50 años del asesinato de Carlos Mugica
El cura villero que entregó
su vida
La Iglesia Católica y
fieles de las villas recuerdan al cura asesinado que continúa siendo una
referencia para el catolicismo popular y el compromiso cristiano con los
pobres. Sus vÃnculos con el peronismo. La conmemoración impulsada ahora por el
arzobispo Jorge GarcÃa Cuerva.
11 de mayo de 2024 - 00:01
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El cincuenta aniversario del asesinato del sacerdote católico Carlos Mugica, ocurrido el 11 de mayo de 1974 en la parroquia San Francisco Solano de la ciudad de Buenos Aires, fue motivo de distintos actos y acontecimientos durante toda la semana que culmina y que tendrán su cierre mañana domingo con una caminata que unirá la catedral metropolitana con el estadio Luna Park, donde el arzobispo porteño Jorge Ignacio GarcÃa Cuerva presidirá una misa en memoria del cura que fue uno los iniciadores y referente del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM). Mugica nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. Su padre Adolfo fue canciller del presidente Arturo Frondizi en 1961.
Desde su condición
sacerdotal Mugica dedicó su vida a comprometerse con los pobres, en particular
con las personas de la villas de emergencia de Buenos Aires, donde sigue siendo
una referencia tanto para los curas que hoy trabajan en medios pobres como para
los cristianos comprometidos con las causas populares.
Ordenado sacerdote el 20 de
diciembre de 1959 por el cardenal Antonio Caggiano, Mugica trabajó por poco más
de un año en la diócesis de Reconquista, para luego regresar a Buenos Aires,
donde en los años setenta dedicó parte de su tiempo a la asesorÃa de grupos de
universitarios católicos, al mismo tiempo que profundizaba su servicio y
acercamiento a los pobres en las villas de emergencia.
Al margen de la
estrictamente religioso Carlos Mugica tuvo un claro alineamiento con el
peronismo y llego a ser asesor ad honorem del entonces Ministerio de
Bienestar Social del gobierno peronista iniciado en 1973, tarea a la que
terminó renunciando por discrepancias con el ministro José López Rega.
Mugica fue también uno de
los fundadores del MSTM, una organización integrada por curas católicos de la
que hoy son continuadores tanto los Curas en la Opción por los Pobres (COPP),
como el Equipo de Sacerdotes para las Villas y Barrios Populares. Según lo
relatara el también sacerdote Domingo Bresci,
quien fuera secretario del MSTM, “Carlos Mugica habÃa visitado a Juan
Domingo Perón en Puerta de Hierro (Madrid) en el segundo semestre de
1968 mientras estaba realizando estudios en Paris” y “ese es el primer contacto
(entre Perón y el MSTM) y Carlos es el primer cura del movimiento que dialoga
con Perón” aunque no existe constancia de lo tratado en ese encuentro.
En marzo de 1969 desde su
exilio madrileño Perón envió una carta al MSTM en la que sostuvo que “nos
sentimos alentados y reforzados con la grata compañÃa de los sacerdotes del
Tercer Mundo en nuestra lucha y sabemos que, con sus virtudes y sus
valores morales, el aporte será valioso”. Agregaba también que “la obra de los
sacerdotes puede ser extraordinaria dentro y fuera de las filas del Movimiento
Nacional Justicialista tanto en la persuasión de la verdad como en la formación
espiritual necesaria para imponerla” (Bresci, D., 1994, Movimiento de
Sacerdotes para el Tercer Mundo, p. 168).
En noviembre de 1972, junto
también a otros sacerdotes, Carlos Mugica integró la comitiva del vuelo charter
que acompañó a Juan Domingo Perón desde Roma en su regreso al paÃs después de
17 años de exilio. El 9 de diciembre de 1972 Perón recibió en
su casa de la calle Gaspar Campos, en Vicente López, a sesenta curas del MSTM,
entre los cuales también estuvo Mugica, uno de los articuladores del encuentro.
Catorce balazos terminaron
con la vida de Carlos Mugica el 11 de mayo de 1974 en la puerta del templo
donde pocos minutos antes habÃa celebrado misa. Trasladado al Hospital
Salaberry, en Mataderos, murió esa misma noche a causa de las heridas. Mucho después
la Justicia identificó a Rodolfo Almirón, hombre de la Triple A, como el
cabecilla del grupo agresor.
El sacerdote fue enterrado
en el cementerio de la Recoleta pero el 9 de octubre de 1999, por iniciativa
del Equipo de Sacerdotes para las Villas de la Arquidiócesis de Buenos Aires y
con la anuencia y participación del entonces cardenal Jorge Bergoglio los
restos fueron trasladados a hasta la parroquia Cristo Obrero de la Villa 31,
donde descansan actualmente.
Hace algunos años, al
recordar el asesinato del cura villero, los COPP sostuvieron
que la sangre derramada por Mugica “nos limpiará los ojos para ver, nos
señalará el camino para andar y nos fortalecerá los músculos para reconocer al
antipueblo y celebrar el encuentro y la mesa con las compañeras y
compañeros”.
Ahora, el arzobispo GarcÃa Cuerva se refirió a Mugica en una reciente carta pastoral. “Sin lugar a dudas su muerte fue consecuencia de su entrega y compromiso. Él vivÃa con agradecimiento que sus hermanos villeros, le hayan hecho lugar en su vida”, sostiene el arzobispo de Buenos Aires.
wuranga@pagina12.com.ar
Fuente: Página/12
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