La guÃa para el Planeamiento
de Acción Psicológica Secreta fue elaborada por la SIDE en 1980
¿Cómo funcionaba la usina de fake
news de la dictadura?
Página/12 tuvo acceso a documentación hallada en la sede
central de la AFI que muestra cómo la dictadura utilizaba la propaganda negra y
la propagación de rumores como una estrategia que se desplegaba conjuntamente
con la represión.
Por Luciana Bertoia
La dictadura tenÃa su propia usina de noticias falsas --
hoy popularmente conocidas como fake news -- en la SecretarÃa
de Inteligencia del Estado (SIDE). Asà surge de un documento que acaba de ser
hallado en la sede central de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), que
muestra cómo la dictadura utilizaba la propaganda negra y la propagación de
rumores como una estrategia que se desplegaba conjuntamente con la represión.
Apelación al pago de prebendas, uso de inhibidores quÃmicos, explotación de
pornografÃa, todo medio quedaba justificado por el fin de las altas jerarquÃas
del régimen militar.
Una copia de la GuÃa para el Planeamiento de Acción
Psicológica “S” fue encontrada en un cajón de la actual Dirección de
Comunicación Social de la AFI en el último mes, informaron desde la
intervención que encabeza Cristina Caamaño. Es una encuadernación bien
conservada con una tapa celeste fechada en 1980 y, según se puede leer, es una
publicación que se realizó para la instrucción y la orientación básicas del
especialista en acción psicológica “S” -- léase, secreta.
Las acciones psicológicas secretas “son dirigidas, ya sea
en la paz o en la guerra, a los públicos- blanco enemigos, neutrales y amigos a
fin de provocar actitudes y conductas favorables al logro de los objetivos
polÃticos y militares propios”, se explica en la guÃa a la que tuvo
acceso Página/12. Para llevar adelante esas operaciones -- explica
la SIDE -- se debÃan valer de “medios ocultos”, que son los que no evidencian
su fuente de origen. “Deben ser planeadas y conducidas de tal modo que el
gobierno responsable pueda negar, con toda impunidad, cualquier
imputación en ese sentido”, señala el documento que recoge las enseñanzas
puestas en práctica por las cabezas “polÃticas” de la dictadura.
La guÃa muestra el interés de la SIDE -- que dependÃa
directamente del Poder Ejecutivo y ocupaba la cima de la llamada Central
Nacional de Inteligencia (CNI) -- de usar cualquier tipo de medios y engaños
para debilitar a quienes desde la Junta definÃan como el “enemigo”, pero,
además, por construir hegemonÃa para sostener al gobierno de facto. Además, la
guÃa se imprimió en un momento en el cual el afán represivo ya no estaba tan
extendido, sino más bien focalizado, por ejemplo, en la cacerÃa desplegada
contra los militantes que volvÃan como parte de la contraofensiva montonera --
hechos que hoy están siendo juzgados por un tribunal oral de San MartÃn -- y
cuando la dictadura empezaba a exportar sus “conocimientos” en la represión a
otros paÃses de la región.
La propaganda negra
Una de las herramientas que prescribe la guÃa de la SIDE
es la apelación a la propaganda negra y da varios ejemplos de lo que puede
englobarse dentro de esa categorÃa:
·
La preparación de rumores
mediante murmuraciones.
·
La promoción de la
pornografÃa.
·
La difusión de slogans sin
autorÃa.
·
La propalación de chistes o
bromas ridiculizantes.
·
La creación de un clima de
superstición temerosa, mediante la explotación de la credulidad determinista en
ritos ocultistas.
·
La falsificación de moneda
corriente y sus tarjetas de racionamiento y documentos de identificación.
·
La promoción de literatura tendenciosa.
“Dado que emana de una fuente desconocida por el
oponente, aunque naturalmente se presenta como suya, contribuye a su
desmoralización, al sugestionarlo acerca de la existencia de elementos
desleales y disidentes dentro de sus filas”, se explica en el documento.
La industria del rumor
La guÃa define al rumor como “el procedimiento por el
cual se transmiten noticias artificialmente creadas no verificables, que
pretenden representar sucesos reales y que circulan en un público-blanco
seleccionado y se comunica con frecuencia de modo inexacto”. Estos
procedimientos se planificaban en las llamadas “usinas de rumores”, dice la
SIDE sin dar más precisiones de lo que podrÃa ser un antepasado de las actuales
granjas de trolls para las redes sociales.
La SIDE estaba especialmente atenta a tres situaciones
para dar rienda suelta a su ejército de murmuradores. DecÃa que eran buenos
momentos para esparcir rumores cuando no hay informaciones seguras y de buenas
fuentes sobre algo que interese a un grupo o a la sociedad, en momentos de
crisis -- o sea, cuando hay peligro que se produzca un acontecimiento que
escape al control de los individuos--, y en toda situación caracterizada por la
inactividad y la monotonÃa.
Según la guÃa habÃa tres tipos de rumores. En primer
lugar, el agresivo, que estaba enfocado en dividir a los grupos y atacar los
sentimientos de fidelidad. Es un tipo de rumor, sostenÃa la SIDE, que se basa
en el disenso, el rechazo y los prejuicios. En segundo lugar, aparece el rumor
de tipo fantasma, que refleja los temores y ansiedades del que lo propone y el
que lo escucha. “Se basa en la tendencia a la anticipación temerosa de los
sucesos”, explica. Como contracara al rumor fantasmagórico, aparece el de
ensueño, que expresa las aspiraciones y las esperanzas de aquellos entre los
que circula.
Para la SIDE, el rumor era el medio más idóneo y más
barato para propagar información falsa. DecÃa que era especialmente eficaz
cuando se lo usaba con la propaganda negra y especialmente útil en ambientes
ávidos de información porque adquiere una “extraordinaria velocidad de
propagación”. Sin embargo, no todo es color de rosa en el mundo de los
servicios. “Podrá comprometer la ética de la fuente (desacreditarla), si ésta
no se encuentra convenientemente cubierta”, explica y advierte que no funcionan
los rumores presentados en forma demasiado concreta y de fondo totalmente falso
porque pueden ser fácilmente desmentidos con “evidencia” por el “enemigo”. La
clave está, sabe la SIDE, en las zonas grises y en conocer los humores sociales
-- algo que era parte de su misión durante los años de la dictadura (ver
aparte).
Los medios ocultos
La SIDE lista, al menos, diez medios ocultos -- algunos
inverosÃmiles -- indispensables para llevar adelante las acciones psicológicas.
·
La radiodifusión.
·
Los obsequios privados: son
los distintos tipos de prebenda -- dice la guÃa y ejemplifica con comisiones de
favor, royalties no justificadas técnicamente, ana-ana y coimas.
·
Agentes especiales como
agentes de rumores, polemistas callejeros, agitadores de reuniones públicas,
agentes provocadores, rompehuelgas, falsificadores y “elementos de actividad
femenina”.
·
Propaganda subliminal: la
proyección subrepticia de imágenes a través de medios audiovisuales -- cine y
televisión -- durante breves espacios de fracciones de segundos. La SIDE decÃa
que la proyección debÃa ser breve para que no ingresara de modo consciente,
sino de manera inconsciente y asà se grabara en el sistema nervioso. “Si se
repite con suficiente frecuencia ‘se mete en la cabeza’”, agrega.
·
Compulsión
fÃsica.
·
Compulsión psÃquica: anónimos,
amenazas, chantajes, seguimiento fÃsico y persecución telefónica, propalación
oral de chismes y calumnias y difusión de panfletos y libelos difamatorios,
boicots.
·
ToxicomanÃa.
·
Agentes
quÃmicos inhibidores.
·
Lavado de cerebro, basado en
técnicas de repetición, hostigamiento y humillación.
Apunten, fuego
La SIDE fue hasta la entrada de la democracia un
organismo totalmente militarizado. Desde unos dÃas antes del golpe estuvo
comandada por Otto Paladino, que dejó la SecretarÃa para fines de 1976 --
coincidentemente con la fuga de una pareja del centro clandestino Automotores
Orletti, el único que, hasta ahora, se sabe fue comandado por la SIDE. A
Paladino lo reemplazó Carlos Laidlaw, que a principios de enero de 1978 pasó al
ministerio de Planeamiento. Cuando la guÃa se escribió, Carlos Alberto MartÃnez
estaba al frente de la SIDE. HabÃa sido durante los años más duros de la
represión el jefe de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército.
Prueba de la ligazón existente entre la SIDE y las
fuerzas armadas es que la guÃa explica que retoma la terminologÃa definida por
la Comisión Interarmas en SIDE, por el Ejército y el Estado Mayor Conjunto.
Hasta ahora los expertos que Caamaño designó para un ambicioso programa de
relevamiento documental no encontraron otros indicios sobre la conformación y
el funcionamiento de esa comisión.
La guÃa también sostiene que es la Junta de Comandantes
en Jefe la que ordena las operaciones y determina sus objetivos. Además,
explica que la población en su conjunto es el blanco prioritario de las
acciones psicológicas. En segundo lugar, aparecen los grupos insurgentes como
interés, ya que allà se apunta a crear disensos, insatisfacciones y
deserciones. Después vienen los “elementos neutrales” y los paÃses hostiles, lo
que muestra que la dictadura no conoció lÃmites a la persecución de sus
objetivos -- aunque la guÃa reconoce que habÃa una limitación y que era la
"ética de base cristiana", algo que dudosamente se haya podido poner
en práctica si seguÃan sus enseñanzas.
El rol de la SIDE
La SIDE tuvo un rol vinculado a la acción psicológica
desde antes del golpe y que fue asignado por la directiva del Consejo de
Defensa 1 de 1975. Allà decÃa que la SIDE debÃa brindarle a la Junta de Acción
Psicológica -- integrada por las distintas fuerzas -- información sobre el
factor psicosocial, referido a la personalidad social básica nacional e
información sobre los medios de comunicación propios y del oponente. Esa
directiva también establecÃa que el Estado Mayor Conjunto iba a capacitar a las
fuerzas e incluso a las empresas estatales en todo lo referido a la comunicación
social con el apoyo de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI) de la propia
SIDE.
Al interior de la SIDE, 1975 fue un año de cambios
también. Por la resolución 1264, se creó la Dirección de Comunicación Social --
donde se encontró la copia de la GuÃa para el Planeamiento de Acción
Psicológica “S”. Esa dirección tuvo dos departamentos: el de Inteligencia --
con las divisiones de Reunión Pública y Situación Psicosocial -- y el de
Operaciones Psicológicas, donde funcionaban las divisiones de Medios
Audiovisuales, Medios Escritos y Gráficos y Operaciones Especiales.
En 1978, cuando ya habÃa desembarcado Carlos Alberto
MartÃnez al frente de la SIDE, la resolución 1047 estableció que la SecretarÃa
debÃa trabajar con la SecretarÃa de Información Publica (SIP) en lo interno y
con el Ministerio de Relaciones Exteriores en lo externo.
En su libro La
acción psicológica, la comunicadora y doctora en
Ciencias Sociales Julia Risler sitúa a la SIDE como uno de los elementos
fundamentales de la estrategia psicosocial de la dictadura. “La estrategia
psicosocial implicó la producción y revisión de información, el control sobre
los medios de comunicación y la regulación del comportamiento de la ciudadanÃa
a través de una estructura institucional que articuló la SecretarÃa de
Información Pública, la SubsecretarÃa del Interior (del Ministerio del
Interior) y la SIDE", escribió Risler.
La función de la SIDE estuvo centrada en el control de
medios, en el control de publicaciones que venÃan del exterior y, sobre todo,
en la realización de sondeos de opinión pública a través de la Dirección de
Comunicación Social. La aparición de esta GuÃa podrÃa reforzar el rol en
las formación de las fuerzas en materia comunicacional que tuvo la SecretarÃa
tal como se lo habÃan asignado antes del golpe.
La hora del cambio de
mentalidades
“Soy consciente de la magnitud y de lo Ãmprobo de la
tarea a emprender. Me doy cuenta de que la dificultad mayor puede estar en el
cambio de mentalidades para adecuarlas a imposiciones actuales de lucha”, decÃa
Leopoldo Fortunato Galtieri en el documento secreto que lleva el tÃtulo Orientación del
Comandante en Jefe del Ejército. Ese texto
sirve para entender cuáles podÃan ser las prioridades que guiaban en ese
momento a un organismo totalmente militarizado como era la SIDE cuando se
imprimió la GuÃa para el Planeamiento de Acción Psicológica “S” y comprender
que la intención de los altos mandos pasaba por ganar las cabezas de la
población.
“La visita de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) era el tema del momento y es el que no sólo profundiza la
preocupación del régimen por la acción psicológica sobre la población, sino que
también profundiza la preocupación por la pérdida de rumbo de la dictadura en
general”, explica a Página|12 la socióloga e investigadora del
Conicet Paula Canelo, autora de El Proceso en su laberinto y La
polÃtica secreta de la última dictadura, entre otros.
“Hay tres momentos de caÃda de la dictadura", amplÃa
Canelo. "El primero es la salida de los integrantes de la SecretarÃa
General de la Presidencia, que eran quienes hacÃan el link entre
la dictadura y la dirigencia polÃtica existente. El segundo es la visita de la
CIDH. El tercero es Malvinas. La GuÃa se publicó en 1980, cuando la dictadura
está perdiendo el rumbo con mucha claridad y la cuestión de la acción
psicológica aparece en las fuentes sobre todo en los momentos crÃticos de la
dictadura”, concluye.
Operaciones psicológicas
La dictadura llevó adelante operaciones psicológicas
enfocadas hacia la población general y hacia los núcleos militantes en
particular con la asistencia imprescindible de los medios de comunicación. Estos son algunos casos
emblemáticos:
·
En 1976, se presentó como
muerta en un operativo en Lomas de Zamora a Norma Arrostito, fundadora de la organización
Montoneros. En realidad, estuvo más de un año secuestrada en la Escuela de
Mecánica de la Armada (ESMA).
·
En 1977, las revistas de la
editorial Atlántida dedicaron varias tapas a denunciar que una niña de nombre
Alejandra era una “vÃctima inesperada” del terrorismo. En realidad, Alejandrina
Barry y sus padres eran vÃctimas, pero del terrorismo de Estado, que habÃa
dispuesto un operativo conjunto en Uruguay entre la Armada argentina y fuerzas
uruguayas para secuestrar millitantes.
·
En 1979, en la vÃspera de la
visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los marinos sacaron
de la ESMA -- donde la tenÃan secuestrada -- a Thelma Jara de Cabezas para dar
una entrevista a la revista Para Ti. “Habla la madre de un subversivo muerto” ,
la titularon. Para la visita de la CIDH, apareció también el slogan “Los
Argentinos somos derechos y humanos” y se publicaron libros sin autor sobre el
"terrorismo".
·
La propia SIDE tuvo una
agencia de noticias, que funcionaba en el Palacio Barolo y se llamaba Agencia
Saporiti. En junio de este año, Stella Segado -- especialista en archivos --
declaró en el juicio de la Contraofensiva y mostró un cable de la Agencia
Saporiti que decÃa que habÃa muerto “una subversiva argentina en Madrid”. Se
trataba, en realidad, de Noemà Gianetti de Molfino, secuestrada en Perú y
asesinada España.
Fuente: Página/12



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