Posibilismo
Por Jorge Alemán
Imagen:
Leandro Teysseire
El término posibilismo se usa en forma peyorativa, califica a
un gobierno subordinado a seguir la ruta de lo posible sin iniciativa para
cambiar los lÃmites de la realidad. Suelo escuchar esa expresión en relación al
Frente de Todos en Argentina y a la Coalición progresista en España. No hay dÃa
en que no aparezcan condicionamientos de distinto tipo que imponen a esos
gobiernos ciertas renuncias que decepcionan a sus electores. Especialmente
a las izquierdas que viven en el tiempo histórico donde la salida del
capitalismo se ha vuelto una incógnita. De ese modo la imputación de
"posibilismo" alimenta el alma de los decepcionados.
A su vez ese término encubre otro problema más grave, a
saber, cuáles son las verdaderas condiciones de posibilidad de
que un gobierno sostenga un proyecto transformador bajo la dominación
neoliberal y en medio de la pandemia. Esta última pregunta aún debe realizar su
propio recorrido. No obstante entiendo el costado interesante del posibilismo,
ese que indica que no se puede justificar todo, ni nadie debe paralizarse
frente a lo injusto ni aceptar que los verdaderos condicionamientos sean un
pretexto para no actuar.
Es un hecho que la realidad de la Corte Suprema y la situación infame de los presos kirchneristas debe ser resuelta, constituye el germen con el que el macrismo opera y debilita al Frente de Todos. Ningún posibilismo justifica no luchar contra esta situación. Asà como en España la ley antideshaucios (desalojos), a pesar de las reticencias del PSOE, Unidas Podemos debÃa con su esfuerzo imponerla aunque fuera con algunos lÃmites. Pero estas luchas, conflictos, tensiones, deben intentar resolverse dentro del espacio que se logró ganar democráticamente. Distinto es cuando el término posibilismo se ejerce descalificando el propio espacio acompañando el argumento con comparaciones anacrónicas referidas a otras coyunturas que borran la especificidad crucial del momento actual.
Las comparaciones históricas son muy fecundas si se
atienden a las condiciones estructurales que sobredeterminaban la situación en
su singularidad. Siempre será importante abandonar la inercia posibilista
cuando se hace con el fin de defender el propio espacio, radicalizarlo en sus
auténticas posibilidades y no como un rosario de quejas progresistas que
ignoran lo que implica estar al frente de un Estado que, por definición, al
menos por ahora, apenas les pertenece a las formaciones verdaderamente
democráticas. Seamos realistas pidamos lo imposible, no gracias, ese es
un slogan de las corporaciones neoliberales. Seamos realistas y entonces
exijamos desde adentro que se cumpla con lo posible para que se extiendan sus
lÃmites. Y lo posible se define siempre como un paso más que profundice la
transformación sin destruir o debilitar la base siempre frágil del propio
proyecto.
Fuente: Página/12

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