El exlíder de Los Redondos cumple 75 años
Murales del Indio Solari en
cada barrio como defensa a la cultura nacional
“Un Indio en Cada barrio”
es una iniciativa artística que, a través de la pintura, rinde homenaje al
exlíder de Los Redondos y busca mantener con vida “sus ideales y legado
cultural”.
17 de enero de 2024 - 14:53
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Mural ubicado en la esquina
de Balboa y Elcano, La Paternal. Foto: @unindioencadabarrio.
En el cruce de las calles
Balboa y Elcano, del barrio porteño de La Paternal, el silencio de la tarde se
rompe, desde un auto, al grito de “Vamos Redondos”. Por esa misma calle, una
señora de paso cansino y con un changuito de compras responde, por lo bajo y
con miedo a ofender, que prefiere a Palito Ortega. Donde antes existía un
paredón sombrío y con humedad, hoy el proyecto colectivo “Un Indio en
cada Barrio” perpetúa la figura de Carlos Solari, exlíder
de Patricio Rey y sus Redonditos de
Ricota y gran emblema de la cultura popular argentina.
Pincel en mano –y con un
parlante del que suena música de Los Redondos–, pintan
murales que no buscan llenar sus bolsillos, sino alimentar el alma y la cultura
de la comunidad. El nombre de esta propuesta de arte callejero “lo dice todo”,
aunque Roberto Cervio y Florencia López, sus impulsores, se esmeran en decir lo
que falta: “Cualquiera que tenga una pared que dé a la vía pública
(negocio, galpón o casa), y quiera tener al Indio pintado, nos puede escribir. El
resto es, justamente, porque nos pinta”, se puede leer en cada publicación que
realizan en su cuenta de Instagram @unindioencadabarrio.
El arte como unión ricotera
Roberto y Florencia son una
pareja de muralistas que se conocieron en la Escuela de Bellas Artes.
Con el tiempo, y gracias a otras experiencias artísticas y colectivas, armaron
un grupo de amigos “unidos en las ganas de compartir felicidad a través de la pintura
y la música”: “Hacemos arte callejero no por casualidad, sino por
convicción. Es una herramienta transformadora que no se rige por los
intereses ajenos sino que lo mueve su propio deseo de mantener viva la memoria
popular”, afirma Florencia a Página|12.
En un mundo donde el arte
casi siempre se mide en billetes, ellos optaron por un enfoque diferente,
construyendo puentes artísticos que conectan con la esencia de la gente y
replican las manifestaciones de Los
Redondos con pinceladas de rock. “Tuve el privilegio de
estudiar en el Profesorado Prilidiano Pueyrredón –hoy devenido en la
Universidad Nacional de las Artes (UNA)– gracias a quienes apoyan con
sus aportes a la universidad pública. Siento que pintar en la calle es la
forma más directa de retribuirlo”, agrega a este diario Roberto, que sueña con
“pintar al Indio hasta en la luna”.
"Fijate de que lado de la mecha te encontrás", de Queso Ruso. Mural de la calle Segui 1500, Caballito.
En cada pintada, estos
artistas crean anticuerpos culturales que luego buscan transformar
en fiebre ricotera. La iniciativa, según cuentan, nace de la pregunta
de qué pasaría si hubiese un Indio
Solari en cada barrio, de cada ciudad, de cada provincia,
“no solo por la excepcionalidad de él como músico, sino también por la
convicción de sus ideas que se impregnaron en las de millones de argentinos y
argentinas”.
Es por eso que cada pintada
va acompañada de alguna mítica frase del Indio, que “es una figura que por
sobre todas las cosas dice. Cuando canta y cuando habla”. De esta forma, en los
murales se “rescatan y preservan” –entre tantas otras– frases como "Fijate
de qué lado de la mecha te encontrás”, de Queso Ruso (Los Redondos), o "En
la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida", de Encuentro
con un Ángel Amateur (Los Fundamentalistas del Aire
Acondicionado).
Pintar y cantar a todo pulmón
Roberto y Florencia buscan
traer del pasado imágenes y frases del Indio Solari. Sin
embargo, no se abstraen del presente y de su crítica situación económica: “Son
tiempos en los que es difícil sacar el ojo de la heladera. La gente se suma
cuándo y cómo puede”, dicen a Página|12. Por eso, consideran de vital
importancia –y agradecen genuinamente– “la ayuda desinteresada de la
comunidad, ya sea económica, moral o en materiales”.
Una vez que los muralistas
conocen la pared del barrio que será rejuvenecida con frases de rock, arman
bocetos en relación a la ubicación y al tamaño disponible: “Damos un marco de
libertad para que quien nos contacta pueda elegir y mantener un momento
de deleite y alegría”, asegura Roberto, al mismo tiempo que resalta que
hacen “un trabajo que no se cobra”.
Donde “Un indio en cada
barrio” llega con su arte, los vecinos aportan con su cariño y admiración. Es
muy común –cuentan– que niños, adolescentes y adultos se sumen de forma
espontánea a participar con pinceles, mates y charlas. Para Roberto, “lo
genuino de las reacciones de la gente que pasa es impagable” y que
“ese ida y vuelta que es tan de nuestra calle le da mucha vida a nuestra
jornada”. Florencia lo interrumpe para decir, orgullosa, que “cualquier
manifestación que apele a mover los pensamientos de la gente siempre deja una
huella”.
“En nuestra adolescencia
–aportan los muralistas– crecimos y leímos el mundo a través de Los
Redondos. Ahora que la cosa parece haber vuelto a esa situación, vemos
a nuestros murales como una amplificación de esos mensajes. Los colores siguen
fluyendo y un par de fantasmas no van a poder contra eso”, concluyen.
Fuente: Página/12
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