Sin perspectiva no hay
justicia
Melisa GarcÃa, de Abofem:
"Esa mirada patriarcal de la vÃctima perfecta es la que nos debilita"
A dÃas de los femicidios de Úrsula Bahillo y Guadalupe
Curual, la impugnación de 52 juecxs sin formación de género que elevó la
Asociación de Abogadas Feministas al Consejo de la Magistratura, revela que el
anhelo de un sistema judicial que asista y proteja a las vÃctimas sigue siendo
una lamentable utopÃa.
Por Roxana Sandá
Imagen: Leandro Teysseire
No fue una simple presentación ante ese tótem polÃtico-judicial que es el Consejo de la Magistratura. No se trató solamente de una onda expansiva a través de las redes -estratégica, sÃ, y celebrada- para impugnar la postulación de juecxs sin formación en perspectiva de género, ni de intereses creados contra postulantes que todavÃa se refieren al género como ideologÃa. La Asociación de Abogadas Feministas (Abofem Argentina) puso coraje y cuerpo para exigirles a los integrantes de un poder básicamente heterocispatriarcal y ensimismado en la revictimización, que cumplan con el requisito excluyente de capacitarse al fin, según lo dispone el reglamento de concursos, y caso contrario que sigan participando hasta que se graben el lema de la organización: sin perspectiva de género no hay justicia posible. “Hace tiempo que venimos trabajando en erradicar las violencias de género, pero lo que hicimos esta vez es álgido porque nos exponemos. Tuvimos que entregar nuestro estatuto, donde hay información sensible sobre cada una de nosotras. Nos jugamos nuestras matrÃculas por convicción feminista”, subraya la abogada Melisa GarcÃa, titular de Abofem, que prevé replicar el pedido en otros concursos, mientras aguarda que desde el Consejo rompan el silencio y hagan lugar a la presentación que deberÃa dejar fuera de juego a 52 de lxs 138 juecxs que aspiran a cargos.
A GarcÃa llegaron a preguntarle si tenÃa intereses
creados, por el ánimo de haber presentado "semejante" lista. “No
estamos pidiendo destituciones, sino concursantes que acrediten lo básico
indispensable", les respondió. "Una formación acorde en lugares donde
se van a regir situaciones de las vidas de las personas, y por donde pasan
mujeres en circunstancias terribles por violencias de género”. Las estadÃsticas
de las violencias ya registran un femicidio cada 23 horas, advierte.
"¿Realmente creen que no vamos a interpelar al Poder Judicial para
preguntarle qué está pasando?”
La presentación del documento se realizó este lunes,
apenas cinco dÃas después de la movilización a Tribunales que convocó el
colectivo Ni Una Menos por el femicidio de Úrsula Bahillo, de que Alberto
Fernández anunciara la creación del Consejo Federal para el Abordaje de
Femicidios, Travesticidios y Transfemicidios, y un dÃa antes del femicidio de
Guadalupe Curual, en Villa La Angostura, que tenÃa denuncias previas por
violencia de género y una orden de restricción de acercamiento de su ex pareja,
el femicida Bautista Quintriqueo. “Somos más de doscientas abogadas
distribuidas en la mitad del paÃs, que junto con la Red de Psicólogxs
Feministxs brindamos asesoramiento psicolegal gratuito." En esas
consultas, lamenta GarcÃa, “todas las mujeres cuentan ´vengo de hacer la
denuncia y no pasa nada´“. Cuando ocurrió el femicidio de Úrsula y se
conocieron sus dieciocho denuncias, el Instagram de la asociación desbordó de
mensajes diciendo ´Yo tengo once, nueve, cuatro denuncias. ¿Qué me espera,
seguir como Úrsula?´ “La sensación que generó en las mujeres con las que
trabajamos es triste y desalentadora. El Estado tiene que hacer algo sin
hundirse en cuestiones burocráticas, a través de sus poderes Ejecutivo,
Legislativo y también Judicial, por más que sea independiente”, enfatiza.
“Cuando nos vienen matando todos los dÃas, cuando se salió a las calles de todo
el paÃs para repudiar el femicidio de Úrsula y de tantxs otrxs, genera rechazo
seguir escuchando argumentos sin sentido común, o desidia por toda respuesta.”
¿A quién le importa la perspectiva de género en el
sistema de Justicia?
-Si te corren con lo reglamentario o se escudan en la
burocracia, da la sensación de que a muy pocxs. ¿Sabés la cantidad de veces que
nos encontramos en los expedientes con mujeres o infancias en situaciones de
total vulnerabilidad, y sin embargo los plazos siguen siendo preponderantes
aunque las vÃctimas se mueran? Por eso para nosotras es fundamental el
acompañamiento de otras organizaciones feministas, porque esta presentación es
de todes, y porque legitima aún más nuestro trabajo colectivo.
¿Qué dejaron ver los currÃculums de lxs juecxs que piden
impugnar?
- Fue alarmante descubrir que 52 juecxs no tenÃan ninguna
acreditación en género al momento de la carga del currÃculum, y esto lo vemos a
diario en cada sentencia: la ausencia total de formación en género. Necesitamos
algo más que ir a hablar con el Poder Ejecutivo para que diga “planteemos el
tema” de las violencias. Por otra parte, el Consejo de la Magistratura tiene un
rol fundamental en la selección de juecxs de Segunda Instancia, desde donde
rigen toda nuestra vida de diferentes formas.
¿Y desde qué ejes se puede pensar una reforma judicial
feminista?
-Parte de lo que hicimos el lunes es una reforma judicial
feminista: meterse con quienes integran el Poder Judicial. El problema es que
la reforma se piensa en tanto unificación de fueros, procedimientos,
administración de Justicia, estructura burocrática, cuando una reforma judicial
feminista habla de ampliación de derechos, de aplicación de la perspectiva de
género, de tener en contexto la asimetrÃa de poder, la vulnerabilidad y, sobre
todo, de que el Estado no es un ente, y lo componen personas que deben
formarse. Para saber cómo se forman, debemos meternos en el Consejo de la
Magistratura. No se trata de aumentar penas, sino de lograr un cambio estructural
y una mirada diferente del Estado en todas sus esferas.
¿Cómo caracterizarÃas hoy la Ley Micaela?
-Es una excelente herramienta para el conocimiento. La
Fundación Micaela GarcÃa apunta a una aproximación necesaria y que encabezaron
los ministerios de Mujeres, Géneros y Diversidades durante todo 2020 en los
diferentes estratos del Estado. Pero no alcanza para hacer una deconstrucción
total de las formas como concebimos los derechos y lxs sujetxs de derechos. No
alcanza con una charla de una jornada, se necesita una formación especÃfica del
derecho y exigirles mayor compromiso a lxs juecxs, porque son quienes van a
interpretar los hechos valorados en un caso, la Constitución Nacional y las
normas vigentes. Hace unos dÃas, uno de los jueces postulantes dijo en Twitter que
el Poder Ejecutivo no puede imponer a un poder judicial que es independiente,
una "ideologÃa de género". No podemos seguir haciendo como que nada
pasa, esa mentalidad es la que hay que cambiar con formación.
Mientras tanto se deben seguir atajando los cimbronazos
de violencias.
-No hay soluciones mágicas. Ojalá que con esta
presentación logremos que muchas personas empiecen a cumplir con los requisitos
formales y hagan la capacitación en género. Puede sonar utópico, pero es asÃ
cómo se generan los cambios. Porque parte de lo que también nos fue agotando a
las feministas es que nos la pasamos haciendo repudios, tenemos una piba muerta
todos los dÃas, un trasfondo donde un porcentaje altÃsimo de los femicidas son
miembros de las fuerzas de seguridad y una Justicia que nunca está a la altura.
Lo más interesante que puede suceder es que el Consejo de la Magistratura
mejore el reglamento, admita otro tipo de cursos y se comience a pensar en
acciones diferentes. Porque la solución no está en el punitivismo cuando,
aunque fijes penas altÃsimas, ves que un juez absuelve a un tipo porque
considera que lo que hizo no fue tan terrible.
Son momentos en que los feminismos se ven absolutamente
interpelados a articular y profundizar los modos de abordaje.
-SÃ, pero que nos impongan la exigencia de qué vamos a
hacer con las violencias es un hecho patriarcal. Debemos articularnos,
juntarnos, interesarnos más allá de los compromisos de cada una con sus
espacios. Es animarse y hablar, alzar la voz, como siempre hicimos las mujeres
y diversidades, dejar de invisibilizar cuestiones que históricamente nos han
obligado a esconder en las sombras. Creo que lo más triste es cuando, por
ejemplo, te encontrás con un caso como el de Thelma Fardin y todavÃa hay
mujeres que dicen no creerle tanto. Esa mirada patriarcal de la vÃctima
perfecta es la que nos debilita, y ahà es donde perdemos. ¿Qué podemos hacer
para que no haya femicidios? No dispersarnos, acompañar y poner el foco donde
deba ir.
¿Qué lectura hacés del proyecto de reforma judicial del
Ejecutivo?
-Precisamente deberÃa incluirse que en los concursos o en
las selecciones de fiscalas y fiscales se pondere no sólo que las mujeres
puedan tener un rol de paridad respecto de los puestos, porque también hay algo
muy estereotipado de que todas las juezas van al fuero de Familia y los jueces
y fiscales van al Penal. El proyecto plantea algunas modificaciones
interesantes con la unificación de fueros, más procesos orales y que aquelles
que vayan a formar parte de los diferentes espacios contengan desde la
formación perspectiva de género, lo que hoy a la distancia estamos
reclamando.
Barreras patriarcales y expulsivas en su máxima
expresión: ni las mujeres llegan a cargos de jerarquÃa en el Poder Judicial, ni
las vÃctimas acceden al sistema de Justicia.
-Son extremos que se tocan, nada de eso está fuera de
foco. La dificultad de acceso a la Justicia para las mujeres en general, e
incluso la criminalización de la maternidad que se ve en los tribunales, son
parte del mismo nicho. Ese acceso también tiene que ver con la situación
permanente de que en los tribunales el varón heterosexual burgués, que cumple
con una lógica de heteronorma, tiene una credibilidad muy superior a la de una
mujer. Que estemos hablando de esto ya marca un cambio, porque nadie me lo
habÃa preguntado antes y lo vivo todos los dÃas, justamente porque por
primera vez estamos desmenuzando el Poder Judicial, y de eso no se habla. Te
aseguro que abogadas litigantes pueden detallar al extremo el desgaste
cotidiano que se genera en los tribunales y cómo tenemos que luchar con una
enorme pared cuando dÃa a dÃa vamos a hacer nuestro trabajo, porque todo el
tiempo nos topamos con trabas burocráticas y con una ausencia brutal de miradas
de género. Tengo casos de mujeres extremadamente vulnerables y del otro lado
tipos con plata y la Justicia, de una u otra manera, por presunciones, por
falta de perspectiva de género, los termina favoreciendo.
En ese sentido el patrocinio jurÃdico gratuito es una de
las grandes deudas pendientes que nunca termina de implementarse.
-Porque no hay formación y sigue siendo opcional. No se
entiende que el género está Ãntimamente relacionado y es transversal a todas
las especialidades jurÃdicas. No puede separarse de la realidad de ninguna
persona, asà como tampoco de ningún fuero. Mientras haya profesionales que no
se formen, seguirán aplicándose lógicas de un sistema de Justicia patriarcal,
de un derecho androcéntrico, escrito y pensado en su mayorÃa por varones. Hemos
presentado proyectos de patrocinio jurÃdico con perspectiva de género,
federales, totalmente feministas e incluso llevados adelante desde nuestra
consejerÃa. Pero pensemos en armar un patrocinio junto con el Estado. Cuando
hacemos derivaciones al patrocinio jurÃdico, las mujeres no quieren ir porque
las revictimizan, porque no hay perspectiva, porque no mueven los expedientes.
Son batallas que hay que ir dando en forma selectiva para que no se dispersen
nuestras luchas. Y eso es
vital.
Fuente: Página/12

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