Entrevista con la intendenta de Quilmes, Mayra
Mendoza
"El peronismo es la
única alternativa empática con la sociedad"
En más de una hora de
conversación con Buenos Aires/12, explicó el padecer de los quilmeños ante las
polÃticas económicas de Javier Milei. "La gente votó por un Estado
mejor", asegura.
17 de mayo de 2024 - 00:01
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· Mayra Mendoza afronta su segundo mandato al frente de Quilmes con el desafÃo de paliar los efectos de la escalada inflacionaria, el parate de la obra pública y los peligros de que se sancione la Ley Bases. Sostiene que el Estado debe ser, ante todo, eficiente, y que no alcanza sólo con su presencia y, en diálogo exclusivo con Buenos Aires/12, habla del desafÃo que le depara al peronismo para volver a ser empático para la sociedad y el rol de Máximo Kirchner.
Reelecta por más del 50 por
ciento, Mendoza advierte que el desafÃo en esta etapa pasa por ser
"creativos". Remarca que la caÃda en la recaudación, la devaluación
impulsada por el ministro de EconomÃa Luis Caputo y el
sistemático recorte de fondos desde el Gobierno nacional hacia la provincia de
Buenos Aires pusieron en jaque la continuidad de muchos proyectos, pero asegura
que "no hay que quedarse en la queja".
—¿La sociedad votó menos
Estado?
—Yo creo que hay un voto
por un Estado mejor. Se construyó la idea de que el Estado no sirve porque,
efectivamente, el Estado no terminó de dar las respuestas que los ciudadanos
necesitaban. Me refiero a que el Estado tuvo presencia y no fue eficiente. Esta
es una idea que debemos tomar pensando en cómo ofrecerle a la comunidad lo que
queremos representar a futuro. Yo no me quedo en la comodidad de la queja. Voy
y hablo con los vecinos, y seguimos construyendo polÃtica para representar a la
mayorÃa de la sociedad. Y en esa representación y propuesta que hagamos hay que
hacer un Estado eficiente.
—¿Qué es un Estado
eficiente?
—Es un Estado más
inteligente, que optimice el uso de recursos y que se anime a dar discusiones.
—¿Cuáles?
—El sistema de salud
integrado es una discusión que hay que dar. Mejorar el sistema educativo es una
discusión que hay que dar. ¿Hay que dar la discusión con los gremios docentes?
Hay que darla. Porque esto es algo que lo escucho en conversaciones con
estudiantes. Me dicen que una vez por semana no tienen alguna clase porque
falta algún docente, y nosotros creemos en la educación pública, gratuita y de
calidad, asà como también valoramos el trabajo de los docentes y de todos los
trabajadores de la educación. Como proyecto polÃtico tenemos que dar todas
estas discusiones.
—¿Durante el gobierno del
Frente de Todos no se dieron esas discusiones?
—Para mÃ, el gobierno de
Alberto Fernández fue un gobierno que se quedó a medias en todo. En principio,
le faltó el respeto al pueblo argentino festejando un cumple en Olivos. Soy
mamá y tengo la suerte de tener a mis papas vivos. En pandemia estuve cinco
meses sin ver a mi hija, ni a mi mamá ni a mi papá. Iba hasta la vereda de la
casa donde estaban ellos viviendo y me quedaba afuera porque, lógicamente, mi
trabajo no me permitÃa acercarme por cuestiones sanitarias. Me dolió como a
toda la sociedad. Pero, además, no se hizo lo que dijimos en campaña.
—¿A qué se refiere?
—A recuperar los 20 puntos
que Mauricio Macri le quitó al poder adquisitivo del salario aparece como lo
más evidente. Pero la discusión de la puja distributiva y que la ganancia que
se produce en Argentina se vea reflejada en los trabajadores tampoco sucedió. A
este sujeto social que es el que peronismo representa, lo dejamos de
representar. Encima se le suma lo que significó la pandemia. Cristina lo dijo
en diciembre de 2020: hay que alinear precios, salarios y jubilaciones. Eso no
se hizo y, encima, hoy se profundiza esa distancia.
—¿Cuál fue el impacto del
parate de la obra pública para Quilmes desde que asumió Javier Milei?
—Creo que la obra pública
es determinante en todo el conurbano. En Quilmes se nota muchÃsimo porque hay
deudas históricas de la democracia. Hay barrios enteros que estaban esperando
la infraestructura urbana básica como el asfalto, una luminaria o una vereda.
Durante nuestra primera gestión, con pandemia mediante, lo hicimos en varios
barrios. Entonces hoy muchos vieron el crecimiento del barrio de al lado y
estaban esperando lo mismo para el suyo, pero frenaron todo. El gobierno tiene
que entender que la obra pública da dignidad.
—¿Qué se le dice hoy a
quienes demandan esas obras?
—Hay que tener un
contacto mucho más fluÃdo con la ciudadanÃa para explicar el contexto.
Explicar qué es posible hacer en este contexto y qué no. Nosotros explicamos
sobre la obra pública pero también vamos a escuchar cómo se vive con este
gobierno y lo perjudicados que se sienten los vecinos por las decisiones macro
de la economÃa. Hoy celebran una inflación de casi 9 por ciento cuando los
precios crecieron un cien por ciento en cinco meses. Lo ven nuestros vecinos,
las PyMEs y los comerciantes. Está siendo una situación cada vez peor. Conjugar
esto habiendo sido elegidos por los quilmeños, demanda ser creativo. Y también
implica seguir exigiendo donde hay que exigir para que continúen las obras. Hoy
ni siquiera pagaron lo adeudado ni los certificados presentados.
—¿Cuáles son las obras
frenadas en Quilmes por el Gobierno nacional?
—Muchas. Hay obras grandes
como la unificación del acceso sudeste con la avenida CalchaquÃ, siete
edificios educativos, un edificio educativo en conjunto con la Universidad de
Quilmes, un natatorio municipal financiado desde la Nación en Solano y otro
polideportivo que también está frenado. A eso se le suman todas las obras
hidráulicas. Y no tenemos ninguna respuesta desde la Nación.
—¿Hay acompañamiento desde
la Provincia a pesar de la situación nacional?
—La voluntad del gobernador
está. Pero uno tiene que ser consciente que como acá nos baja la recaudación, a
la provincia también. Lo que hay que hacer es ser más progresivo que nunca con
el cobro de impuestos. Por eso habrÃa que ver algunas cosas vinculadas a la
cobrabilidad como el caso del impuesto rural donde se decidió no actualizar la
cuota a los que son sectores que históricamente más recursos tienen en la
provincia de Buenos Aires. HabrÃa que pensar cómo se complementa la pérdida de
fondos del Gobierno Nacional que es alrededor del 15 por ciento del presupuesto
con el que contaba la provincia. Por eso la Provincia, como todos, se pone
creativa para no perjudicar a nadie tratando de sostener la gestión, de pagar
los salarios y mantener la infraestructura.
—Desde la oposición se
criticó Axel Kicillof por la ayuda en materia de salud Chubut y en seguridad a
Santa Fe por considerar que la provincia de Buenos Aires padece estos mismos
problemas. ¿Cuál es su opinión al respecto?
—Soy una nacida y vecina de
este conurbano, pero tengo conciencia federal. Si hay una provincia que
necesita ayuda hay que brindársela. Eso está bien. A su vez, nunca hay que
dejar de analizar las polÃticas más allá de la gestión. Hoy existe un
Ministerio de Salud nacional. Si me preguntás a mÃ, todos los gobernadores
deberÃan reunirse ante el Consejo Federal de Salud y pedir el equipamiento que
necesitan al Gobierno Nacional. Sino, se empieza a desvirtuar todo. Pero si hay
una población que necesita una ayuda y el gobernador puede ayudarlos, está
bien. De paso habrÃa que ver como votan los senadores de Chubut la Ley Bases.
Porque todo tiene que ver con todo. Me parece fundamental tener un gesto con el
pueblo de Chubut y su gobernador y, al mismo tiempo, pensar en la integralidad
de un proyecto de Nación sabiendo que Ley Bases es perjudicial para provincias
y es fundamental rechazarla.
—¿Por qué hay que
rechazarla?
—Quilmes es un distrito
industrial. Hay muchas empresas metalúrgicas, del sector del plástico y textil.
El régimen de inversiones (RIGI) es tan flexible para importar que romperÃa
desde el vamos la producción nacional. No sólo como intendenta, sino como
militante polÃtica estuve en comunicación del Empresarios Nacionales para
el Desarrollo Argentino (ENAC), también con Daniel Rosato de Industriales Pymes
Argentinos (IPA), un industrial reconocido que es de la
región. Él cuenta que hoy, sin el RIGI, cierra un PyME industrial por
dÃa. Volvimos al peor momento del gobierno de Macri. Uno no se opone porque sÃ,
porque si encuentro algo bueno en lo que plantea un espacio opositor, yo lo
apoyo. Pero con el RIGI no hay nada bueno. Por eso quieren desguazar el INTI y
el CONICET, total van a traer la tecnologÃa del exterior que viene a explotar
los recursos naturales argentinos. Ya lo decÃa Máximo en campaña, no sabÃamos
aún cómo lo iba a implementar pero sabÃamos que en el gobierno de Milei habrÃa
tres flexibilizaciones: la laboral, la impositiva y la ambiental. Eso es el
RIGI hoy.
—Quienes defienden la Ley
Bases dicen que hubo un modelo que no permitió crear trabajo formal durante
veinte años. ¿Qué opina sobre eso?
—Muchas veces dicen que
desde 2011 no se creó trabajo. Supongamos que tienen razón, entonces tendrÃamos
una desocupación de 25 puntos, como cuando asumió Néstor. De 2003 a 2015 fue un
punto de inicio de polÃticas productivas y hay que pensar porqué se generaron 5
millones de puestos de trabajo en esos años. Ahà vemos lo que hizo Néstor: recuperar
la soberanÃa y sacarse el FMI de encima. Se sentó con todos los sectores para
pensar estratégicamente la Argentina. Hay que volver a eso. Muchos lo quieren
negar, pero no hay momento del paÃs donde estuvimos mejor.
—¿Considera que es posible
acordar con otros espacios para rechazar la Ley Bases?
—Si está en juego la vida
hay que poder acercarse, compartir y consensuar con todos aquellos que deciden
por la vida. En este caso, la Ley Bases determina la vida de nuestro paÃs. Los
partidos con más historia como la UCR que tiene en su base la justicia social
no podrÃa avalar una ley como esta. Espero que acompañen el rechazo porque no
hay justificativo para no rechazar la ley. Y también espero que haya una gran
movilización el dÃa que se trate porque si recordamos cuando el pueblo
argentino demostró su desacuerdo con las polÃticas que llevó Macri fue en
diciembre de 2017 con la reforma previsional. Eran todas exigencias del FMI
antes de darle el préstamo en abril de 2018. Es como dijo Néstor a Bullrich
cuando recortó a los jubilados: fuerte con los débiles y débil con fuertes.
—¿Por qué en ámbitos
opositores se dice que la sociedad le "picó el boleto" al
kirchnerismo?
—Creo que es una
construcción de sentido del poder real de la Argentina cuando atacan al
kirchnerismo. O cuando atacan a Cristina, al punto tal de que haya una persona
que le gatille dos veces en la cabeza. Al punto tal de que hoy algunos
"dirigentes", y lo digo entre comillas porque para ser dirigentes te
tienen que seguir gente y muchos no tienen ni un voto, plantean donde tiene que
estar Máximo o qué debe hacer Máximo. Eso es una construcción de sentido del
poder real de los que no quieren la forma de gobierno del kirchnerismo que
demostró desde 2003 al 2015 que le puso un freno a esos poderes y dio las
discusiones por el bienestar de la gente.
—¿El peronismo puede volver
a generar empatÃa con la sociedad?
—SÃ, estoy convencida. El
peronismo es la única alternativa empática con la sociedad. El resto son
moderados que no van a dar discusiones para que la gente viva mejor y el resto
son entreguistas. Los intereses de las mayorÃas, de los trabajadores, de los
comerciantes, de las PyMEs, de mujeres y niños, asà como la salud o incluso un
tratamiento oncológico que hoy se niega, se garantizan con el peronismo
gobernando.
—¿Cómo se construye esa
alternativa?
—Si bien el gobierno de
Alberto Fernández tuvo a Cristina, hay que reconocer que hay un andamiaje que
busca poner de responsable de todos los males de la Argentina a Cristina porque
lo eligió, a Máximo por no sé qué, o a La Cámpora por no sé cuánto. Es deporte
nacional responsabilizar de lo que sale mal a una parte del peronismo. Hay que
reconocer que hubo un gobierno de Alberto con una Cristina vicepresidente a
cargo del Senado, no a cargo de los ministros ni de la definición de la
polÃtica nacional. Ese gobierno no cumplió con las expectativas que le
propusimos a nuestro electorado.
—¿Eso se planteó durante el
gobierno del Frente de Todos?
—Nosotros como sector, como
kirchnerismo, nos opusimos al FMI. Todo tiene coherencia. Los 5 millones de
puesto de trabajo Néstor los creó, primero, sacándose de encima al fondo. Lo
que hicimos en un gobierno que, en teorÃa, era nuestro también, fue decir que
no hay acuerdo posible con el fondo, lo que hay es sometimiento. Hay
sometimiento porque no hay un beneficio de ambas partes. Nos sometimos a algo
que tomó Macri. Lo primero que habÃa que hacer es decirle a nuestra sociedad
que el acuerdo con el fondo no era la solución de nada. Máximo Kirchner dijo
como jefe de bloque de diputados que el acuerdo no es bueno para la Argentina.
No lo dijo en términos personales, no se fue por un capricho. Sostuvo que como
jefe de bloque esto no lo podÃa defender y se quedó en el bloque de forma
coherente. Fue coherente al ser un militante polÃtico peronista. Un peronista
no puede votar hoy la Ley Bases y un peronista no podrÃa haber acordado con el
FMI como se hizo en el gobierno de Alberto casi sacándole la responsabilidad a
Macri. Hoy los que avalaron esa actitud de Alberto siguen achacándole
responsabilidades a Cristina por lo que fue y lo que no fue. No es asÃ.
—¿Por eso fue su mensaje de
hace unos dÃas?
—Estoy cansada de las
habladurÃas. Pido perdón si alguien se ofendió por lo de gata flora. Pero
algunos compañeros de la provincia van al PJ nacional a plantear que haya
elecciones, el PJ provincial dice que habrá elecciones en consonancia con lo
que disponga Consejo Nacional y también se enojan o disgustan. No hacen nada
para representar ni presentar al peronismo como un proyecto empático con la
sociedad. Solo hablan de otros, que no son Milei, Caputo o el cÃrculo rojo. Los
otros son otros compañeros básicamente de La Cámpora y del kirchnerismo en
general. Ni siquiera instan a los senadores a votar contra la Ley Bases.
—¿Considera que siguen
discutiendo la elección de Kirchner como presidente del PJ provincial?
—Discuten la legitimidad de
Máximo como presidente del PJ y yo fui testigo cuando varios intendentes le
pidieron que sea presidente del PJ. Y también fui testigo de que Máximo no
querÃa ser presidente del PJ si no era por elecciones. Termina accediendo y
desde el primer dÃa dijo que cuando tuviéramos oportunidad tenÃamos que hacer
una elección y que voten los afiliados. Nadie se puede hacer el que se enteró
de tal o cuál manera porque lo dijo en reiteradas reuniones del partido. Máximo
Kirchner fue quien representó la oposición al FMI. Es un valor dentro del
peronismo, no es algo que genere un obstáculo o una dificultad. Mientras otros
hijos de presidentes bailaban con una cantante o andaban en Ferrari, él
construyo organización polÃtica. Córtenla con Máximo, porque Máximo es una
generación. Somos doce intendentes en la Provincia, hay ministros empujando la
gestión de Axel. Si uno tuviera que hacer rendición de cuentas de lo que
hicieron los últimos años lo que hablan de Máximo, no tendrÃan mucho para
mostrar.
Fuente: Página/12
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