Úrsula
y un femicidio anunciado
Por Mariana Carbajal
Imagen:
Télam
¿Por qué todavÃa la justicia ignora o minimiza las
denuncias por violencia machista que hacen mujeres contra su pareja o ex? En
pocos meses se cumplirán seis años de la primera movilización masiva contra los
femicidios al grito de #NiUnaMenos ¿Cuántas Ursulas van a ser asesinadas hasta
que en tribunales o en una comisarÃa comprendan la gravedad del problema cuando
una joven denuncia a su agresor por amenazas y pide con desesperación aferrarse
a un botón antipanico? Ursula le escribió a sus amigas, les contó ya en
noviembre con mensajes de audio y de WhatsApp las golpizas que le daba el
oficial de la bonaerense MatÃas Ezequiel MartÃnez; Patricia, la madre de la
adolescente, contó que el 9 de enero hizo la denuncia: ese expediente recayó en
la UFI N° 5 de JunÃn, a cargo del fiscal Sergio Terrón, el mismo que ahora
investiga el femicidio.
Ursula no pudo más. Después de aguantar durante meses el
maltrato y la violencia fÃsica de MartÃnez –como les sucede a otras mujeres que
viven situaciones similares y la aguantan--, fue finalmente a denunciarlo el
viernes 5 de febrero. TenÃa miedo. Mucho miedo. Tres dÃas antes de su femicidio
pidió un botón antipánico. Pero el juez de Paz de Rojas, Luciano Callegari,
recién mandó el lunes un oficio al municipio solicitando ese instrumento que
podrÃa, tal vez, haberle salvado la vida. Y en el municipio de Rojas, gobernado
por Cambiemos, recién el martes tomaron nota del pedido, cuando Ursula ya habÃa
sido asesinada, según reconstruyó Agostina Balastegui, directora de Intervención
en Casos CrÃticos y Alto Riesgo, que viajó el martes para acompañar a la
familia. Le iban a dar el botón antipático pero ya estaba muerta.
El femicidio de Ursula golpea más tal vez porque exhibe
casi obscenamente todo lo que no se hizo desde el Estado para cuidar a una
adolescente, casi una niña, que pidió ayuda como pudo. Indigna. Llena de
bronca. Se la dejó indefensa frente a un hombre que le habÃa dicho varias veces
que la iba a matar. HabÃa indicadores de altÃsimo riesgo en su historia y no se
tuvieron en cuenta. En la justicia habÃa otra denuncia contra MartÃnez de otra
ex pareja, Belén: tramitaba en la misma fiscalÃa de Terrón y tenÃa fijada fecha
de juicio oral para el 18 de abril. En esa UFI habÃa además una causa en la que
tenÃa que comparecer Ursula el 17 de febrero para impulsar otro juicio oral
contra el agente policial. ¿Nadie percibió en tribunales que ese hombre era
peligroso? ¿Nadie contempló que todas las denuncias apuntaban hacia el mismo
agresor? Incluso, un informe preliminar que está terminando el ministerio de
Seguridad provincial habla de una denuncia que tendrÃa por abuso sexual contra,
presuntamente, una hermana con discapacidad de otra pareja en otro distrito de
donde, a causa de esa acusación, lo habrÃa trasladado la fuerza hacia otro
destino ¿para protegerlo? TodavÃa quedan muchas preguntas sin respuesta.
Pero no hay dudas de que fue otro femicidio anunciado y
van…
En el comienzo de 2021, 44 mujeres fueron vÃctimas de
femicidio, de acuerdo al registro de ONG y grupos de familiares de vÃctimas. 44
Ursulas, de distintas edades y diferentes contextos familiares, que de una u
otra forma probablemente trataron de pedir ayuda y no se las escuchó. O peor:
se las escuchó y se hizo poco y nada por ellas. Porque siempre hay señales,
aunque no haya denuncias concretas. Y cuando hay denuncias, e incluso alguna
restricción perimetral, tampoco alcanza: porque no se controla cuando se viola
esa orden, porque no se castiga si no se cumple. Como sucedió en el caso de
MartÃnez.
La impunidad nos marca el camino hacia la repetición.
¿Qué más tenÃa que hacer Ursula para pedir ayuda?
Fuente: Página/12

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