y el jefe del aparato judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei. Ambas figuras, junto con el vicepresidente Mohammad Mokhber, deberán convocar a nuevas elecciones en menos de dos meses, tratando de mantener aceitado un aparato que luce envejecido y con casi nulas chances de recambio o de incorporación de nuevas figuras.
Frente a la incertidumbre, hoy la suerte del régimen
dependerÃa de una única persona, Mojtaba Jamenei, el hijo del Ayatola, y a
quien muchos ven como el sucesor del fallecido gobernante. Más allá de su
origen, es poco lo que se sabe sobre esta persona.
Con 54 años y profesor de teologÃa en un seminario de
Qom, Mojtaba Jamenei no tiene un cargo formal en el Estado aunque desde hace
casi dos décadas incide directamente en las polÃticas de seguridad: desde el
nombramiento de funcionarios a la supervisión de sectores clave de la
burocracia iranÃ.
Su nombre comenzó a trascender como uno de los
principales socios polÃticos del ex presidente Mahmud Ahmadinejad: su rol fue
clave en la reelección que obtuvo en 2009, asà como también en la dura
represión contra el Movimiento Verde, conformado espontáneamente por colectivos
ciudadanos que insistÃan en el carácter fraudulento de la contienda
presidencial.
A fines de agosto de 2022, y de manera sorpresiva, la
Asamblea de Expertos conformada por 88 clérigos de principal nivel designó como
ayatola a Jamenei, pocas semanas antes de que estallaran las movilizaciones en
protesta por la muerte de Mahsa Amini y que por varios meses surcaron a todo el
paÃs. Como ocurrió 13 años antes, también en ese momento resultarÃa señalado
como uno de los principales responsables de los actos represivos en contra de
los manifestantes.
El eventual ascenso al poder de Mojtaba Jamenei
representarÃa hoy a los paramilitares y clérigos más radicales que se han
consolidado en los últimos años como los actores más poderosos de este Irán en
crisis y que, sobre todo, se han fortalecido como principal instrumento de
contención frente al crecimiento de las protestas sociales motivadas en el
aumento de la pobreza y en la violación a los derechos humanos.
En cualquier caso, el nombramiento de Jamenei no
dejarÃa de generar ataques y acusaciones en contra de la clase polÃtica y
religiosa por incurrir en nepotismo, una de las prácticas más denostadas del
anterior gobierno del Sha y a la que el régimen de los ayatolas pretendió
desterrar desde su llegada al poder en 1979.
En medio de suspicacias y sospechas, de versiones de
atentados planificados por otros gobiernos y de fuertes tensiones dentro el
cuerpo gobernante, el sistema polÃtico iranà enfrentará su más difÃcil desafÃo
para asegurar su supervivencia en el tiempo.
Pero esta vez el peligro no provendrÃa tanto del
exterior como de las tensiones internas que, en su multiplicación
descontrolada, amenazan con provocar una crisis irremontable del sistema
polÃtico.
Fuente: Página/12
No hay comentarios:
Publicar un comentario