Responsabilidad empresarial en crímenes de lesa humanidad
Casación confirmó el
procesamiento del exgerente de Producción de Mercedes Benz por secuestros en la
dictadura
Los camaristas Alejandro
Slokar y Ángela Ledesma ratificaron que Juan Ronaldo Tasselkraut debe dar
explicaciones por lo sucedido en la planta de González Catán durante la
dictadura.
24 de agosto de 2023 - 00:01
En
noviembre de 2001, le preguntaron en un Juicio por la Verdad a Juan
Ronaldo Tasselkraut si había relación entre el aumento de la productividad de
la empresa Mercedes Benz –de la que él era gerente de Producción– y los
secuestros de un grupo de operarios en plena dictadura. Él contesto: “Milagros
no hay”. La frase funcionó como un reconocimiento tácito de la responsabilidad
de parte del empresariado con los crímenes del terrorismo de Estado, pero
durante más de 20 años Tasselkraut no debió dar explicaciones. Este miércoles,
la Cámara Federal de Casación Penal --con los votos de Alejandro
Slokar y Ángela Ledesma-- confirmó su procesamiento por el
secuestro de dos trabajadores de la planta automotriz.
La
investigación sobre los secuestros de trabajadores de la planta de González
Catán está por cumplir dos décadas en la justicia federal. Tasselkraut pudo
respirar aliviado en abril del año pasado, cuando la jueza federal de San
Martín Alicia Vence le dictó el sobreseimiento en la causa. Sin embargo, la
calma no duró mucho. En octubre pasado, la Cámara Federal de San Martín revocó
en parte el fallo de Vence. Tasselkraut estaba imputado por lo que había pasado
con siete operarios de la automotriz que fueron privados de su libertad y
llevados a Campo de Mayo. Para el tribunal de apelaciones, había mérito para
procesarlo por solo dos secuestros y, por ende, lo sobreseyó en el resto de los
cinco casos.
De esa
forma, Tasselkraut quedó procesado por los secuestros de Héctor Ratto y
de Diego Núñez –que está desaparecido–. Los dos fueron secuestrados en
agosto de 1977 y, según se reconstruyó gracias al testimonio de Ratto, fue
Tasselkraut el que proveyó información para que las privaciones ilegales de la
libertad se concretaran y les permitió a los grupos de tareas operar dentro de
la planta de La Matanza.
El 12
de agosto de 1977, Ratto participó de una asamblea dentro de la fábrica.
Cuando volvió a su lugar de trabajo fueron a buscarlo unos empleados de
seguridad de la empresa. Primero le dijeron que lo llamaban desde su casa.
Después le avisaron que tenía un permiso para salir de la planta e ir hasta su
domicilio. Estaban evidentemente interesados en que saliera de la fábrica. Sus
compañeros de trabajo advirtieron el peligro y fueron ellos hasta la casa para
chequear que todo estuviera bien.
Al
rato, Tasselkraut apareció y le dijo a Ratto que no había existido tal llamado,
sino que había dos personas de civil que querían llevárselo detenido. El
gerente le pidió al operario que lo acompañara a su oficina. Allí, se encontró
con los dos agentes de civil y les preguntó por qué lo querían detener. Tasselkraut
le dijo que tenía su palabra de que no se lo llevaría nadie que no vistiera
uniforme. Mientras esperaba, Ratto escuchó que pasaban la dirección
de su compañero Núñez, que ya había estado secuestrado y había sido
liberado con anterioridad. Pero esa vez, Núñez no tuvo la misma suerte. Sigue
desaparecido.
Desde
que se presentó ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas
(Conadep), Ratto siempre contó lo mismo. Tasselkraut venía pidiendo su
sobreseimiento en el expediente de la mano de su abogado defensor Jorge
Valerga Aráoz –excamarista del Juicio a las Juntas– y finalmente lo consiguió en abril del
año pasado. Pero la decisión de Vence no era correcta, según entendieron en la
Cámara Federal de San Martín y en la Casación.
El plan económico de la dictadura
Alejandro
Slokar, uno de los integrantes de la Sala II de Casación que confirmó el
procesamiento, habló en su voto del nexo entre la represión ilegal del
genocidio y la eliminación de derechos laborales. “El ataque a este
sector no ha sido azaroso, sino claramente dirigido a desmembrar una estructura
que se presentaba como ‘un férreo enemigo’ de cara a las finalidades económicas
de los grandes grupos empresarios y al plan económico de la dictadura”, escribió.
“Los
militares que quebraron el orden democrático y usurparon el gobierno el 24 de
marzo de 1976, en alianza con los sectores más concentrados del poder económico
y sus núcleos intelectuales, implementaron dictatorialmente desde una hegemonía
neoliberal la reestructuración económico-social más significativa y dramática
de la historia reciente, cuyas consecuencias –en continuidades y reversiones-
se conservan hasta la actualidad”, afirmó el camarista.
"Entre
los propósitos básicos del golpe de Estado se procuró dinamitar el proceso de
industrialización nacional, para lo que se trató de reprimir y hasta aniquilar
a dirigentes para el indispensable disciplinamiento del movimiento obrero, de
modo de reestructurar las bases económicas, políticas y sociales de un relativo
estado de bienestar en el país, con consecuencias persistentes que se
proyectaron en posteriores crisis reeditadas”, concluyó Slokar.
Ledesma
adhirió al voto de Slokar mientras que el tercer juez de la Sala II, Guillermo
Yacobucci, planteó el sobreseimiento de Tasselkraut.
Las
tres querellas que intervienen en la causa --la del Centro de Estudios Legales
y Sociales (CELS), la Secretaría de Derechos Humanos y la que encabeza Pablo
Llonto-- vienen reclamando que se avance sin dilaciones hacia el juicio oral.
Las causas de responsabilidad empresarial
El
fallo de Casación llega en momentos en que el debate político pasa por si
Javier Milei y La Libertad Avanza (LLA) --que resultó la fuerza política más
votada en las primarias del 13 de agosto-- pasarán la motosierra sobre los
derechos laborales y sociales. Su número dos, Victoria Villarruel,
dijo en las últimas horas que en los juicios por crímenes de
lesa humanidad se violaron las garantías.
Los
tribunales fueron más que considerados con los empresarios señalados por
secuestros y desapariciones de trabajadores. Carlos Pedro Tadeo
Blaquier murió diez años después de ser procesado por los crímenes
cometidos en Jujuy, dentro de la esfera de influencia del ingenio Ledesma, sin
llegar a ser juzgado.
El caso de responsabilidad empresarial más avanzado es el de la Ford. En 2018, fueron condenados dos ejecutivos de la automotriz, Pedro Müller y Héctor Sibilla. Sus condenas fueron confirmadas por la Sala II de Casación y el expediente espera en la Corte. Sibilla, que fue el jefe de seguridad de la planta de General Pacheco y trabajó para la Embajada de los Estados Unidos, murió este año.
El año
pasado, los supremos anularon la absolución del empresario Marcos Levín, dueño
de La Veloz del Norte, que había dictado la Sala III de Casación durante el
gobierno de Cambiemos. El máximo tribunal penal aún no dictó un nuevo fallo.
Semanas
atrás, el juez Ernesto Kreplak procesó a Emilio Jorge Parodi, exjefe
de Personal de Molinos Río de La Plata, por secuestros de
trabajadores ocurridos en la fábrica de Avellaneda. En noviembre está previsto
que comience el juicio sobre la represión a los trabajadores de Acindar, la
empresa que tenía a José Martínez de Hoz en su directorio antes de que saltara
al ministerio de Economía de Jorge Rafael Videla.
Fuente: Página/12
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