El inicio
de la dictadura, de dÃa de horrores a dÃa de la memoria
La gran resignificación: el 24 de marzo como
experiencia
Por Jorge Alemán
1) ¿Cómo
fue posible que el dÃa más triste y siniestro de la historia argentina, un
ataque mortal al corazón de la Nación, se haya convertido en una conmemoración
gloriosa de la Memoria, la Verdad y la Justicia?
2) Ningún
genocidio en el mundo ha sido transformado performativamente en su sentido más
radical, por lo que siempre habrá que indagar las condiciones de semejante
transformación.
3) Sin
duda Madres, Abuelas e Hijos anudaron de tal forma el legado, la memoria y el
deseo, que provocaron la emergencia de un nuevo actor polÃtico que incluso
llegó a exceder el ámbito tradicional de los derechos humanos.
4) Mientras
los derechos humanos en otros paÃses del mundo constituyen un subsistema de la
realidad, en Argentina se cumplió la ley de todo proceso transformador: las
Madres irrumpieron en la Comunidad, luego su acontecimiento disruptivo paso a
la Sociedad de los organismos de derechos humanos y movimientos sociales, y por
último el anudamiento se cumplió cuando la polÃtica de Estado tradujo
polÃticamente esas luchas
5) Por lo
mismo, ya no se trata de AntÃgona desafiando las leyes del Amo para evitar que
el hermano "no sea matado por segunda vez". A partir de Madres,
Abuelas, Hijos, la narrativa de los sobrevivientes, la construcción de
testimonios que no se clausuraban solo en el dolor de las vÃctimas dieron forma
a un porvenir de militancia y un examen ético de la sociedad y sus polÃticos.
El 24 de marzo devino en deseo, un nuevo tipo de Deber que convoca a la
dignidad, esa que, a pesar de todo, no puede ser vencida.
Cuando se
cumplió el 30 aniversario del infausto dÃa, tuve la oportunidad de escuchar
aquella noche en el teatro Colón la Resurrección de Mahler. Allà supe que en el
núcleo de todo proyecto de Emancipación existe e insiste aquello que no puede
ser matado del todo, lo que nunca termina de morir porque de un momento a otro
resucita.
Esa es la
experiencia del 24 M, el deseo de estar con los 30.000 resucitando con ellos y
con ellas…
Fuente: Página/12

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