OPINION
Milei, el empleado del mes
Los factores de poder que
ejecutan las corridas cambiarias y las figuras polÃticas que les sirven
promoviéndolas
11 de octubre de 2023 - 07:02
. Imagen: Sandra Cartasso
Tiene
su lógica que sectores polÃticos que tradicionalmente responden a los intereses
de los grupos dominantes, señalen insistentemente que la inflación persistente
en Argentina es un fenómeno muy particular de la economÃa argentina, pero no
apliquen el mismo énfasis en señalar que las corridas cambiarias y la debilidad
polÃtica para frenarlas o desarmarlas también es un fenómeno muy argentino.
Y se
entiende por qué. La inflación es un buen argumento para culpar al déficit
fiscal y a la emisión, y pedir que se los erradique. Es decir, privar al Estado
de dos de sus herramientas fundamentales para las polÃticas públicas. En
cambio, las corridas cambiarias, como fenómeno repentino, es resultado de un
"shock del mercado". ¿Pero quién lo promueve, quién lo ejecuta?
"Mejor no hablar de ciertas cosas", desde la lógica de esos
intereses.
Tal
como ocurre en esta ocasión, la mayorÃa de las veces una corrida en Argentina
no responde a "un dólar retrasado" en su paridad, sino a motivaciones
polÃticas. Debilitar la posición de un gobierno --sobre todo, en tiempos
electorales-- y de sus polÃticas, por ejemplo. Es una demostración de fuerzas,
una puja de poder, en la que los sectores que promueven la corrida buscan
mostrar musculatura frente al sector gobernante y/o frente a los que esperen
reemplazarlo.
¿Quién
promueve la corrida? Con la enorme disparidad de fuerzas existente en el
mercado financiero argentino, pensar que la corrida la pueden provocar
"pequeños y medianos inversores actuando en manada" es, lo menos que
puede decirse, una ingenuidad. Entonces, hay que dirigir la mirada hacia los
grandes jugadores, los que mueven y dominan el mercado de los dólares
financieros.
No son
muchos. Exportadores, importadores, bancos, agencias financieras, fondos de
inversión, empresas que compran o venden servicios hacia o desde el exterior, y
algún otro especulador habituado a las transferencias con el exterior. En
términos más genéricos, estamos hablando del poder económico local y quienes le
prestan servicios al mismo. Entre ellos, habrá quién respete las reglas de
juego y presione con armas legÃtimas al gobierno para arrancarle una
devaluación. Y habrá quien no las respete y juegue el juego sucio de las
corridas y la práctica de maniobras evasivas de las normas cambiarias.
Javier
Milei, alentando la "despesificación" de los ahorros en medio de una
corrida, cumple el rol del "mejor empleado" de esos intereses
espurios dedicados al juego sucio de la corrida y la desestabilización. Su
papel es promover la corrida, con argumentos falaces en favor del dólar y en
contra del peso. Adjudicarle el poder de "manejar el mercado" y
provocar la corrida es subirle demasiado el precio al personaje. La corrida la
provocan factores de poder económico y financiero muy poderosos, de los cuales
Milei es un empleado. No desde ahora. Recordemos que una de sus banderas es la
desaparición del organismo que debe controlarlos (aunque no lo haga como
corresponde): el Banco Central.
A esos
factores deberÃa apuntarle al gobierno. Descubrir a los responsables y
sancionarlos, no sólo por las infracciones financieras y cambiarias sino por el
enorme daño que le provocan a millones de personas por el deterioro de sus
ingresos, por condenarlos a vivir mal y a no alimentarse correctamente, entre
otras necesidades insatisfechas.
Hace ya
décadas que estas maniobras financieras espurias son fuente de desequilibrios
polÃticos y graves perjuicios sociales. Nunca se castigó a los culpables, pero
tampoco se los investigó. Ahora que Milei se reveló como fiel empleado de esos
delincuentes, quizás sea la oportunidad para arrancar la demorada
investigación. Ojalá haya voluntad polÃtica para hacerlo.
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