El juez Sebastián Casanello lo había pedido
Uruguay acepta repatriar el
avión que se usó para el Plan Cóndor
En los próximos días, el
magistrado argentino decidirá de qué manera se instrumentará el traslado del
Hawker que llevaba a Emilio Massera y se usó para el intercambio de
prisioneros.
25 de mayo de 2024 - 00:01
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Durante los años de la dictadura, se usaba para transportar al comandante de la Armada Argentina. En ese avión birreactor solía desplazarse el almirante Emilio Eduardo Massera en los tiempos en que era amo y señor de la vida y la muerte. También se empleó para trasladar a personas que estaban secuestradas en Paraguay dentro de la coordinación represiva que se conoce como Plan Cóndor. Hace más de quince años, la aeronave está abandonada en un aeropuerto de Montevideo. La justicia uruguaya aceptó días atrás un pedido del juez federal Sebastián Casanello para que el avión sea repatriado a la Argentina.
En 1971, la Armada
Argentina incorporó un Hawker Siddeley HS-125 modelo 400 B. Dentro de la flota
de la Marina, la aeronave se identificaba con la matrícula 0653. Era un avión
ejecutivo cuya principal utilidad residía en trasladar al jefe de la Armada,
pero también se usó para el intercambio de prisioneros entre las dictaduras del
Cono Sur.
Según quedó plasmado en los
Archivos del Terror, el 16 de mayo de 1977, el Hawker llegó a Asunción
para trasladar hacia Buenos Aires a cinco personas que habían sido secuestradas
el 29 de marzo de ese año en Paraguay. A las 16.34, las autoridades
paraguayas ya habían entregado a los detenidos a las fuerzas argentinas. A esa
hora, el avión levantó vuelo. Lo piloteaba un militar que se presentó como el
capitán José Abdala. Era, en realidad, Luis D’Imperio, integrante del Servicio
de Inteligencia Naval (SIN) y quien tiempo después reemplazaría a Jorge “Tigre”
Acosta en la jefatura de inteligencia del grupo de tareas de la Escuela de
Mecánica de la Armada (ESMA). Hubo, al menos, tres hombres de la Secretaría
de Inteligencia del Estado (SIDE) en la entrega de los
secuestrados.
Los cinco trasladados
–Alejandro Logoluso, Dora Marta Landi, José Luis Nell (padre), Gustavo Edison
Inzaurralde Melgar y Nelson Santana Scotto– siguen desaparecidos. Solo se pudo
acreditar que Inzaurralde Melgar pasó por el centro clandestino conocido como
Club Atlético.
En 1982, la Armada lo usó
en la guerra de Malvinas. Cinco años después dejó de pertenecer a la Marina.
Fue vendido a una empresa local y después a otras compañías uruguayas. Su
propietaria actual sería AirWolf SRL --que, desde 2008, dejó al Hawker
abandonado en el aeródromo Ángel S. Adami, más conocido como el aeropuerto de
Melilla.
En septiembre de 2022, el
ilustrador Sebastián Santana Camargo se puso a investigar el
traslado de los cinco prisioneros –tres argentinos y dos uruguayos– para un
proyecto sobre el Plan Cóndor junto a la académica Francesca Lessa.
Como parte de su búsqueda, halló al Hawker. “Al día de hoy la nave está en mal
estado, aunque en una sola pieza”, escribió Santana Camargo en un informe que
publicó en marzo de 2023.
Tras ese hallazgo, los
abogados Rodolfo Yanzón y Flavia Fernández Brozzi, de la querella Kaos, hicieron una presentación ante la
justicia argentina. El juez Casanello pidió la repatriación
del Hawker. “La nave fue utilizada como instrumento de
secuestros, traslados y desaparición de víctimas ilegalmente detenidas por
parte de funcionarios paraguayos y argentinos que operaron en el marco del
‘Plan Cóndor’”, remarcó el magistrado.
Según pudo saber Página/12,
el Juzgado Penal especializado en Crimen Organizado de Uruguay aceptó la
solicitud de Casanello el 30 de abril pasado. Esta semana, la Cancillería
argentina le comunicó la decisión al juez, que ahora deberá arbitrar los medios
para que el Hawker llegue desde Montevideo a Buenos Aires. Hay una
dificultad logística: el avión ya no vuela.
Para Casanello, la aeronave
reúne dos característas: es prueba y fue el instrumento utilizado para la
comisión de un delito. “La recuperación de esta aeronave, utilizada
para la comisión de delitos contra la humanidad, contribuirá a la
reconstrucción de los hechos y la averiguación de la verdad tanto como a la
realización del derecho penal material”, sostuvo el juez.
Fuente: Página/12
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