Las mismas palabras, casi cincuenta años después
El hilo no tan invisible
que conecta a José Alfredo MartÃnez de Hoz con Javier Milei
Las polÃticas de ajuste de
la dictadura como antecedente de lo que propone el nuevo mandatario.
24 de noviembre de 2023 -
18:39
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Javier Milei habla todo el
tiempo de "libertad" y de "las ideas de la libertad" para
remarcar que es liberal. Su propuesta de desregular no es precisamente nueva en
la historia argentina. De concretarse, será el cuarto capÃtulo de una
saga iniciada en 1976, continuada por Carlos Menem, y que tuvo su último
capÃtulo, hasta ahora, en Mauricio Macri.
La Argentina entró de lleno
en el neoliberalismo con el golpe del 76, si bien las bases se sentaron con el
Rodrigazo de junio de 1975, que terminó de liquidar al modelo de sustitución de
importaciones. La Argentina pasó a la etapa del rentismo financiero de
la mano de José Alfredo MartÃnez de Hoz.
El 2 de abril de 1976,
MartÃnez de Hoz anunció su programa de liberación total de la economÃa. Las
consecuencias fueron devastadoras, con aumentos de tarifas y salarios
congelados, más la apertura de las importaciones (que destrozó a la industria
nacional) y la reforma financiera. Desde febrero de 1977, con la ley de
entidades financieras, el paÃs experimentó el fenómeno de las tasas de
interés exorbitantes. Al mismo tiempo se produjo un fenomenal proceso de
desindustrialización: un paÃs que en 1930 era agro-exportador y un cuarto de
siglo más tarde ingresaba a la etapa de la industria pesada, ahora
reprimarizaba su economÃa.
La entrega de la polÃtica
económica al altar del libre mercado se graficó en una frase atribuida a
Alejandro Estrada, secretario de Comercio de MartÃnez de Hoz: "Da lo mismo
producir acero que caramelos". Era la sumisión total al mercado, la
renuncia a toda estrategia para un plan de desarrollo. La consecuencia: 20
millones de pobres en las décadas por venir.
Semejante ajuste, con una
alta inflación, encontró su anclaje no solamente en los grandes beneficiarios
de la dictadura (que completaron la faena con la estatización de la deuda
privada) sino también en el embelesamiento de la clase media con el
dólar barato gracias al atraso permanente del tipo de cambio. MartÃnez de
Hoz instituyó lo que ahora se conoce como "crawling peg" a través del
sistema de devaluaciones programadas con la célebre tablita cambiaria.
Fue la consumación de una
timba financiera sin precedentes y la madre del borrego de una de las grandes
herencias de la dictadura: la deuda externa. Capitales en dólares
empezaron a entrar al paÃs, compraban pesos que colocaban en tasas por encima
de la inflación y más arriba aun de la devaluación pautada. Asà cambiaban los
pesos por una cifra en dólares mayor a la que habÃan ingresado en medio de un
atraso cambiario cada vez más grande. Fue lo que se conoció como "la
bicleta". La patria financiera en su esplendor, los años de la
“plata dulce”.
El modelo duró hasta 1980
cuando el Banco Central mandó a la quiebra al Banco de Intercambio Regional, la
principal institución privada del paÃs. El liberalismo era hasta ahÃ
nomás: el artÃculo 56 de la ley de entidades financieras habÃa puesto
puso al Estado como garante en caso de quiebra (algo pedido por la
banca privada local), pero la caÃda de 19 entidades llevó a su modificación en
agosto de 1979, siete meses antes de la quiebra que sacudió al modelo
económico.
El establishment rompió con
MartÃnez de Hoz en el DÃa de la Industria, el 2 de septiembre de 1980. Eduardo
Oxenford, interventor de la Unión Industrial Argentina, criticó
abiertamente las consecuencias del modelo delante de jefe de la
masacre humana (Videla) y del jefe de la masacre económica (MartÃnez de Hoz).
El recambio por Lorenzo Sigaut no alteró de manera sustancial las lÃneas directrices de un modelo basado en el endeudamiento permanente. Domingo Cavallo se encargó de abrir el camino a la estatización de la deuda con los seguros de cambio de agosto de 1982, cuando era titular del Central. ReaparecerÃa como ministro de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, y hoy alaba a Milei.
El "éxito" de
MartÃnez de Hoz, en función de garantizar la tasa de rentabilidad de los
grandes grupos al calor de un modelo de exclusión sin antecedentes en la
historia argentina tuvo el apoyo central de la fuerza del Estado. El
nuevo programa precisó de algo mucho más elaborado que el Estado policial de
los años 30. La prueba la da el hecho de que el primer paro general contra
la dictadura se pudo hacer recién el 27 de abril de 1979, 37 meses después de
instaurado el régimen de terror que dejó 30 mil desaparecidos.
Y todo en nombre de la
"libertad", acaso la palabra más mencionada por MartÃnez de Hoz en su
gestión sin vigencia de la Constitución Nacional, con secuestros, torturas y
asesinatos. Curiosa forma de liberalismo. En un programa de panelistas, años
ha, Milei se indignó al ser parangonado por su prédica con el ministro de la
dictadura y dijo que "ese no era liberal", que habÃa trabajado para
"un gobierno totalitario" y que además habÃa sido
"gradualista". Su recetario, bajo el Estado de derecho, no
parece muy distinto, sino más profundo, con shock. Y encima ahora dice que
"en los 70 hubo una guerra".
En Plata dulce,
la pelÃcula de Fernando Ayala que resume esos años, el personaje de Federico
Luppi va a escuchar a un experto estadounidense, que dice que la solución pasa
por tener "libertad completa, en el pleno sentido de la palabra.
Si queremos un mundo libre, tenemos que luchar por una economÃa libre".
La "libertad del zorro en el gallinero", de la que hablarÃa Raúl
AlfonsÃn en 1983, que caracterizó como "secta de nenes de papá" a los
responsables de la economÃa en la dictadura. La pelÃcula se repetirÃa dos veces
en democracia, y ahora empieza la nueva entrega, en el sentido
polisémico de la palabra.
Fuente: Página/12
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