El
mejor homenaje es seguir luchando por Malvinas
Por Daniel Filmus
A 39 años de la Guerra de Malvinas
El 2 de abril es el dÃa en que los/las argentinos/as
rendimos homenaje a los compatriotas que combatieron valerosamente por la
recuperación del ejercicio de nuestra soberanÃa en las Islas Malvinas y demás
islas del Atlántico Sur. Recordamos a quienes cayeron en combate, pero también
a quienes retornaron al continente y llevan en sus cuerpos y sus mentes el
orgullo y las huellas de haber participado en la gesta. También reconocemos y
acompañamos especialmente en este dÃa a los familiares de los combatientes.
Si repasamos la historia argentina posterior al conflicto
bélico podemos afirmar que este homenaje y reconocimiento no fue un ejercicio
rutinario al que todos los gobiernos le dieron similar trascendencia. Es una
decisión polÃtica que estuvo Ãntimamente relacionada a la prioridad que se le
dio a la Causa Malvinas en cada uno de los perÃodos. El objetivo de “desmalvinizar”
y olvidar el heroico papel que desempeñaron nuestros jóvenes comenzó apenas
finalizó la guerra. Antes de volver a sus casas, la dictadura los obligó a
firmar un documento en donde se comprometÃan a no contar lo que habÃa ocurrido
en las Islas. Pero también a partir de la recuperación de la democracia hubo
largos momentos donde los gobiernos prefirieron olvidar y no brindar el
merecido reconocimiento popular a los combatientes. Como señaló Néstor Kirchner
en el año 2004: “… hay que terminar con el olvido permanente al que
fueron sometidos y al que fue sometida la causa Malvinas con aquella famosa
teorÃa que decÃa que habÃa que desmalvinizar el corazón de la patria…quienes
fueron allà a luchar no fueron a una guerra por una guerra, no fueron a servir a
un gobierno nacional determinado, sino que fueron a servir a esa causa tan
noble que es la causa de la soberanÃa nacional de la patria…”. Uno de
los últimos intentos de desvalorizar el homenaje a los veteranos fue la
decisión de Mauricio Macri de resolver a través del decreto 42/37 que el
feriado del 2 de abril (también el del 24 de marzo) pueda ser “trasladado” a
otra fecha con fines turÃsticos. La enorme resistencia de la sociedad a esta
medida obligó a que el gobierno tuviera que dar marcha atrás con esta medida.
Pero el mejor homenaje que se les puede brindar a los que
combatieron por la recuperación del ejercicio efectivo de la soberanÃa en las
Islas es comprometernos a continuar trabajando permanentemente y en forma
pacÃfica y con las herramientas que nos brinda el derecho y la diplomacia
internacional por los ideales por los cuales muchos de ellos ofrendaron sus
vidas y por la solución, de una vez y para siempre, de la disputa de soberanÃa.
En esta dirección creemos que es necesario avanzar hacia la construcción de
consensos nacionales que permitan llevar adelante polÃticas de Estado que se
conviertan en estrategias que trasciendan los perÃodos electorales. Sabemos que
no es fácil, pero es imprescindible si queremos tener éxito. Es verdad que
desde el mismo momento de la usurpación, en enero de 1833, Argentina ha
sostenido su reclamo hacia el Reino Unido en forma permanente. A los pocos
meses de ocurrido el hecho, nuestro embajador en Londres, Manuel Moreno,
hermano de Mariano, inició las protestas que se continuaron ininterrumpidamente
hasta hoy. Pero las estrategias utilizadas no siempre tuvieron continuidad. Por
ejemplo, si analizamos las polÃticas implementadas a partir de 1983, podemos
observar que si bien hubo continuidad en el reclamo, poco tuvieron que ver
entre sà los caminos escogidos por los distintos gobiernos democráticos.
Mientras que en algunos perÃodos la causa Malvinas se constituyó en un eje
central de la polÃtica exterior argentina, en otros se privilegió la
conveniencia de dar prioridad a las cuestiones económicas en detrimento de la
solución de la cuestión de fondo, es decir, la disputa de soberanÃa.
Un ejemplo de esta última perspectiva ha sido el
“comunicado conjunto” conocido con el nombre de Foradori-Duncan. En este
“comunicado” se planteaba la necesidad de “tomar las medidas apropiadas para
remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el
desarrollo sustentable de las Islas Malvinas”. Desde nuestra perspectiva, el
principal obstáculo que limita el desarrollo de las Islas es la presencia del
colonialismo británico. Ese es el factor que hay que remover.
Existen profundas raÃces que permiten sentar las bases
para la construcción de polÃticas de Estado. La más
importante es el convencimiento y el sentimiento unánime de nuestro pueblo, más
allá de las diferencias sociales, regionales o partidarias, respecto de la
justicia de nuestra posición. Desde distintas vertientes, muchos de los
principales lÃderes polÃticos de nuestra historia, como Roca, Yrigoyen,
Palacios, Perón, Illia y Kirchner, colocaron la Causa Malvinas como una
reivindicación permanente y actuaron en consecuencia. El consenso en
torno a la Resolución 2065(XX) de la ONU en 1965, la inclusión del objetivo
irrenunciable de recuperar el ejercicio efectivo de la soberanÃa sobre Malvinas
como Disposición Transitoria Primera de nuestra Constitución Nacional en 1994,
la votación por unanimidad en ambas Cámaras del Congreso de la Nación de la
Declaración de Ushuaia en el 2012 y la reciente aprobación, también por
unanimidad, de la Ley 27558 que crea en forma plural y multidisciplinaria el
Consejo Nacional Asesor Presidencial sobre Malvinas y de la Ley 27557 que
demarca el lÃmite exterior de la Plataforma Continental Argentina, son algunos
de los ejemplos de la capacidad que tenemos los argentinos de alcanzar miradas
comunes frente a objetivos que tienen carácter nacional. Hoy es
necesario que los acuerdos también se extiendan hacia concertar los mecanismos
que permitan defender nuestros recursos renovables y no renovables en el
Atlántico Sur, los cuales son sistemáticamente objeto de las medidas
unilaterales -contrarias a las resoluciones de la Asamblea General- llevadas a
cabo por el Reino Unido. De igual modo, es fundamental continuar con la
denuncia de la enorme y desproporcionada presencia militar británica que,
atentando contra el carácter pacÃfico y de cooperación del Atlántico Sur,
continúa amenazando a la Región desde su ilegal posición en las Islas Malvinas.
El creciente consenso alcanzado en los distintos organismos
multilaterales acerca de la necesidad de cumplir con la establecido por la
Resolución 2065 de la ONU, la conformación de un escenario en donde se
consolida la mirada multipolar, las consecuencias del Brexit y la permanente
solidaridad de los paÃses de la región y de las 133 naciones en vÃas de
desarrollo que conforman el G77 más China, son algunas de las situaciones que
generan condiciones propicias para avanzar en la solución de la disputa de
soberanÃa.
Como todo ejercicio de concertación, alcanzar acuerdos
sobre estrategias comunes a las grandes mayorÃas nacionales exige esfuerzo,
amplitud de miradas y humildad. Estamos seguros que la justicia de nuestros
derechos, la profundidad del sentimiento que anida en el corazón de nuestro
pueblo y el firme compromiso de honrar la memoria de quienes combatieron por
nuestra soberanÃa, permitirá avanzar en implementar polÃticas de Estado
que hagan realidad que nuestra bandera vuelva a flamear en las Islas Malvinas,
Georgias del Sur, Sándwich del Sur y en los espacios marÃtimos e insulares
correspondientes.
*Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur
Fuente: Página/12

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