Soledad
Deza: “Estar del lado de la criminalización es quedar del lado del medioevo”
La abogada feminista habla de algunos puntos del proyecto del Ejecutivo y
afirma que espera que este año el aborto sea ley.
(Foto: Soledad Deza)
6 de diciembre de 2020
“La penalización del aborto es insalubre Señoras y
Señores. Y la legalización es una deuda de la democracia”, sentencia Soledad
Deza sobre el final de su exposición durante las plenarias informativas de
Diputados dentro del debate por la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo
que presentó el poder Ejecutivo.
Deza es abogada feminista, profesora de Feminismos
Jurídicos en la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de Tucumán,
integra la Fundación MujeresxMujeres y forma parte de la Campaña Nacional por
el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Además, fue la abogada del caso
Belén
-¿Qué analizaste del proyecto que presentó el ejecutivo?
-El proyecto lo recibí con enorme alegría, en primer
lugar, porque se presentó como una promesa de Campaña pero es un respaldo a la
demanda feminista. Que lo haya presentado el poder Ejecutivo muestra que hay
una voluntad política de despenalizar y legalizar el aborto y que esa voluntad
forma parte del proyecto político de un gobierno.
-Se presentó junto al programa de los Mil días, ¿Qué te
pareció ese proyecto?
-Me pareció una excelente decisión porque una de las
excusas más frecuentes que escuchamos de quienes no acuerdan con la
legalización del aborto es que consideran equivocadamente que de obtener la
aprobación de este proyecto sería casi una obligación. Presentar las dos opciones
cristaliza la autonomía en términos de libertad sexual, es importante porque el
Estado va a acompañar la decisión de continuar el embarazo y la mujer va a
contar con el apoyo y la compañía estatal para interrumpirlo. Ambas opciones
tienen que estar disponibles para cualquier mujer.
-¿Por qué se cuestiona desde la Campaña el artículo que
habla de objeción de conciencia?
-El proyecto de la Campaña no la contempla por el uso
político que se le da a esa herramienta, que en definitiva se la viene usando
más como una herramienta de agresión más que defensa. Y ha generado que muchas
provincias retiren de la oferta sanitaria la interrupción legal del
embarazo. En lo personal, considero que la regulación que propone el artículo
10 está bien porque prevé, por un lado la necesidad de que se mantenga la
objeción de conciencia en el ámbito público y recoge la obligación de derivar. Una
obligación que tiene todo profesional de la salud que no va a brindar atención
sanitaria. El problema es que la objeción de conciencia es que no hay ningún
tipo de control, ni estatal ni institucional. En este caso, sí prevé para
aquellos que usen la objeción de conciencia para obstruir la salud, una
demanda penal, por lo que supone va a demandar un esfuerzo titánico por parte
del Estado para que la objeción no se transforme en los hechos en una
indisponibilidad de la interrupción del embarazo.
-¿Cómo deberían ser los canales correctos cuando una
mujer se enfrenta a la objeción de conciencia?
-Hoy por hoy no está regulada y es un gran problema, con
lo cual el fantasma no debe ser la ley, debe ser la mala praxis que se hace a
propósito de la objeción de conciencia. Cualquier profesional de la salud que
no va a garantizar el derecho a recibir la atención sanitaria, tiene la
obligación de conseguir el profesional que sí garantice la práctica. Sí es
importante aclarar que eso es ley desde 2009, una de las desinformaciones de
quienes están en contra es que dicen que "ahora van a tener la obligación
de derivar", pero en realidad la obligación la tienen desde 2009.
-¿Qué significa esta aprobación?
-Me parece que saca del clóset sanitario el derecho de
decidir abortar, que es una espada de Damocles sobre sobre las mujeres que no
se encuadran en el inciso 2 del artículo 86. El hecho de aprobar la ley abre
las puertas a un sistema de salud empático a quienes no están en condiciones de
gestar, parir y cuidar. Al menos en las catorce semanas, el Estado les abre las
puertas para que no estén expuestas a la clandestinidad.
-Durante las exposiciones se habló de la penalización que
tampoco está en el proyecto de la Campaña.
-Como feminista quisiera que ninguna mujer que decide
abortar se vea expuesta a la amenaza de cárcel. Como abogada, no puedo dejar de
reconocer que si no hubiera pena habría aborto libre. En ese sentido, lo que
hace el proyecto es disminuir la pena del artículo 88, que prevé de uno a
cuatro años y que incluye la cárcel efectiva. En este caso, se platean penas de
tres meses a un año, excarcelable.
-Hay un plazo de diez días desde que realiza la consulta
-El Estado lo prevé para que se garantice la interrupción,
no es como la de Uruguay. Dentro de los diez días el profesional tiene que
asegurar la práctica, en la Campaña era de cinco, además es un plazo de máxima,
no de mínima. A mí me parece que ese plazo debería aclararse en la
reglamentación de que es corrido y que siempre debe tener presente que si la
consulta de IVE es de una edad gestacional donde el plazo puede afectar como
límite para el acceso, la obligación de no maleficencia le va imponer de
acortar ese plazo, porque no puede jugar en contra de la autonomía de las
mujeres.
-¿Qué viste en las exposiciones en Diputados?
-Creo que el debate está agotado, es medio un deja vu. Sí
me parece que hay una ética diferente en quienes reclamamos el reconocimiento
de un derecho, hay una exposición que es de argumentos veraces y razones
genuinas, mientras que no noto la misma ética en quienes quieren conservar el
status quo de la criminalización, hacen decir cosas a los tratados
internacionales que no existe, se escudan en la creencia, hay muy poca ética en
los sectores que pugnan para que la política siga entrelazada a la soberanía
sexual de las mujeres.
-Creés que se va a aprobar la ley
-Es un panorama diferente, hoy la mayoría de los
diputados y diputadas del oficialismo se pronunciaron públicamente a favor de
la ley, lo cual muestra que estar del lado de la criminalización es quedar del
lado del medioevo. En Senadores siempre prima la vieja política y eso quedó
demostrado en 2018. Yo espero que estos aires de “volver mejores” se exprese
este año con aires más democráticos y con votos de cara a la gente, a las
presas por aborto, a las mujeres criminalizadas por aborto y a las más de tres
mil mujeres muertas desde la democracia hasta ahora. El Congreso está para eso,
para garantizar hechos democráticos, para arrodillarnos están las iglesias.
Fuente: Tiempo Argentino

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