Cuál es el objetivo de la
campaña contra la salud de la población fomentando flexibilizaciones y
cuestionando las vacunas
La guerra es contra el Estado
La mayor crisis global de los últimos 100 años dejó al
descubierto las profundas desigualdades de un sistema que promueve la
concentración de riquezas. La derecha polÃtica y mediática quiere condicionar
la posibilidad de transformaciones de estructuras regresivas a través de la
acción del Estado
Por Alfredo Zaiat
Comenzó el 2021 pero, pese a la esperanza de la vacuna,
el nuevo año sigue siendo una continuidad del 2020: la pandemia no
terminó, las economÃas crujen y la situación sociolaboral continúa siendo
crÃtica. El principal legado de esta crisis inédita es que varios de los
postulados del pensamiento económico convencional, presentado a la sociedad
como verdades absolutas, se han desmoronado. Sus promotores, en cambio,
mantienen el mismo poder o acumulando uno mayor.
El postulado más evidente y que más desespera a la secta
de economistas ortodoxos y voceros mediáticos es el papel indispensable
del Estado, de la intervención pública y de la planificación central para
ordenar el funcionamiento de la sociedad. La crisis del coronavirus lo dejó
expuesto en forma contundente.
Esas tareas pueden hacerse mejor, más o menos o peor, sin
embargo lo que no se puede ignorar es que resultan imprescindibles para evitar
desastres económicos, sociales y sanitarios.
La campaña antisocial de la derecha contra las medidas de
prevención y ahora contra las vacunas, coordinada por un
dispositivo mediático dominante y sus satélites repetidores, no es solamente
por una cuestión polÃtico-electoral. La circulación de noticias falsas,
análisis confusos, la distorsión del concepto de libertad y comentarios
poniendo en duda la efectividad de las vacunas tienen el objetivo
prioritario de limitar el rol del Estado en la economÃa y en la sociedad
general.
Estos meses ha demostrado que el Estado puede
hacer mucho más de lo que voceros del poder aseguraban, que lo puede hacer
bien y hasta muy bien y que lo que puede hacer podrÃa implicar disminuir
obscenos privilegios de unos pocos. Lo puede hacer cobrando más y mejores
impuestos, emitiendo moneda o deuda para fortalecer un sistema de salud
desquiciado por el mercantilismo de las últimas décadas, e interviniendo en la
organización social para amortiguar costos ineludibles de la crisis.
La guerra declarada por la fuerza polÃtica-mediática de
la derecha no tiene como objetivo principal provocar más contagios y
muertes atentando contra la salud pública; estos son los daños colaterales
de la batalla principal: condicionar la posibilidad de transformaciones
de estructuras regresivas a través de la acción del Estado.
Desigualdad
El coronavirus dejó al descubierto las
diferencias en el acceso a la prevención y cuidados sanitarios como a
la capacidad de protección económica y laboral de la población. Esta
desigualdad se reflejó en la disposición de recursos entre paÃses y al interior
de cada uno.
La forma que adquirirá la salida de la crisis también
será otra muestra de esa desigualdad. Ha transcurrido casi un año
de pandemia y ha dejado como saldo provisorio las siguientes definiciones en el
frente económico:
1. No hay coordinación ni cooperación a nivel
global para atender la crisis económica más profunda de, por lo
menos, los últimos 100 años.
2. El
proteccionismo de los paÃses más desarrollados está incrementando las
tensiones comerciales.
3. Las economÃas registran
derrumbes históricos mientras las bolsas anotan máximos en cotizaciones de
acciones. Se destacan en ese rally alcista las empresas tecnológicas,
que son las ganadoras de la pandemia.
4. La desigualdad
económica y social entre paÃses y al interior de cada uno ha quedado
más expuesta, reflejando las profundas inequidades que se han acumulado durante
décadas de globalización neoliberal.
5. El Estado pasó a ocupar una rol central en las
sociedades diseñando una red de emergencia sanitaria y
económica para proteger empresas y trabajadores, y asà evitar un caos aún
mayor.
Cuando este desastre termine, el discurso económico
conservador afirmará que fue una crisis exógena, que su profundidad y velocidad
de destrucción no tuvo nada que ver con el actual modo de producción y
estructura social desigual La culpa será sólo de un virus.
No es asÃ. El shock devastador de la covid-19 fue
mayor por la organización económica-social regresiva existente. En la
pospandemia, si no hay transformaciones se replicará y hasta con mayor
intensidad las desigualdades.
Recursos
Los economistas del FMI Vitor Gaspar,
Paulo Medas, John Ralyea y Elif Ture escribieron que los paÃses han tomado
medidas enérgicas para amortiguar el golpe del coronavirus, hasta septiembre
del año pasado, por un total de 12 billones de dólares a nivel mundial.
Señalan que "esos fondos han salvado vidas y
medios de subsistencia. Pero son costosos y, junto con las fuertes caÃdas
de los ingresos fiscales debido a la recesión, han llevado la deuda pública
mundial a un máximo histórico cercano al 100 por ciento del PIB".
Si bien la respuesta fiscal mundial a la crisis no ha
tenido precedentes, las reacciones de los paÃses han sido determinadas por
su acceso al endeudamiento y su capacidad de emisión monetaria.
El documento del FMI PolÃtica fiscal para una
crisis sin precedentes detalla que en las economÃas avanzadas y
algunas economÃas de mercados emergentes, las compras de deuda pública por
parte de las bancas centrales han ayudado a mantener las tasas de
interés en mÃnimos históricos y respaldado el endeudamiento público.
En esas economÃas, la respuesta fiscal a la
crisis ha sido masiva. Sin embargo, en muchas economÃas de mercados
emergentes y de bajos ingresos muy endeudadas, los gobiernos han tenido un
espacio limitado para aumentar el endeudamiento y la emisión de moneda, lo
que ha obstaculizado su capacidad para ampliar el apoyo a los más afectados por
la crisis.
En el caso argentino, por el pesado
legado del macrismo esos instrumentos de intervención estuvieron
restringidos, lo que implicó un sobreesfuerzo del gobierno de Alberto
Fernández para enfrentar la crisis.
El FMI calculó que el estÃmulo fiscal y monetario combinado
en las economÃas desarrolladoras fue equivalente al 20 por ciento del Producto
Interno Bruto. En cambio, los paÃses de ingresos medios ese saldo fue del 6 al
7 por ciento del PIB, mientras que los paÃses pobres apenas pudieron hacer
polÃticas expansivas equivalente al 2 por ciento del PIB.
Esto ha dejado a estas últimas economÃas en una situación
mucho más vulnerable a esta crisis, lo que incrementó los niveles de
pobreza con la consiguiente fragilidad social.
Tendencias
El informe Más allá de la pandemia: reinventar
los ecosistemas de emprendimiento del futuro, publicado por Programa
sobre emprendimiento e innovación en América Latina (PRODEM) junto a la
Universidad Nacional de General Sarmiento, avanza en reflexionar sobre cómo
será el mundo pospandémico. Define la existencia de siete
tendencias probables:
1. La recuperación
económica llevará tiempo.
2. Aumentará la pobreza y
la desigualdad social.
3. El papel de los Estados
en la economÃa será más importante que en las últimas décadas.
4. La liquidez financiera
será elevada y las tasas de interés bajas.
5. Los patrones de consumo
y los hábitos de consumo cambiarán.
6. El cambio tecnológico
será más rápido.
7. Se reconfigurarán las
cadenas de valor mundiales.
Uno de los signos de estos tiempos está asociado con el
aumento de la desigualdad, el desempleo, la pobreza y la polarización de las
sociedades. "Estos resultados negativos serán más fuerte en aquellos
paÃses donde las estructuras prepandémicas ya eran débiles", indica.
Es un escenario que exigirá una intervención más
importante de los Estados, ya sea en forma directa en la promoción de la
reestructuración y revitalización de la economÃa y en la ampliación de la
asistencia a los más afectados por la crisis. Esa necesaria intervención quiere
ser condicionada con la campaña antisocial de la derecha polÃtica y
mediática.
Desde el inicio de la pandemia, los gobiernos lanzaron
importantes planes de apoyo para las personas y empresas afectadas. Sin
embargo, la continuidad de estos esfuerzos en el mediano plazo y su impacto
vendrá determinado, en gran medida, por la capacidad de cada paÃs para
implementar polÃticas fiscales expansivas en un contexto de mayor
deuda pública.
La tendencia general hacia una mayor intervención pública
estará limitada a las capacidades de cada paÃs. AquÃ
aparece, como quedó expuesto durante la pandemia, una relación desigual entre
paÃses desarrollados y en desarrollo.
Secretos
El exministro de Finanzas de Grecia Yanis
Varoufakis escribió en Proyect Syndicate Los siete secretos de
2020 revelando las verdades sumergidas por el inmenso
dispositivo de confusión de la derecha.
Varoufakis dice que se pensaba, con razón, que la
globalización habÃa derrotado a los gobiernos nacionales y, por lo tanto, éstos
ya no tenÃan el control. Pero la pandemia alteró todo. De la noche a la
mañana, los Estados pasaron a ocupar el centro de la escena para enfrentar la
crisis. A partir de ese nuevo cuadro de situación, Varoufakis ofrece las
siguientes definiciones:
1. El primer secreto quedó
expuesto: los gobiernos retienen un poder inexorable. Lo que
se descubrió el año que acaba de culminar es que los gobiernos habÃan optado
por no ejercer sus enormes poderes para que aquellos a quienes la globalización
habÃa enriquecido pudieran ejercer los suyos.
2. La segunda verdad es una
que muchos señalaban pero eran demasiados tÃmidos para gritarla: "el
árbol del dinero es real". Los gobiernos que proclamaron la
imposibilidad cada vez que se les pedÃa que construyeran un hospital o una
escuela, de repente descubrieron que podrÃan emitir dinero para
pagar los sueldos, nacionalizar ferrocarriles, hacerse cargo de aerolÃneas,
apoyar a fabricantes de automóviles e incluso apuntalar gimnasios y
peluquerÃas. "Aquellos que normalmente protestan porque el dinero no crece
en los árboles, que los gobiernos deben dejar que las fichas caigan donde
puedan, se callaron", señaló Varoufakis.
3. El economista griego
pone a su paÃs como un caso perfecto de estudio de la tercera verdad revelada
en este año: "la solvencia es una decisión polÃtica, al menos en
el Occidente rico". Hoy, en medio de una pandemia que ha empeorado la
situación económica, Grecia dejó de ser un problema de solvencia pese a que su
deuda pública es 33.000 millones de euros más alta y los ingresos 13.000
millones de euros más bajos que en 2015.
4. El cuarto secreto es
que la riqueza privada concentrada tiene muy poco que ver con el
espÃritu empresarial del capitalismo. Sus dueños se enriquecieron más
mientras dormÃan. Esto fue asà porque las bancas centrales inundaron el sistema
financiero con una emisión extraordinaria de dinero que provocó que los
precios de los activos y, por lo tanto, la riqueza de los multimillonarios
subieran muy fuerte.
5. Con el desarrollo, las
pruebas, la aprobación y el lanzamiento de las vacunas covid-19 en tiempo
record gracias al financiamiento del sector público, se reveló un quinto
secreto: la ciencia depende de la ayuda estatal.
6. Varoufakis
sentencia: "Si bien 2020 fue un año excepcional para los
capitalistas, el capitalismo tradicional ya no existe". Explica que no
es difÃcil observar que los capitalistas pueden expandirse mucho mejor con
menos competencia. Este es el sexto secreto de 2020: liberadas de la
competencia, compañÃas de plataformas colosales como Amazon obtuvieron
impresionantes resultados "con la desaparición del capitalismo y
su reemplazo por algo parecido al tecno-feudalismo".
7. El séptimo secreto que
este año reveló representa un rayo de esperanza. Varoufakis afirma que "si
bien nunca es fácil lograr un cambio radical, ahora está muy claro que todo
podrÃa ser diferente; ya no hay ninguna razón por la que debamos aceptar
las cosas como son".
Otra
lógica
El economista Daniel Susskind, autor de Un
mundo sin trabajo, reflexionó que, a medida que ha pasado el tiempo en esta
pandemia, también ha quedado claro que mucho de lo más angustioso de
esta crisis no es nuevo.
"Los aumentos de las infecciones y muertes por la
covid-19 parecen reflejar las desigualdades económicas existentes",
señaló. Para agregar que los desajustes notables entre el valor social de lo
que hacen los “trabajadores esenciales” y los bajos salarios que reciben se
derivan del conocido fracaso del mercado para valorar adecuadamente lo
que realmente importa.
En ese sentido, fue notable como las principales
bolsas occidentales alcanzaron records mientras las variables macroeconómicas
registraban desplomes históricos.
En general, los mercados financieros desde hace
mucho tiempo han recompensado los resultados que aumentan la miseria. Malas
noticias para trabajadores de una empresa, como despidos planificados, suelen
ser una buena noticia para sus accionistas.
Pero cuando esas malas noticias afectaban a la mayorÃa de
los trabajadores simultáneamente, los mercados bursátiles siempre caÃan, debido
a la expectativa razonable de que, cuando la población ajustara el ingreso, las
ganancias y dividendos también disminuirÃan.
"Esa lógica del capitalismo no era agradable pero
era comprensible", apunta Varoufakis, para sentenciar: "Ya no
más. No existe una lógica capitalista" a lo que está
sucediendo hoy en la economÃa global.
Triple
crisis
La economista italiana Mariana Mazzucato profundiza
ese análisis en La triple crisis del capitalismo, artÃculo
publicado en la revista Nueva Sociedad, al precisar que existe:
1. Una crisis de salud
inducida por una pandemia.
2. Una crisis económica global.
3. Una crisis climática que
no puede ser abordada con la lógica de seguir haciendo "negocios como siempre"
con el riesgo de profundizarla.
Mazzucato indica que esa tarea significa necesariamente
la irrupción de Estados emprendedores que inviertan más en
innovación en áreas como la inteligencia artificial, la salud pública, las
energÃas renovables.
Esta crisis es un recordatorio de que se necesita
Estados que sepan cómo negociar con las corporaciones, para que los
beneficios de los paquetes fiscales y financieros de auxilio, que es dinero de
toda la población, regresen en bienestar general.
La pandemia ha expuesto grandes falencias en las
economÃas capitalistas occidentales. Ahora que los Estados pasaron a ocupar un
rol central, Mazzucato sugiere que "es la oportunidad de arreglar el
sistema", porque "si no lo hacemos, no tendremos ninguna chance
frente a la tercera gran crisis (la climática) y todas las otras que traerán
aparejadas en las próximas décadas".
Las fake news, el atentado a la salud pública con las
campañas de flexibilización y contra las vacunas, la bandera de la libertad
para debilitar las polÃticas públicas, la persecución judicial y mediática a
lÃderes populares y la impunidad de la derecha son armas de la guerra
contra el Estado, como posible instrumento de transformación de un
sistema que el coronavirus dejó sus miserias al desnudo.
Fuente: Página/12

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