Padre
nuestro
A 47 años del asesinato que no pudo callarlo,
resuena el grito de Carlos Mugica, entre la prepotencia de la indiferencia y la
entrañable transparencia de su querida presencia.
Por Nacho Levy
Hoy, 11 de mayo, San Ningún Santo, quizá sea mejor no celebrar tanto; más bien
tirar a la mierda el control de la televisión o el descontrol de la
información, para salir a dar una vuelta por la 31, en cualquier horario, pero
no escuchándose a uno, escuchando al barrio, porque Mugica no discutÃa ninguna
utopÃa con esa gente de traje que una vez al año le rinde homenaje, simplemente
oÃa a los referentes de su comunidad, para que tal vez algún dÃa pudiéramos
caminar sobre las huellas de su dignidad. Ah, porque no, los zapatos que nos
tocan no pueden cambiarse.
Como los panes y los peces,
deben multiplicarse.
Ahora, qué apoteótica manera de provocar, este tipo Carlos, el irreverente, el
desobediente, el padre con minúscula del Pueblo con mayúscula que sobrevive
cada dÃa sin urbanización, ni agua de la canilla, pidiendo todavÃa,
"Meditación en la villa". Porque sÃ, ahà está entrecomillado el poema
que nos dejó pintado de La Academia, como marco para el cuadro de la pandemia,
cuando todavÃa no estaban en auge los mil presentes del verbo meditar, ni las
multinacionales de Ravi Shankar. "Meditación en la villa", se llama
un poema escrito sobre la miseria, pero sobre su propia miseria, que ahora
también es nuestra miseria. ¿O quién podrÃa meditar ante una sinfonÃa de balas,
el concierto de los estómagos, los parlantes del terror y ese silencio
ensordecedor de todos los que murieron como siguen muriendo, mientras le
pedimos perdón al dolor?
Usté tome nota, Señor.
"Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos, que
parecen tener ocho años, tengan trece".
Por los siglos de los siglos igual, porque hay 4 millones de niños
alimentándose en los merenderos de la estigmatización; un 1,6% registra
emaciación y un 7,9% presenta baja talla: no se acostumbre, algo falla.
"Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro; yo me
puedo ir, ellos no".
Ojo, ya está todo en manos del publicista: hubo ciertas relocalizaciones para
familias del sector Bajo Autopista, pero el resto de la 31 sobrevive todavÃa
entre los escombros y las ratas que sembraron un año atrás, ahà donde viven
miles de familias más, regando ese macizo que ni panea el noticiero; YPF, los
Containers y Cristo Obrero. AhÃ, chapoteando en el barro que nunca salpica una
primera plana, funciona la SecretarÃa de Integración Social y Urbana, donde
Larreta se maquilla la careta y la falta de infraestructura, mercantilizando
ahora la entrega de la escritura.
"Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas
servidas, de las que me puedo ir y ellos no".
A diario desbordan las cloacas del barrio y también la indiferencia, entre
camiones vactor que llegan en la emergencia, salvo que te inundes en pleno fin
de semana y no seas capaz de esperar: "el próximo dÃa hábil te lo van a
destapar".
"Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme de que ellos no pueden
hacerlo".
Pero bue, fueron 47 años muy duros, bien pero bien oscuros, porque los
derrumbes ocasionados a nombre de la "urbanización" que promocionan
sus ministerios de televisión, voltean postes, cortan cables y dejan manzanas
intransitables enteras, como si ahà no hubiera cientos de almas villeras
sobreviviendo a la Ciudad Del Mejor Nos Callamos, casi tan oscura como sus
reclamos.
"Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie hace
huelga con su hambre".
Hambre para hoy, hambre para mañana, cuando crece 4 puntos la inseguridad de la
mamadera y 9 puntos más la inseguridad severa, que implica restringir la
ingesta de alimentos a los menores de 17 años, que tampoco tienen voz, ¡pero
crecieron del 6,5 a 15,2! Ya existen 53 comedores en la 31 y los merenderos de
La Poderosa triplicaron la demanda en tiempos de confinamiento: el gobierno
porteño asiste al 30%.
"Señor, perdóname por decirles 'no sólo de pan vive el hombre', y no
luchar con todo para que rescaten su pan".
Ni sólo de pan vive la mujer, el ser, la persona: 12 dÃas sin agua, mataron a
Ramona. Aún con financiamiento del Banco Mundial, se siguen sacando los baldes
al viento cuando llueve: las obras avanzaron un 0%, entre 2016 y 2019.
"Mala suerte", que tampoco corrigió la muerte, porque "ahora
falta un 2%, pero el agua no llega, porque no alcanzó el presupuesto de la
partida". Ni pan, ni agua, ni vida.
"Señor, quiero quererlos por ellos y no por mÃ. Ayúdame".
Por todas y cada uno, más de 4 mil casos en la 31, 1700 en este 2021, según
datos del mismo gobierno que presume presuntas obras territoriales. Ahà mismo,
donde Ramona supo hacer periodismo y ahora se llora a Teodora, no sólo falta
ayuda, también sobra desigualdad: hubo un 7% de vecinos infectados en toda la
Ciudad. ¿Saben cuántos en la 31, desde que comenzó el aislamiento? El 53%.
"Señor, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos".
Y vamos con ésa, niños, niñas y adolescentes sin un plato de comida sobre la
mesa, ese 60% que habita bajo la lÃnea de la pobreza, llamado a la hidalguÃa de
honrar toda honradez, sin siquiera la utopÃa de llegar a la vejez: hay 20 años
de diferencia en el promedio de longevidad, entre las villas y los demás
barrios de la Ciudad.
"Señor, quiero estar con ellos a la hora de su luz".
No tan corto circuito, porque arriba se siguen robando el cobre y, ni al borde
del precipicio, se han dignado a regularizar el servicio. Y "las nuevas
viviendas" no sólo padecen la calidad de los materiales, las filtraciones,
los desbordes cloacales y los cortes de luz, sino un problema nuevo cada dÃa:
ahora, el vencimiento de la garantÃa. Poco crédito blando y mucha cara dura,
cuando cobran los impuestos a contrafactura en toda la Capital Federal, pero
quieren luz prepaga para quienes la pasan mal...
"Ayúdame".
Ayudémonos, para que no sea tan fácil flamear cÃnicamente la bandera del Padre
Mugica, mientras esta lógica se replica como si fuera normal, como si realmente
fuera un ecosistema natural esta feria de barro y costillas, sin
"erradicar la miseria de las villas", ni generar confrontaciones con
los dueños de las especulaciones que aparentemente se volvieron honrosas,
porque a esos "procesos" no les bastarÃa una Tarjeta Alimentar:
necesitarÃan otras cosas, además de morfar. Y qué bien, ¡porque acá también!
Hay tantas familias endeudadas entre tantas financieras empoderadas, que las
palabras de Carlos regresan gritando, por los caminos que Ramona estuvo
desmalezando. Pues aquà nos cuida la espalda del que quiera gobernarnos la
razón y ojalá tengan en cuenta, sin boleto de compraventa, al santo padre de la
urbanización...
"La justicia se encarna en la vida entera de la sociedad. No basta darle a
cada cual lo suyo en un plano meramente individual. No se trata de que los
individuos ricos ayuden a los pobres, se trata de que los pobres dejen de ser
pobres. Y hasta ahora, para que los pobres dejen de ser pobres no se ha
inventado otro más que este sistema: que los ricos dejen de ser ricos".
Amén.
Fuente: Télam





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