Entrevista exclusiva con la epidemióloga que dirigió la
investigación publicada en The Lancet
Clases
presenciales: "Una de las medidas más efectivas para bajar los casos es el
cierre de las escuelas"
Página/12 dialogó en Londres con
Deepti Gurdasani, una de las voces internacionales más autorizadas sobre el
efecto que produce la actividad escolar en la pandemia. La epidemióloga cuenta
la experiencia inglesa y deja al descubierto la falsedad de los argumentos
del Gobierno porteño.
24 de abril de 2021
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Desde Londres
La epidemióloga Deepti Gurdasani de la Queen Mary University of
London encabezó una reciente investigación publicada en “The Lancet”
que llegó a una conclusión inequÃvoca: el cierre de las escuelas
primarias y secundarias baja el número de casos, la apertura de los
establecimientos educativos, los aumenta. En diálogo con Página/12 Deepti
Gurdasani señaló que a una conclusión similar arribaron distintas
investigaciones en todo el mundo.
--En septiembre el Reino Unido decidió la reapertura de las escuelas
primarias y secundarias. En enero las cerró por más de dos meses ante el espiral
de casos que estaba desbordando el Servicio Nacional de Salud. ¿Qué hallaron en
su estudio sobre estos dos hechos?
Una cosa que nos quedó bien clara es que el ritmo de incremento y descenso de casos a nivel social va de la mano de la apertura y cierre de escuelas. Esto quedó muy claro en noviembre cuando el Reino Unido entró en un confinamiento nacional, pero mantuvo las escuelas abiertas. En este perÃodo se registró un aumento de la nueva variante del virus que estaba circulando que impactó en la variable R de reproducción del virus. Esta variable solo descendió cuando cerraron las escuelas a principios de enero. El Reino Unido no es un caso excepcional. En un estudio publicado también en el “The Lancet” y en otro publicado en “Nature Human Behaviour” intentaron evaluar el impacto de distintas intervenciones gubernamentales en la reproducción del virus. Entre las medidas que analizaban estaba el cierre de las escuelas. Ambos llegaron a la conclusión de que una de las medidas más efectivas para bajar el número de casos era el cierre de las escuelas. El estudio del “The Lancet” abarcaba a más de 100 paÃses. El de “Nature Human Behaviour” a casi el doble.
ontra el cierre de las escuelas es
que los niños no se contagian tanto, ni contagian con la misma frecuencia y
velocidad que los adultos.
--Esto choca con los datos que tenemos de la Oficina Nacional de
EstadÃsticas. En noviembre hubo confinamiento nacional y en diciembre, antes de
Navidad, se pasó a un confinamiento de distintos niveles de acuerdo al número
de casos en cada lugar. Pero en todo este perÃodo las escuelas se mantuvieron
abiertas. El resultado está a la vista. La prevalencia de infección entre
chicos de 2 a 10 años, que fue de un dos por ciento, y la que hubo en chicos de
11 a 16 años, que fue del tres por ciento, fue mucho más alta que la que se
registró en el resto de los grupos etarios de toda la sociedad durante este
perÃodo. El problema de los estudios que quieren demostrar lo contrario es que
basan sus datos en casos de chicos con sÃntomas, pero sabemos que a esa edad es
mucho más frecuente que haya casos asintomáticos que en los adultos. Hay una
clara subestimación del número de chicos infectados. Y por ser asintomáticos,
los chicos se contagian entre ellos y transmiten el virus, pero lo hacen
silenciosamente. El contagio de un niño se identifica muchas veces a partir del
contagio de un adulto, sea un padre o un maestro.
--¿Es posible separar el peligro que representa la interacción en la
escuela del impacto que tienen las clases por el aumento de interacción en el
transporte público o entre los padres en las puertas de las escuelas? En el
Reino Unido, cuando se decidió volver a las clases presencial después de dos
meses sin clases el 8 de marzo, la estimación fue que del dÃa a la noche se
ponÃa a diez millones de personas a interactuar socialmente.
--No hay ningún estudio que yo conozca que separe el impacto que puede
tener cada esfera -transporte, escuela, etcétera- en el aumento de los
contagios. Pero me parece ridÃculo pensar que la transmisión que ocurre fuera
de la escuela se detiene mágicamente cuando uno entra en la escuela. Hay además
estudios en Estados Unidos, Suecia y Dinamarca que muestran que es más alto el
nivel de infección en padres de chicos que van a las escuelas y en maestros que
enseñan de manera presencial. En Suecia el estudio mostró que los maestros que
enseñaban de manera presencial eran el doble más pasibles de contraer el virus
que los que enseñaban de manera remota. Lo mismo pasaba con los padres. En
Estados Unidos un estudio de 500 mil familias llegó a la misma conclusión,
igual que el estudio en Dinamarca.
--¿Qué pasa con los protocolos escolares? ¿No se aplicaron rigurosamente o
no funcionaron?
--Los protocolos existen en teorÃa. En la práctica no, con excepción de las
medidas de higiene. Pero, por ejemplo, el uso de los barbijos en la escuela ha
sido muy bajo, las burbujas son muy amplias en términos de cantidad de
estudiantes, hay clases con 30 alumnos, la ventilación es deficiente o la misma
arquitectura escolar impide una aplicación rigurosa y consistente de los
protocolos.
--¿Qué datos tienen sobre lo que ocurrió con la última reapertura de las
escuelas, la del 8 de marzo?
--El grado de infección de los niños antes de las Pascuas habÃa aumentado
más que entre el resto de los grupos etarios. No nos sorprendió porque, como
mencioné antes, ya habÃa pasado en la época pre-navideña. A partir de esta
última reapertura, tanto en Inglaterra como en Escocia, hubo un aumento de la infección
en escuela primaria y secundaria. En Escocia llegó a subir cuatro veces porque
ellos abrieron el 22 de febrero, antes que en Inglaterra. Es también notable
que en las dos semanas de intervalo escolar durante las Pascuas bajó el número
de infecciones.
--Cuando se habla de la covid el acento se pone en los adultos y sobre todo en los de más edad y con problemas de salud subyacentes. ¿Qué sabemos del impacto en los chicos?
--Creo que este impacto está subestimado. Aunque es improbable que la
covid-19 cause una enfermedad grave en los chicos, la estimación que tenemos es
que hay un claro impacto en lo que se llama covid de larga duración. Un estudio
muestra que entre el diez y el trece por ciento de los niños desarrollan estos
sÃntomas de largo plazo que duran cinco o más semanas, mientras del siete al
ocho por ciento duran doce o más semanas. TodavÃa no sabemos cuál es la
patologÃa subyacente, pero es muy preocupante dada la incertidumbre que existe
sobre el impacto a largo plazo de la infección. Hoy en el Reino Unido hay 42
mil chicos que están infectados con Covid a largo plazo.
Fuente: Página/12

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