La protesta de jubilados dejó un herido muy grave y cientos de detenidos
El gobierno de Milei
reprimió a jubilados, hinchas y a todo el que se movÃa
Las fuerzas de seguridad, al mando de Bullrich, no hicieron distingos al momento de usar palos, balas de gomas y gas lacrimógeno para impedir la movilización. A la noche hubo cacerolazos que llegaron hasta Plaza de Mayo.
13 de marzo de 2025 - 13:49
·
· . Imagen: EFE
Nunca una marcha de jubilados habÃa generado la expectativa de ésta. Que
la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, estaba decidida a reprimirla se
notó desde temprano, cuando a las tres y media de la tarde --una hora y media
antes del comienzo oficial de la protesta--, ordenó a la PolicÃa Federal
avanzar sobre los manifestantes que se iban reuniendo frente al Congreso.
Hinchas y jubilados, empujados por la infanterÃa, que los hizo subir a la
vereda, forcejearon. Un pibe de camiseta quedó cara a cara con un cabeza de
tortuga; le prometió:
-Hoy vamos a hacer historia.
-¡Vayan a Bahia Blanca a ayudar, caraduras! - puteó también una mujer
ante la provocación innecesaria.
El dÃa ya estaba decidido. Una hora más tarde, con la plaza a medio
llenar --a medias, porque tampoco habÃan llegado todavÃa todos los
convocados--, la represión arrancó de la misma manera: sin ninguna
justificación. Como un violento e inequÃvoco gesto de disciplinamiento.
A los gases y al avance de los camiones hidrantes le siguieron choques
entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Durante más de dos horas, desde el
Congreso a la 9 de Julio, hubo manifestantes que tiraron piedras y armaron en
la calle barricadas con volquetes de la basura. Incluso atacaron un patrullero
que los policÃas dejaron oportunamente abiertos y le prendieron fuego al
vehÃculo, en ese tipo de episodio que nunca queda claro si se debe a la mano de
infiltrados o no. También hubo otros coches incendiados. Desde un hidrante, la
policÃa de la Ciudad persiguió a manifestantes al grito de “corran, zurdos!”;
según quedó registrado en un video -cuya veracidad también hay que poner entre
paréntesis en tiempos de inteligencia artificial.
De otras consecuencias no hay dudas. Pablo Grillo, fotógrafo de FM La
Tribu, recibió el disparo de un cartucho de gas lacrimógeno a la cabeza y
sufrió una fractura de cráneo con perdida de masa encefálica. Lo operaron y
está luchando por su vida. A Beatriz Blanco, una jubilada de 87 años, un
policÃa le dió un bestial palazo en la cabeza que la hizo caer desplomada en
medio de la calle; la ambulancia se la llevó ensangrentada. El recuento de
heridos hasta ahora es de seis manifestantes. Diecisiete policÃas, según
informó el ministerio de Seguridad, necesitaron atención médica; uno de ellos
estarÃa en situación crÃtica, con una herida en el cuello.
Las detenciones fueron masivas: según Bullrich fueron cerca de 150 las personas privadas de su libertad (entre ellos estuvo el titular de ATE Capital, Daniel Catalano). Al cierre de esta nota, la represión habÃa frenado, pero la manifestación del Congreso continuaba, convertida en un cacerolazo en los barrios porteños y ciudades del interior (ver aparte).
Los reclamos
Fue una marcha masiva, porque la convocatoria de los hinchas de fútbol a
acompañar a los jubilados --para impedir que siguieran siendo gaseados cada
miércoles-- sumó a gremios --las dos CTA y gremios de la CGT--, a movimientos
sociales, a partidos opositores, tanto de izquierda como al peronismo.
¿Qué se reclamó con la concentración?
* Un aumento en las jubilaciones (hoy la mÃnima
es de 279 mil pesos más un bono de 70 mil).
* Recuperar los medicamentos gratis, ya que el
gobierno de Milei restringió la canasta del PAMI y el precio de los remedios se
triplicó.
* Que se reabra la moratoria previsional, dada
de baja por La Libertad Avanza, porque 9 de cada 10 mujeres y 8 de cada 10
varones cercanos a la edad de retirarse no podrán jubilarse sin ella.
La protesta enlazó la identidad popular del fútbol con un reclamo de
Ãndole claramente polÃtico. En la plaza, Walter, vestido con la camiseta de
River, 55 años, explicó por qué se habÃa movilizado: "Cuando mi papá se
jubiló lo và feliz. Ahà me di cuenta de la importancia de tener ese ingreso, de
saber que por lo menos vas contar con lo básico para vivir, para poder comer”,
dijo.
Maxi, de 30 años, xeneize, también habló de sus abuelos y su papá,
jubilados. “Cobran la mÃnima, no les alcanza para nada y me parece muy injusta
la situación”. TodavÃa no habÃan empezado los gases. “Si este gobierno no
los escucha hoy, no los escucha nunca más”, opinó.
Rodrigo, de 22, llevaba la camiseta de Independiente. Contó que estudia
profesorado de historia y trabaja en una metalúrgica. “Mis abuelos vinieron de
Santiago del Estero con diez años, y a los doce empezaron a trabajar. No está
bien que hoy no tengan una jubilación digna”.
El balance del gobierno
Bullrich defendió su operativo antiprotestas. Puede pensarse que sus
consecuencias fueron demasiado graves: podemos recordar también que estos
operativos tienen el objetivo de mantener abierto el tránsito. ¿Cuál es sentido
de hacerlos?
La ministra se adelantó a cualquier crÃtica de este tipo y salió
asegurar que con el operativo habÃa evitado un mal mayor: dijo que los
manifestantes ("energúmenos”) fueron “preparados para matar” y que querÃan
“tomar el Congreso”. Como prueba, aseguró que les secuestraron armas de fuego,
armas blancas y “papeles donde tenÃan anotado” su presunto plan. Sin embargo,
los propios manifestantes registraron con sus teléfonos que la policÃa plantó
un arma de fuego en la plaza (ver aparte.
“Esta gente venÃa a por todo, a tomar el Congreso. En general, las
marchas como esta comenzaban con 40 o 50 jubilados, después se sumó la
izquierda y ahora se sumaron todos estos grupos… Es una mezcla de narcopolÃtica
con otras personas”, dijo Bullrich
La ministra desplegó en la plaza a cinco fuerzas: PolicÃa Federal,
GendarmerÃa, Prefectura, PolicÃa de la Ciudad y Servicio
Penitenciario. “Nosotros no nos distrajimos ni un minuto del operativo.
Estaban todas las fuerzas federales para ayudarnos en las detenciones, incluida
la PolicÃa de la Ciudad y el Servicio Penitenciario. TenÃamos una cantidad de
efectivos muy importante, pero trajeron un gran nivel de barrabravas, lúmpenes,
de cualquier cosa. Seguramente muchos de ellos tenÃan antecedentes penales”,
añadió.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, sumó elementos a ese relato y
escribió: "La izquierda argentina, un cúmulo de violencia, criminalidad,
deshonestidad e infantilismo intelectual". Más tarde, publicó fotos de
piedras en la entrada de la Casa de Gobierno con un texto que consignaba:
"Atentaron contra la Casa Rosada utilizando las piedras que recordaban a
los fallecidos por la pandemia".
El presidente Milei mostró en X una foto de una pintada en una pared
cerca de la Plaza de Mayo que decÃa: "Hay que matar al Presidente", y
escribió: "Los demoKráticos...". El jefe de Gabinete, Guillermo
Francos, destacó que con el gobierno libertario “los conflictos que hubo fueron
ordenados y la calle fue recuperada”.
Meter miedo
¿Qué se puede esperar para los dÃas que vienen? Todo indica que una fase
de más autoritarismo y mayor violencia contra quien se oponga al gobierno de
Milei o intente expresar un reclamo sin resignarse a lo testimonial. El mensaje
de la jornada es ese: tengan miedo. Protestar puede costar más que unas horas
de detención o una corrida.
La respuesta represiva, inaugurada por Bullrich en diciembre de 2023,
diez dÃas después de la asunción de Javier Milei en la Casa Rosada, se venÃa
centrado en desorganizar a los sectores populares más pobres, como los
movimientos sociales, y a las protestas de cariz más polÃtico, como las
manifestaciones contra la Ley Bases, siempre con cierto cuidado de a quién
darle con el garrote. Cuanto más pobre y marrón, mejor. Se amplió a los jóvenes
con la Ley Bases; llegó a los jubilados y parece que va a lograr naturalizar
pegarle a los viejos.
La marcha de ayer empezó a poner en el radar, además, a otros
sectores, tras estigmatizarlos como barrabravas. Por más que la ministra
asegure que los manifestantes fueron "lúmpenes, energúmenos o
mafiosos", lo que se vio en la plaza fue otra cosa: gente laburante, con
su camiseta pero con argumentos, no barrabravas movidos por el gusto de
romper--. También avanzó con dar palos pese a que la movilización habÃa juntado
un buen número. Si se busca anotar una cal y otra de arena, puede señalarse
otro dato a mirar: la presencia de varones no militantes ni muy politizados que
se sintieron convocados a la protesta, algo que no era, hasta ahora, para nada
frecuente.
Fuente: Página/12
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