Opinión / El impuesto a las
grandes riquezas
Hay un camino
Por Carlos Heller
En el primer proyecto convertido en ley que trató en
sesiones extraordinarias el Parlamento en la gestión de Alberto Fernández se
declaró la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal,
administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social. Por
eso, la emergencia generada por la pandemia del coronavirus se produce en un
paÃs donde ya se habÃan declarado nueve emergencias previas.
HabÃa crisis antes de la crisis. Y, por supuesto, en
cualquier paÃs donde hay una emergencia potenciada hacen falta recursos
crecientes. Estamos en una situación de alta complejidad que requiere de
madurez, serenidad y consensos. No hay que olvidarlo ni un minuto: los mayores
recursos que hoy se necesitan están directa o indirectamente vinculados a
salvar vidas.
En esta perspectiva, la directora del FMI, Kristalina
Georgieva, en la antesala de la reunión de primavera del FMI y el Banco
Mundial, afirmó con relación a los pasos a seguir en el marco de la pandemia:
“Primero, continuar con las medidas de contención imprescindibles y respaldar
los sistemas sanitarios. Algunos afirman que existe un conflicto entre salvar
vidas y preservar los medios de vida. Yo digo que este dilema es falso. Dado
que se trata de una crisis pandémica, es necesario derrotar al virus y proteger
la salud de las personas para alcanzar la recuperación económica”.
Para ello, en el paÃs de las emergencias superpuestas se
necesitan más camas, más respiradores, más remedios, más comida. Tenemos en la
Argentina un Estado que fue achicado y endeudado durante los últimos cuatro
años, y que hoy se enfrenta con una demanda descomunal de recursos para atender
las necesidades crecientes en el escenario de la pandemia. Es en este contexto
que estamos trabajando en un proyecto para establecer un tributo extraordinario
con una asignación especÃfica, es decir, orientado a contribuir a resolver los
problemas emergentes de esta crisis y tendiente a ayudar a los sectores más
afectados.
Como punto de partida estamos trabajando sobre un universo
referido a un bajÃsimo porcentaje de la población con altos patrimonios y
grandes ganancias. Ante la enorme necesidad, ese sector de la sociedad puede
contribuir sin que ese aporte los afecte demasiado: luego de pagar ese tributo
seguirán siendo tan millonarios como antes.
En muchos paÃses del mundo se está pensando en este tipo
de imposiciones excepcionales. En una nota de hace unos dÃas el Financial
Times les pidió a los gobiernos un papel más activo en la economÃa y
reformas de fondo sobre el rol del Estado y la distribución del ingreso. El
periódico británico consideró que “será necesario poner sobre la mesa reformas
radicales, que inviertan la dirección polÃtica predominante de las últimas
cuatro décadas. Los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la
economÃa”. Agregó, además, que “la redistribución volverá a estar en la agenda
(…) Las polÃticas hasta hace poco consideradas excéntricas, como los impuestos
básicos sobre la renta y la riqueza, tendrán que estar en la mezcla”. En ese sentido,
remarcó que “se requieren reformas radicales para forjar una sociedad que
funcione para todos”.
En una perspectiva similar, crece la demanda para colocar
en la agenda de discusión global el tema de la evasión y las guaridas fiscales.
Las cifras son escandalosas. En un informe de CEPAL llamado “Panorama fiscal de
América Latina y el Caribe 2019” se afirma que “el costo regional de la evasión
y la elusión fiscal es el equivalente al 6,3 por ciento del PBI en el 2017, lo
que equivale a 335.000 mil millones de dólares. En tanto, los flujos ilÃcitos,
producto de la manipulación del comercio internacional de bienes, llegaron a
los 85.000 millones de dólares, es decir, 1,5 adicional del Producto Bruto.
“La desigualdad de riqueza o de patrimonio en América
Latina es mucho más grande que la desigualdad medida por ingresos”, afirmó
Daniel Titelman, director de la División de Desarrollo Económico de la CEPAL. Y
agrega que por eso él entiende que un impuesto a la riqueza es una alternativa
válida y un instrumento muy útil dado que los paÃses de América Latina
necesitan aumentar la carga tributaria de una manera más progresiva.
Según el FMI, en los últimos dos meses salieron de los
mercados emergentes aproximadamente 100.000 millones de dólares de inversiones
de cartera, monto más de tres veces mayor que en el mismo perÃodo de la crisis
financiera mundial ocurrida a partir de 2008.
También Red por la Justicia Fiscal (Tax Justice Network),
una organización integrada por investigadores y activistas preocupados por la
evasión de impuestos y los “paraÃsos” fiscales, afirma que hay entre 8 y 35
billones de dólares en esas guaridas fiscales.
En la Argentina, la AFIP acaba de informar sobre la
existencia de 950 cuentas sin declarar radicadas en esas guaridas. Se trata de
alrededor de 2.600 millones de dólares. La información habÃa sido provista por
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en el año
2017 pero no fue analizada por la gestión de Mauricio Macri. En los cuatro años
de ese mismo gobierno salieron del paÃs 88 mil millones de dólares, una
consecuencia de la apertura de la economÃa que habilitaba a cualquiera a
comprar dólares y llevarlos libremente al exterior.
La Argentina, por otro lado, pagó 12.400 millones de
dólares de intereses durante 2019 sólo por la parte de la deuda en dólares. En
esta perspectiva, resolver el tema de la deuda sigue siendo una cuestión
fundamental.
Finalmente, el Presidente Alberto Fernández, luego de
mostrar los resultados de la primera etapa del aislamiento social obligatorio,
decidió en lÃnea con los expertos médicos, entre otros sectores consultados,
extender la medida hasta el próximo 26 de abril. Es decir: el Presidente mostró
que hay un camino y ese camino está dando resultados. Apartarse de él serÃa una
locura. Mantenerlo, dado los costos sociales y económicos del aislamiento,
requerirá de todos nuestros esfuerzos y creatividad como sociedad.
Diputado Nacional Frente de Todos y Presidente del
Partido Solidario
Fuente: Página/12

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