Vicentin:
la lucha continúa
El gobierno no debe renunciar al objetivo de recrear una
empresa pública que sea referente del comercio exportador de granos
Por Pedro Peretti
Cuando el 5 de junio a las 17 horas el presidente Alberto
Fernández anunció la intervención y posterior expropiación de Vicentin lo hizo
con el mejor argumento que puede esgrimir un gobierno que se precie de nacional
y popular en estos temas. Defender las fuentes de trabajo rescatando una
compañÃa quebrada para recrear una empresa pública que sea referente del comercio
exportador de granos y ayude a la soberanÃa y seguridad alimentaria de la
nación. Irreprochable desde todo punto de vista.
Un proyecto que tenÃa y sigue teniendo toda la
legitimidad polÃtica, jurÃdica y económica. La senadora Anabel Fernández
Sagasti sabÃa muy bien sobre lo que legislaba: una Vicentin pública en tándem
con YPF Agro era un punto de partida extraordinario para empezar a discutir
muchas cosas en este paÃs que la derecha intenta invisibilizar. Ejemplo: pesar
bien las exportaciones, el importe de transferencias de las mismas, fletes,
coste de los alimentos en el mercado interno, etc. Una empresa testigo nos
permitirÃa monitorear estas dos variantes esenciales para el proyecto popular,
como son el precio de los alimentos y los ingresos fiscales para
financiarse.
El IFE, los ATP o lo que sea, necesitan de plata para
poder realizarse, es decir recursos fiscales. Si la ayuda es solo monetaria y
no controlamos el costo de los alimentos y desmonopolizamos su producción nos
vamos a encontrar que todo lo que monetizamos en los bolsillos por ayuda social
lo terminan chupando los balances de los súper y monopolios alimenticios vÃa
inflación.
Estimaciones privadas indican que de los 3800 barcos
graneleros (el Bulk carrier más chico carga entre 30.000 y 45.000 tn) que se
cargaron en el puerto de Rosario en el 2018 se evaporaron 380 o sea el 10
%, sólo por no pesar bien las exportaciones. Esto, a precios
de la época, significó que dejaron de ingresar divisas por 1900 millones de
dólares y no se pudieron cobrar retenciones por 740 millones de dólares (en ese
entonces se pagaba 4$ por dólar exportado), esto por pesar con el sistema
Draft-survey (a “ojo”), a más de los otros Ãtems evasores como son la
subfacturación, las triangulaciones etc.
Allà están los recursos fiscales que nos faltan. No
necesitamos que la cadena agroindustrial “le haga la cabeza” a nuestros
funcionarios para “venderles” que podemos exportar por 100.000 millones de
dólares. Puro y viejo cuento que solo sirve para justificar la depredación de
lo poco que de humano queda en pie en nuestra ruralidad. Nos damos por hecho
con que pesen bien lo que exportan y paguen los impuestos que corresponde, con
eso solo alcanza y sobra. Por eso no quieren empresas Testigo, ni polÃticos
progresistas que husmeen sus cuentas.
El principio de acuerdo que, según trascendió, arribó la
provincia de Santa Fe con Vicentin SAIC es exactamente lo contrario al objetivo
primigenio que fijó nuestro presidente. Se nota mucho la mano de los sectores
ruralistas anti-estado que encabeza el ministro Daniel Costamagna. Este activo
militante de la candidatura de Mauricio Macri fue el primer impugnador del
proyecto original. Nuestro presidente deberá seguir esperando la propuesta
superadora, sin duda esta no lo es.
La Argentina no puede capitalizar sus acreencias en un
fidecomiso como el que propicia el juez Lorenzini, que terminará devolviéndole
una empresa saneada a sus vaciadores y que es-además-una pantalla para el
arribo de otros grandes jugadores del mundillo hÃper concentrado de la
exportación granarÃa, dónde el 9% del mercado de Vicentin es un verdadero
“bocato di cardinale”. No dejemos que nos arrullen con cuentos. Ahora, debemos
desarrollar el fidecomiso de YPF Agro, quedarnos con el puerto de Vicentin, el
frigorÃfico FRIAR y la aceitera. Ya los pagamos. La plata que Ãbamos a poner en
la expropiación coloquémosla en la refundación de la flota mercante nacional.
No vamos a arriar la bandera de la soberanÃa y seguridad
alimentaria de nuestro pueblo ni la de empresa testigo, pero debemos convenir
que necesitamos toda la fuerza junta para cinchar contra la derecha, porque
dialogo sin lucha es como querer quitarle la pelota a Messi hablándole al
oÃdo.
* Pedro Peretti: Movimiento Arraigo. Ex dirigente de FAA
Fuente: Página/12
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