"Tenemos la fuerza de la historia de nuestro
pueblo"
A 49 años del golpe, una
multitud renovó su compromiso por la memoria, la verdad y la justicia
Con fuertes crÃticas al negacionismo, el ajuste y la represión del Gobierno, los organismos de derechos humanos encabezaron el acto central en Plaza de Mayo. La provocación de la Casa Rosada y el mensaje de lucha de las Madres y Abuelas.
25 de marzo de 2025 - 15:04
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Las Madres y Abuelas, con
los puños en alto, reciben el acompañamiento de cientos de miles de personas
que se acercaron a la Plaza.. Imagen: Leandro Teysseire
La Plaza de Mayo está
repleta. Las Madres y las Abuelas sonrÃen. Y es Taty Almeida, la presidenta de
Madres de Plaza de Mayo-LÃnea Fundadora, quien pone en palabras lo que esa
multitud representa. “Tenemos la fuerza de la historia de nuestro pueblo, y por
eso (Javier) Milei y (Victoria) Villarruel pretenden negar el genocidio y
desmantelar las conquistas en materia de Memoria, Verdad y Justicia”. A su
lado, Estela de Carlotto asiente. Las mujeres que desafiaron la más cruenta
dictadura ahora también desafÃan a un Gobierno que banaliza los crÃmenes y las
provoca, pero esta vez no están solas. Ese fue el mensaje que la multitud que
caminó por las calles del territorio argentino dejó al cumplirse 49 años del
último golpe de Estado.
El gobierno de La Libertad
Avanza (LLA) buscó dominar la agenda en un dÃa sensible para el pueblo
argentino. Primero, difundió un video en el que monologaba el politólogo
AgustÃn Laje para instalar que en Argentina se libró una guerra y que hay
verdades que no se cuentan. Después, el vocero Manuel Adorni hizo su aparición
para anunciar con bombos y platillos una desclasificación de archivos –que ya
habÃa sido decidida por un decreto de 2010 de Cristina Fernández de Kirchner– y
avisar que el gobierno presentarÃa el asesinato de un militar como un caso de
lesa humanidad ante la Comisión Interamericana de Derechos (CIDH).
En el movimiento de
derechos humanos tomaron el spot y los anuncios como provocaciones que no
pudieron enturbiar lo importante: que miles de personas salieron para renovar
un compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.
En la Plaza, la Madre de
Plaza de Mayo Elia Espen repite lo que dice todos los jueves cuando marcha con
la foto de su hijo Hugo Miedan: que abran todos los archivos del Estado desde
1974 a 1983 para avanzar con las investigaciones de los responsables de los
crÃmenes más aberrantes. “Seguimos exigiendo que nos digan dónde están”.
Estela de Carlotto arranca
aplausos cuando dice que en los últimos dos meses encontraron dos nietos y que
ya contabilizan 139 restituciones. Ella levanta el brazo y celebra también. Es
la lucha en la que las Abuelas están desde 1977. Son poquitas. En el escenario
solo se encuentran ella y Buscarita Roa, que llegó del brazo de su nieta
Claudia Victoria Poblete.
“La apropiación es una desaparición forzada y hasta
tanto no se conozca la verdadera identidad se sigue cometiendo”, afirma. “El
Estado debe garantizar la restitución de la identidad de los nietos y nietas”,
reclama después de un año de humillaciones por parte de la administración
libertaria: el desmantelamiento de la Comisión Nacional por el Derecho a la
Identidad (Conadi) –el organismo encargado de buscar a los bebés robados
durante la dictadura– y el desfinanciamiento del Banco Nacional de Datos
Genéticos (BNDG).
No son los únicos organismos mutilados por la
motosierra del Presidente: los sitios de memoria están en riesgo, la SecretarÃa
de Derechos Humanos se reduce a su mÃnima expresión y ya no hay quien releve
los archivos del Ministerio de Defensa para aportar a las causas por crÃmenes
contra la humanidad.
A su turno, el Premio Nóbel Adolfo Pérez Esquivel,
referente del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), denuncia la pobreza, la
destrucción de la salud pública, la entrega de los recursos naturales y el
agobio sobre la educación pública. “La educación del pueblo no se vende, se
defiende”, corean.
La alegrÃa de sentirse rodeados
Cecilia De Vincenti es la hija de Azucena Villaflor,
la fundadora de Madres de Plaza de Mayo secuestrada en diciembre de 1977 tras
una infiltración de Alfredo Astiz. Cecilia llega al escenario caminando con la
bandera que lleva los rostros de los desaparecidos. Tiene los ojos llenos de
lágrimas. “Entrar a la Plaza con la bandera me emociona. Están los 30.000 con
nosotros”, dice.
Alicia Furman está desde temprano monitoreando que
todo salga como está previsto. Es la hermana de Oscar Furman, que está
desaparecido. Y el 24 de marzo es su cumpleaños. Cuenta, con amargura, que una
compañera le dice: “A vos te robaron un hermano y tu cumpleaños”. Rápidamente,
se repone y agrega: “Yo digo que son miles los que vienen a saludarme”. Y mira
hacia el escenario.
Taty Almeida espera para subirse a hablar ante los
manifestantes. Todos se agolpan para saludarla dentro del gazebo. A su lado
está Vera Jarach, mamá de Franca Jarach. Sentada al costado está Clara
Weinstein, mamá de Mauricio Weinstein. Con su pañuelo en la cabeza, Clara no
esconde su alegrÃa. “Qué emocionante. Somos pocas las Madres que quedamos, pero
qué felicidad ver a tantos jóvenes que van a seguir con nuestra lucha”, dice
con una sonrisa cálida en el rostro.
Bella Friszman sonrÃe. Es la mamá de Nora Friszman y
una de las referentes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
(APDH). Conversa con Fabián Grillo, el papá de Pablo, el fotógrafo que fue
recibió un disparo con un lanzagases de la GendarmerÃa y está grave pero
recuperándose en el Hospital Ramos MejÃa.
“Hay tantas cosas por hacer en este momento –dice
Bella. Nos preocupan todos los derechos humanos. Todos estamos agobiados por
este gobierno, pero la gente se anima, se reúne y busca la compañÃa”.
Graciela Lois camina por detrás del escenario. Va y
viene. “La marcha fue multitudinaria. La unidad que se logró se reflejó en la
gente. Y también está claro que cuando no se aplica el protocolo de Patricia
Bullrich la gente puede manifestarse en paz”, evalúa.
Osvaldo Barros, sobreviviente de la Escuela de
Mecánica de la Armada (ESMA) e integrante de la Asociación de Ex Detenidos
Desaparecidos (AEDD), también está más que satisfecho después de la
convocatoria unificada de la mesa de organismos y de la mayorÃa de las
organizaciones que integran el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (EMVJ) –algo
que no se veÃa desde 2006. “Es un éxito este acto unitario. Fue difÃcil, pero
lo logramos. Es un avance importante para luchar contra Milei”, se entusiasma.
Mabel Careaga está convencida de que cuando el pueblo
arranca a caminar no hay forma de pararlo. “Es una multitud de gente repudiando
el golpe de Estado y caminando por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Estamos
luchando por defender los derechos adquiridos y que este gobierno se los está
llevando puestos”.
Eduardo Tavani, de la APDH, y Adriana Taboada, de la
Comisión Zona Norte, se abren paso. “Estamos muy contentos”, dicen. “Marchamos
contra los que reivindican el terrorismo de Estado y hambrean al pueblo”, dice
él. “Marchamos con nuestros 30.000 compañeros. Y miramos de frente al
gobierno”, acota ella.
El exsecretario de Derechos Humanos Horacio
Pietragalla marchó desde la exESMA hasta Plaza de Mayo. No parece cansado. Y
está esperanzado por la cantidad de gente en las calles. “Re bien”, comenta.
La legisladora Victoria Montenegro va de un lado hacia
el otro. “Esto es multitudinario –dice apurada. Es un ejercicio de memoria con
sus máximas referentes, las Madres y las Abuelas”.
Siempre presentes
Taty Almeida suele decir que, más allá de las sillas y
los bastones, las "locas" siguen de pie. Y asà lo demuestran ella y
sus compañeras. Este 24 hubo ausencias en la Plaza. Entre otras, la de Norita
Cortiñas y Lita Boitano, que fallecieron el año pasado.
Frente al escenario, cuelga un pasacalles de la Confederación
General del Trabajo (CGT). “Unidad de los trabajadores por paz, pan, tierra,
techo y trabajo”, dice. Más modesta, una pancarta de color verde tiene la foto
de Norita –que mira a sus compañeras de lucha.
–Estamos demostrando con los hechos, no con las
palabras, que un pueblo unido jamás será vencido –dice Taty. Y en el escenario
festejan. Se sienten abrazados a pesar de la polÃtica oficial de agobio y
agravio.
Y, como siempre, la presidenta de Madres LÃnea
Fundadora, grita: ¡30000 detenidos-desaparecidos! ¡Presentes! Y todos levantan
sus manos –sus dedos en V o sus puños– como una forma de decir que ahÃ, en esa
Plaza, siempre es jueves y siempre se camina con ellas hasta tener verdad y
justicia.
Fuente: Página/12
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