Opinión
El frente ucraniano y el Comando Vermelho
31 de octubre de 2025 -
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. Imagen: EFE
El poder de fuego y la
rápida capacidad de respuesta mostrada por el Comando Vermelho en el operativo
policial y militar que tuvo lugar en Rio de Janeiro el 28 de octubre sorprendió
y, sobre todo, evidenció que, en la actualidad, Ucrania es la mejor escuela que
las organizaciones delictivas tienen para mejorar su entrenamiento y sus
recursos militares.
De hecho, no son muchos los
lugares del planeta en los que hoy se puede aprender a utilizar drones comunes
o, incluso, de producción casera, como herramientas tecnológicas destinadas
para un uso bélico y con una efectividad mortal en sus ataques.
La presencia de mercenarios extranjeros en el frente ucraniano es anterior al inicio del conflicto abierto contra Rusia que se está desarrollando desde febrero de 2022. La afluencia masiva de armamento y municiones procedentes de Estados Unidos y de sus socios europeos de la OTAN tuvo su correlato en la participación creciente de milicianos provenientes de todas partes del mundo con una común aversión hacia Rusia.
Pero el colapso sufrido por
el ejército ucraniano sobre todo en este último año ha provocado un
agravamiento en la pérdida de combatientes, ya sea por muerte o deserción. En
consecuencia, aumentó el número de mercenarios y, además de los europeos, se
reforzó la Legión Internacional con una mayor cantidad de combatientes de otros
continentes y regiones, como América Latina.
Sin datos precisos, existe
la suposición de que hoy las milicias ucranianas todavÃa cuentan con numerosos
voluntarios de origen latinoamericano, que se movilizan atraÃdos por un salario
que no suele ser el promocionado desde la publicidad oficial, o que se ven
tentados por la futura adquisición de la ciudadanÃa de Ucrania, pensando en la
posibilidad, por ahora más bien distante, de que este paÃs pase a integrar la
Unión Europea en algún momento.
Ya se trate de ex
combatientes de las FARC o de ex integrantes de cuerpos parapoliciales
desmovilizados por el proceso de paz, los soldados de procedencia colombiana
constituyen hoy la principal minorÃa latinoamericana en las filas ucranianas,
con cerca de 2 mil combatientes.
Por lo general enviados al
frente sin mayor preparación para la guerra, el número de bajas entre los
latinoamericanos es bastante alto: sólo entre los milicianos colombianos (prácticamente
los únicos con antecedentes militares en la región) se han reportado alrededor
de 500 muertes desde que estalló el conflicto abierto hace más de tres años.
El reclutamiento de
narcotraficantes brasileños en Ucrania se habrÃa desenvuelto, en una primera
fase, por mediación de mercenarios colombianos, cuyas organizaciones suelen
trabajar en alianza en sus respectivos paÃses.
Grupos dispersos, tanto del
Comando Vermelho como de su banda rival, el Primeiro Comando da Capital, han
incursionado en los campos de batalla ucranianos como una vÃa de acceso
privilegiado no sólo al armamento más moderno enviado desde las potencias
occidentales, sino también como un campo de entrenamiento para nuevas tácticas
de guerra de alta intensidad.
Se calcula que actualmente,
el número de brasileños que combaten en Ucrania oscila entre los 200 y los 250
mercenarios. Su motivación principal es la formación técnica en el uso de
nuevos armamentos para su posterior utilización y aprovechamiento en Brasil.
AsÃ, los narcotraficantes
no sólo están especializando en la utilización de drones, sino también en el
uso de lanzagranadas, ametralladoras pesadas e, incluso, artillerÃa antiaérea.
El horizonte de su acción futura reconoce que, en Brasil se encuentran inmersos
en una guerra contra policÃas y ejércitos, frente a los que deberán apelar a
recursos tecnológicos cada vez más avanzados y estrategias de vanguardia.
De hecho, no ha sido el Comando Vermelho la primera organización delictiva latinoamericana en utilizar drones como un recurso militar ofensivo. Se han registrado cientos de ataques con aeronaves controladas remotamente en toda la región, y aparentemente, los primeros en valerse de implementos tecnológicos en sus enfrentamientos con las fuerzas del orden han sido los integrantes del Cartel de Jalisco Nueva Generación, también con experiencia de combate directo en Ucrania.
El regreso de los
mercenarios brasileños a sus organizaciones de base, luego de su estancia en el
frente ucraniano, opera como una bomba de tiempo: no sólo por la experiencia
adquirida en la guerra sino también por los contactos y redes que han podido
establecer con otras bandas de narcotraficantes europeas y, más aún, con
organizaciones delictivas dedicadas al comercio ilegal de armamentos, las que
han proliferado gracias a la exportación masiva y descontrolada de recursos
militares de todo tipo a Kiev.
Las conversaciones
informales para pacificar el conflicto contra Rusia y las perspectivas de una
siguiente entrada a una etapa del posconflicto han intensificado el tráfico de
armamentos hacia destinos cada vez más alejados del radio europeo, como es el
caso de América Latina.
Las vinculaciones son
múltiples. En Brasil y en otros paÃses de la región, las confiscaciones
policiales a distintas bandas criminales han descubierto desde lanzagranadas
propulsadas por cohetes (RPG), a sistemas portátiles de defensa aérea
(MANPADS), incluyendo también ametralladoras pesadas y fusiles de asalto, todod
estos con uso previo en Ucrania.
En septiembre de 2024 un
cabo de la Armada fue detenido por la policÃa y acusado de operar drones para
el Comando Vermelho (los que eran previamente acondicionados para disparar
granadas y distintos explosivos), asà como también por guiar a traficantes en
operaciones de fuga.
Y a principios y mediados
de este año, las fuerzas policiales brasileñas confiscaron armas antidrones a
integrantes del Comando Vermelho, encontrando en varias ocasiones un modelo
fabricado por la empresa ucraniana Kvertus, concretamente el KVS G-6, un cañón
electrónico que anula las señales de control y video de los drones a una
distancia de hasta 6 km. Si bien representantes de la empresa estuvieron en RÃo
de Janeiro en el mes de abril para vender sus productos a la policÃa, lo cierto
es que la compra de ese tipo de dispositivo militar suele realizarse a través
del mercado negro, a partir de una extensa ruta con escalas en Europa del Este
y Paraguay.
Hoy prácticamente no quedan
dudas de que el uso de drones se ha convertido en una táctica a gran escala y
sin precedentes en Brasil y, en general, en América Latina, y que señala una
escalada en el poder del crimen organizado al combinar la innovación
tecnológica con las disputas por el control del tráfico de drogas y,
últimamente, también con los cada vez más recurrentes y violentos
enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Se trata, por último, de
una de las tantas consecuencias globales de una guerra lejana y prácticamente
sin control y sin final, que ha convertido a la ofensiva bélica contra Rusia en
un laboratorio especializado en la formación de recursos humanos destinados al
crimen y a la preparación de nuevas redes delictivas de carácter
transnacional.
Fuente: Página/12
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