Se presentó el informe "CartografÃa argumentativa de
los sectores fundamentalistas/conservadores de la región"
Mapeando la
nueva vieja derecha
El estudio realizado por el equipo
de Incidencia polÃtica de la asociación Fusa, de promoción y acceso a derechos
sexuales y reproductivos, expone los grupos que conforman el pastiche de la
nueva derecha y desnuda las estrategias discursivas que pretenden imponer un
orden moralizante y de terror patriarcal.
28 de mayo de 2021
Mientras se realizaba la presentación del informe “CartografÃa argumentativa de los sectores fundamentalistas/conservadores de la región”, un grupo de mujeres antiderechos con sus banderas celestes tomaron la vereda de Casa Fusa, en protesta por los servicios de salud sexual y reproductiva que se brindaban en ese momento. Fue “la paradoja” del dÃa, como la denominó la ginecóloga infantojuvenil Sandra Vázquez, directora ejecutiva de Fusa AC. Esta semana, una bomba estalló en un local polÃtico del Frente de Todxs, en BahÃa Blanca. Sus autores dejaron un panfleto que entre otras cosas decÃa “Nos quitan la libertad”, “Matan niños con el aborto”, “Hipersexualizan a nuestros hijos – ESI y pornografÃa”, “Subvierten los valores naturales”, y concluÃa con la amenaza de “una purga” que está por empezar. La contraofensiva de una nueva derecha avanza en los territorios con vista a las próximas elecciones parlamentarias. Bajo el paraguas del armado Valores para mi PaÃs, que preside la ex diputada nacional Cynthia Hotton, los evangélicos en Jujuy impulsan la precandidatura a diputado provincial del pastor Daniel Gutiérrez; el partido Movimiento de Acción Social Federal (Masfe) hizo su presentación oficial en Córdoba de la mano de la pastora Alejandra Páez y la presidenta de la Fundación Madres Incansables, Verónica Narvae; la avanzada de Una Nueva Oportunidad (UNO), liderada por el pastor rosarino y diputado provincial santafesino Walter Ghione, proyecta un gran frente nacional opositor, y el incipiente rejunte de Encuentro Federal, que reúne a Ricardo López Murphy, José Luis Espert y Javier Milei aglutina en redes. De la calle a la región se van plasmando llamadas a un orden polÃtico-religioso conservador y radicalizado, que pretenden usurpar sentidos en respuesta a las polÃticas de derechos humanos y a la expansión de los feminismos y los movimientos lgbttiq+. Vienen para quedarse, y pisan el contexto de la pandemia como terreno fértil para el laboratorio de las derechas en América Latina.
En este escenario, la presentación del informe realizado por el equipo de
Incidencia PolÃtica de Fusa AC que coordina la socióloga feminista MarÃa Alicia
Gutiérrez, resulta clave porque mapea los formatos discursivos y las retóricas
de los argumentos utilizados por actores conservadores/antiderechos que, desde
diferentes inscripciones polÃticas, tallan en la escena local, regional y
global. “Hace años empezamos a percibir la presencia de esos grupos denominados
antiderechos, fundamentalistas conservadores. Era importante ubicar a estos
actores y a estas narrativas, ver dónde accionan, cómo trabajan, en la
Argentina en particular, en qué organizaciones, qué estrategias se dan, qué
argumentos tienen y cómo los comunican”, explicó Gutiérrez.
A cargo de la politóloga Pamela MartÃn GarcÃa, el mapeo de todas las
presentaciones que hicieron esos grupos en las audiencias por la legalización
del aborto en la Cámara de Diputadxs, en 2018, fue herramienta para la
incidencia polÃtica de su tratamiento en 2020. “Pero también vislumbró a estos
grupos que tienen interconexiones, que hablan de ideologÃas de género y contra
el aborto”, detalló MartÃn GarcÃa. “Muchos son referentes muy representativos,
que suelen estar presentes en redes sociales, en medios masivos de comunicación,
en distintos ámbitos donde hacen vocerÃa, y trabajan y expresan estas
narrativas. Luego de la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del
Embarazo (IVE) y su puesta en vigencia el 24 de enero, sabemos que esas
personas siguen activas para generar obstáculos y barreras en el cumplimiento
efectivo de la IVE; marcan un rumbo y un pulso en contra de los derechos
humanos y de los derechos sexuales y reproductivos.”
El pastiche se completa con redes sociales virulentas, creencias racistas,
repudiadores seriales de las polÃticas sociales, desprecio por lxs pobres y la
estigmatización de las disidencias sexuales y los feminismos. “El sentido de
este trabajo es tener en cuenta que esa contraofensiva se plantea sobre todo
como un orden antisistema, y es una reacción a un movimiento que pretende
estabilizar su dramática de segmentación social y su cimentación del canon
patriarcal, cuestiones que son núcleo de las luchas feministas y del movimiento
lgbttiq+, y de otros movimientos sociales”, explicó la comunicadora y docente
Victoria Pedrido, autora del estudio. “No se trata de una mera retórica
reaccionaria ni de estrategia de un color o de un partido polÃtico, sino que se
erige como un nuevo, o no tan nuevo, orden que reclama el retorno de las
jerarquÃas de género. Es un plan ecuménico, un proyecto civilizatorio que
pretende regresar a un orden natural desafiado. Como dice Sara Ahmed, ´cuando
hay odio, hay amenaza de pérdida´. De alguna manera, estamos ante una presencia
de la extrema derecha del 2.0.”
Pero las “actoralidades y entramado polÃtico de la contraofensiva
conservadora”, que caracteriza el informe no son un campo homogéneo: católicos
ultraconservadores, libertarios, alt-right, grupos evangélicos y frentes de la
juventud con la propuesta de un retorno al ordenamiento natural. “Lo que se
evoca es un canon patriarcal, heteronormativo, supremacista, cuya eficacia es
la normalización de los cuerpos, las subjetividades y vÃnculos sociales, según
la medida de la naturaleza, entendida como el demiurgo inapelable de nuestro
destino.” En ese camino queda al desnudo un proyecto moralizador y
civilizatorio, que sigue fortaleciendo su relato de la ideologÃa de género.
“Encontramos actoralidades que se inscriben en un religioso castrense, con un
discurso conservador, y otras que operan desde una discursividad laica, que
además aportan vocerÃas lgbttiq+ y seudofeminismos, e incluso la mixtura de
ambos campos”, describió Pedrido. Trascender fronteras eclesiales para
desestabilizar las luchas históricas de los feminismos y los activismos
lgbttiq+ es la tarea amarrada a una estrategia discursiva de activistas e
intelectuales cristianos, como señala Mara Viveros Vigoya, “para contraatacar
la retórica de la igualdad de derechos”.
“Debemos seguir hablando de estos sectores conservadores antiderechos,
antigéneros, que actúan a nivel local, nacional e internacional, con
caracterÃsticas propias. Por eso es importante esta cartografÃa sobre los modos
discursivos que despliegan en la Argentina, para tener el modo preciso en el que
quieren instalar su mensaje en nuestro lugar”, dijo la activista lesbiana MarÃa
Luisa Peralta, integrante de Anti Natural, Lesbianas por la justicia
reproductiva. “Me preocupa que tendemos a subestimar la potencialidad que
tienen de constituirse en grupos de poder que disputan institucionalidad: es un
error gravÃsimo que nos puede costar muy caro.” Lo que se está viendo es una
contraofensiva, la llamada a un nuevo orden, agregó, “pero lo que está
implÃcito y demasiadas veces olvidado, es que nuestros movimientos tienen
décadas de construcción, de alianzas, de desarrollos teóricos y polÃticos.
Estos grupos de derecha viven hablando del pasado porque no tienen nada que
ofrecer para el futuro. Tenemos que insistir con que somos nosotres quienes
traemos una propuesta de futuro, de mejores vidas, y no quedarnos en la
tibieza. Animarnos a recuperar la propuesta, articular las profundas
diferencias y hacer uso de nuestra imaginación polÃtica”.
Al mapeo argumentativo, el crÃtico cultural, docente e investigador Gabriel
Giorgi sumó el concepto de estratigrafÃas, por las “capas o sedimentos de
distintos momentos históricos que operan por yuxtaposición, y que es una de las
caracterÃsticas de las nuevas derechas. Nos desorienta mucho esa combinación
sistemática de retorno de valores arcaicos, patriarcales, frecuentemente
racistas y clasistas, con estas nuevas actorialidades, que movilizan una idea
muy radical de libertad. Cómo se juntan es una de las preguntas que nos impone
esta cartografÃa”.
Giorgi remarcó también las dinámicas de “activación afectiva”, o los modos
en que las nuevas derechas movilizan, modelan y hacen circular los afectos
públicos. “No solamente el odio y cómo forma parte de esas estrategias y de esa
eficacia que se subraya. El tema del afecto abre varias lÃneas que tienen que
ver con las formas expresivas, cómo se comunican, y las vÃas de interpelación.”
Modalidades que hacen acting de un impulso transgresor, de desafÃo y de
disputa, para imponerse como fuerzas constituyentes. “Se movilizan con estrategias
discursivas y performáticas contra el pacto de los derechos humanos y contra
los avances del feminismo y de los movimientos lgttbiq+. Es una contraofensiva,
y lo que instalan bajo el signo de la libertad tiene que ver con una fuerza
reactiva.”
Esa activación afectiva que la embestida conservadora atesora entre sus
dogmas, se dispara desde plataformas digitales a las que se refiere el estudio
y replanteó Giorgi. “Tenemos que poder pensar cómo el trabajo del algoritmo
favorece su traducción en formas de acumulación de riqueza y de producción de
data para la riqueza, y cierta energÃa afectiva que favorece a la derecha.
Pensar esa afirmación de un hiper individualismo que no acepta ningún tipo de
cohesión ni de pacto en el tejido mismo de las redes. Y ahà aparece un
formateado de los modos de expresión y de activación afectiva.”
Al cierre de esta nota, marchas anticuarentena viralizaban el paÃs. En
Rosario, el integrante de una agrupación filonazi, DarÃo Contreras, insultó y
agredió a la reportera gráfica Virginia Benedetto. “Odiás a tu nación, odiás a
tu paÃs. Endófoba”, le gritó entre amenazas el vocero varón de un falso
presente libertario que intenta clausurar los fuegos de rebeldÃa de los
movimientos feministas, de derechos humanos y de la diversidad. Esta
cartografÃa recoge precisamente la potencia transformadora y la urgencia de
revisar los propios dogmas. “Tenemos un enorme desafÃo. Que la Marea no se
escurra sólo en una protesta ni se transforme en un corset de corrección
polÃtica”, concluye el informe. “Se trata de una potencia poderosa que obliga a
que nuestras luchas no se mueran en un hashtag o en una remera, porque sin la
discusión que incomoda, siempre corren el riesgo de volverse conservadores y
normativos.”
Fuente: Página/12

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