El cierre del Inadi: carne para las fieras
23 de febrero de 2024 -
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El vocero presidencial,
Manuel Adorni, anunciando el cierre del Inadi
El mismo Poder Ejecutivo que no acudió al Congreso de la Nación cuando se pedÃa que informara sobre el rimbombante proyecto de ley “bases” y etc. -ya fenecido-, el mismo presidente que le dio la espalda a les representantes del pueblo en la Asamblea Legislativa para inaugurar su mandato, de pronto está dando entrevistas dÃa por medio. SÃ, sÃ, a quienes no van a repreguntarle o a quienes le preguntan pavadas que no vienen al caso que más nos importa: la crisis de pobreza más profunda que tuvo este paÃs -¿Quiere tener hijos?, inquirió incisivo Luis Majul, que también mostró con ternura una foto del perro del presidente-; pero evidentemente algo huele más en las encuestas, los focus groups y sobre todo en las paradas de bondis y trenes y el gobierno siente que algo tiene que darle a quienes lo votaron con esperanza y también con rabia. Decir que el Congreso es “un nido de ratas” para alimentar el odio antipolÃtico, atacar a una cantante popular, son batallas que se entregan cotidianamente como una forma de desgaste, de quemar (para no usar el término en inglés “burn out”) la cabeza de ciudadanos y ciudadanas que a este momento del mes ya no sabemos qué malabar hacer para seguir viviendo, sin metáforas, hasta el próximo ingreso, si es que se tiene el privilegio de tenerlo.
El anuncio del vocero
Manuel Adorni sobre el cierre del Instituto Nacional Contra la Discriminación,
la Xenofobia y el Racismo (Inadi) entra en esa lÃnea, un sebo más para los
leones del circo romano al que nos someten a diario. La excusa es que es una
“fuente de empleo militante”, una “caja de la polÃtica”, “no sirve para nada”,
como si no estuviera en manos del gobierno que está ahora mismo en funciones
volver eficientes las herramientas del Estado. También aclaró Adorni que no
pueden hacerlo ahora, que hay trabas burocráticas, “si se quiere empezamos
ahora con su cierre definitivo”. Claro, el Inadi fue creado por ley el 28 de
julio de 1995, un año y diez dÃas después del atentado antisemita a la AMIA
durante el gobierno de Carlos Menem, no es posible cerrarlo automáticamente. La
traba burocrática es una ley que ocultan para elegir victimizarse como si
alguna mano negra le sujetara las suyas al gobierno de la motosierra. Humo,
como todos los dÃas, un poco más de humo que no tapa las ollas vacÃas de los
comedores comunitarios pero que colabora con mantener a la ciudadanÃa en vilo,
para alimentar las hogueras de sus tuiteros militantes, para asestar golpes
simbólicos.
“Me pega duro lo del INADI,
cuando tenÃa 10 años me crié sabiendo que habia un lugar que te defendÃa de la
discriminación, y en esa compresión de la niñez me daba esperanza y argumentos
saber que existÃa "un INADI"”, escribe alguien que sabÃa ya a esa
edad que estaba en riesgo de discriminación, en uno de los múltiples chats que
nos mantienen comunicades en cÃrculos de militancia y activismo, de reparo y
apañe colectivo tan necesarios ahora mismo.
La periodista Victoria de
Massi publicó en X una nota que lleva su firma, publicada en el diario ClarÃn
en 2018. En ese texto se cuenta la situación de una persona sorda que se
comunicaba con su grupo de trabajo a través de su capacidad para leer los labios
hasta que su jefa lo habÃa relocalizado, de espaldas a sus compañerxs. En la
crónica aparece parte de la mediación de la que participaban la persona
damnificada y la empresa, que una vez llamada a esa cita mostraba voluntad de
solucionar la situación. La mayor cantidad de intervenciones del Inadi tiene
que ver con cuestiones laborales en las que la discapacidad, la orientación
sexual o la identidad de género tienen que ver. Eso quiere desmantelar el
gobierno de Javier Milei, no quiere hacerlo eficiente, porque qué le importa,
si ahora mismo entre la desregulación de las obras sociales, la falta de
entrega de medicamentos y el ajuste en general está empujando a las personas
discapacitadas directamente a la categorÃa de descarte.
El inadi también aporta
fundamentos en casos judiciales, casos de gatillo fácil contra jóvenes
racializados, intervino en el juicio por el travesticidio de Diana Sacayán,
recomienda buenas prácticas -y no aplica castigos ni tiene capacidad de
obligar- para que una nacionalidad no sea un insulto, para que el color de la
piel o el lugar de nacimiento no sean la causa de indignidad en la atención de
la salud, el acceso al trabajo, a la educación etc, etc. El Inadi es una
herramienta, nada garantiza que sea bien usada en manos de un gobierno que hace
del insulto y la violencia discursiva una práctica cotidiana, que se jacta de
tener mejores cuentas sin que le duela ni un poquito que eso se haya conseguido
sacándole dinero a jubilados y jubiladas, que también son una población
históricamente discriminada y reducida siempre a la categorÃa de “abuelos”, una
categorÃa biológica que oculta y minoriza sus trayectorias vitales y laborales.
Pero jactarse de su eliminación es provocar, otra vez, como con el sainete del
aborto.
“Si te discriminan andá a
la justicia”, escriben en X los trolls de turno que ven en el castigo la única
solución a los conflictos. Cuando en 2010 un hombre apuñaló la puerta de mi
casa con un cuchillo de carnicero al grito de “tortilleras de mierda” el
conflicto no se resolvió con una pena, sino con una intervención que hizo que
el hombre tuviera que pedir disculpas, aunque insuficientes, tuviera que
presentarse en un sitio donde lo confrontaron con su propia lesbofobia. Su odio
seguro no se terminó, pero no volvió a agredir. Y es cierto, no fue por el
Inadi nada más, fue porque a los pocos meses se sancionó la ley de matrimonio
igualitario y perdió a todos sus aliados odiadores o compasivos con su odio que
habÃa en el barrio. Es la sociedad en su conjunto la que puede establecer sus
buenas prácticas, la herramienta del estado está para proteger esos acuerdos,
anularlos por decreto es autoritario; patotero.
El anuncio de Adorni es un
golpe simbólico, uno más, que quiere darles “algo” a sus pocos seguidores
convencidos -no olvidemos que esos y esas son apenas el 30 por ciento del
electorado- y a los algunos más que fueron sumando, para maquillar un poco la
miseria a la que también los y las someten. Podemos acusar el golpe, pero
necesitamos de la inteligencia y la imaginación colectiva suficiente para
hacer, como se decÃa hace mil años en la escuela, “espejito de goma”, el que
rebota y explota en el agresor, para seguir insistiendo en un mundo común que
hoy no parece posible, pero tenemos que imaginarlo, tenemos que convertirlo en
ese imposible que sólo tarda un poco más. Porque eso y no otra cosa es lo que
podrÃa refrescarnos la cabeza quemada, ponerle paños frÃos a las bravuconadas
constantes de este gobierno.
Fuente: Página/12
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