Carla
Vizzotti: polÃtica, pública y estatal
El mayor alivio para esa pesadumbre que dejó el escándalo
de las vacunas fue que Vizzotti se convirtiera en ministra. Una funcionaria
técnica que cree en la polÃtica y el valor del Estado presente. Feminista en
construcción, puede quitarse de encima los agravios como pelusa del hombro.
Por Sonia Tessa
Carla Vizzotti polÃtica, pública y estatal.
Imagen: Bernardino Avila
Fue la voz concreta y tranquilizadora para escuchar todas
las mañanas durante los primeros meses de la pandemia. Carla Vizzotti es
una figura familiar, aunque hasta marzo del año pasado haya sido una
desconocida para casi todes. Lo que sólo saben quienes la conocen bien es que
es divertida aun en los momentos difÃciles. Es capaz de descolocar a
circunspectos funcionarios rusos con un chiste en medio de una negociación
tensa. Cuando habla en inglés, es tan larguera y detallista como en español.
Trabaja más allá de sus posibilidades, con una planilla de datos, las
intricadas explicaciones cientÃficas sobre las vacunas o la toma de decisiones.
Su capacidad de hacer distintas cosas, incluso a la vez, es subrayada por todas
las personas que la conocen. “Pero una sola persona no puede multiplicarse por
diez. Ojalá hubiera diez, cien Carlas en un gobierno”, se entusiasma una de sus
amigas.
Desde que se convirtió en la cara visible de las
polÃticas sanitarias frente a la pandemia, Vizzotti despierta relatos
admirados. Y si bien no hace eje en sus emociones, sà dijo que la salida de
Ginés González GarcÃa del gobierno le generaba “sentimientos muy encontrados”.
“Siempre voy a hablar con Ginés”, les respondió a Ernesto Tenembaum y Reynaldo
Sietecase esta misma semana, cuando todo el mundo hablaba de su relación con
quien se considera su mentor. Más allá de los pliegues que no cuente, Carla se
encarga de subrayar que se mantiene “la mayor parte del equipo” que acompañó a
Ginés al frente del Ministerio, y eso también es una declaración de principios.
Que una mujer de 48 años tenga estatura técnica y
polÃtica propia, que su trabajo se agigante en el manejo de una situación que
describió –al comienzo de la pandemia-- como “la mayor responsabilidad” de su
vida, resulta todavÃa inquietante para algunos, a juzgar por el “análisis” de
un columnista que la calificó de “desvirgada”. ¿Qué
imaginarios llevan a usar ese término para una funcionaria cuya solvencia está
probada? Si bien la columna fue despublicada, queda claro que nadie hubiera
hablado asà de un flamante ministro, y mucho menos si llegó al cargo con tanto
mérito acumulado como Vizzotti.
Enfrentada a una situación inédita para la humanidad –la
pandemia-- a Vizzotti le toca asumir el Ministerio en una crisis dentro de la
crisis: la vacunación fuera de protocolo que develó el periodista Horacio
Verbitsky puso en entredicho para la opinión pública todo lo hecho en materia
sanitaria, y ella debió salir con su mezcla de diplomacia y contundencia. “Es
muy importante dimensionar que fue excepcional, que no se repite
sistemáticamente, y que fue tomada con la gravedad que tuvo por parte del
presidente”, dijo en la misma entrevista –una de las varias que dio desde su
asunción—y dejó en claro un horizonte de salida: la firma de la autorización de
emergencia para Sinopharm y la creación de un sistema de monitoreo público de
vacunación.
Desde que se convirtió en la voz de las polÃticas
públicas frente a la covid-19, Vizzotti también fue merecedora de perfiles en
los medios de comunicación. Cualquiera que haya googleado sobre esta médica
recibida en la Universidad del Salvador podrá saber que es hincha de River, que
se dedicó desde muy joven a convencer a descreÃdos sobre la eficacia de las
vacunas (décadas antes de cualquier atisbo de covid-19), que ama locamente a
sus tres sobrinos, que ocupó durante nueve años la Dirección Nacional de
Control de Enfermedades Inmunoprevenibles hasta que en 2016 la echó el gobierno
de Mauricio Macri. Se le reconoce ser la responsable del calendario de
vacunación argentino, modelo en el mundo por sus 19 vacunas gratuitas y
obligatorias.
En noviembre, cuando volvió de su primer viaje a Rusia
para negociar la llegada a la Argentina de la Sputnik V, Carla se dedicó a
defender la eficacia de la entonces demonizada “vacuna rusa”. “Como siempre,
los que nos vacunamos vamos a proteger en forma indirecta a quienes no se
vacunan porque deciden no vacunarse y trabajaremos muy fuertemente para que
puedan acceder los que no se vacunan porque tienen barreras al acceso. AsÃ
funcionan las vacunas porque son solidarias”, declaró en una entrevista a
Futurock en noviembre.
Simpática y empática, dicen quienes comparten horas de
trabajo con ella. El 27 de octubre pasado hizo un twitt recordando a
Néstor Kirchner y un comedido le contestó: “Hacés un buen trabajo, pero
agradécele a tus viejos mejor que seguro son los responsables. Tonteras no”. La
respuesta de Carla fue como un gol de esos que festeja cuando los hace River:
“A mis viejos les agradezco todos los dÃas, ellos y yo sabemos que sin un
Estado presente que iguale las oportunidades no es lo mismo”.
Tras ser expulsada del gobierno por el entonces ministro
de Salud Jorge Lemus, en 2018, Carla dijo en una entrevista con el diario
Tiempo Argentino: “A mà lo que me da mucha angustia e impotencia es la falta de
empatÃa hacia el otro, no sólo del gobierno, sino de parte de la sociedad, como
si estuvieran viendo otra pelÃcula. Y hay muchos que realmente la están pasando
muy mal. Los movimientos sociales, el movimiento feminista, que es muy
transversal, han mostrado que organizándose pueden generar situaciones muy
importantes. Es un camino para andar, para aprender cómo cambiar las cosas”.
Feminista en construcción, reconoce que su pertenencia al
grupo Mujeres Gobernando le quitó la venda de muchas injusticias que antes
naturalizaba o, mejor, sobrellevaba con un chiste. Ahora sigue apelando al
humor, pero con menos ingenuidad. Sus compañeras de ese grupo la admiran, y por
eso los mejores augurios ante su designación vinieron de muchas de ellas, como
la secretaria Legal y Técnica Vilma Ibarra y la asesora presidencial Cecilia
Nicolini. Quienes la conocen dicen que combina su capacidad de trabajo con su
encanto, y que trata a todo el mundo con la misma calidez. Hace docencia sobre
las vacunas no importa dónde o cuántas veces haga falta, y al mismo tiempo,
absorbe otros conocimientos. Eso sÃ, tras una reunión donde se ponga a prueba,
consulta si lo hizo bien.
Cuando le preguntaron si se vacunó, subrayó que no.
Después de su segundo viaje a Rusia, cuando llegó la primera tanda de vacunas a
fines de diciembre de 2020, “era el momento para vacunarse”, subrayó. “TenÃamos
que generar confianza, por eso a mà me parece que las personas que se vacunaron
en ese momento lo hicieron por esa idea, y no para tener un beneficio, porque
circulaban noticias falsas y que un referente recibiera la vacuna en ese
momento impactaba positivamente”, agregó. En ese momento no podÃa vacunarse
porque estaba tomando una medicación que lo contraindicaba. “Me pareció que
después surgÃa toda esa situación en relación al privilegio o no privilegio y
decidà esperar”, contó con un aplomo envidiable para los desafÃos que
enfrenta.
Fuente: Página/12

No hay comentarios:
Publicar un comentario