Opinión
La fortaleza del peronismo
Por Juan Carlos Schmid*
Las cuestiones que estaban en juego, más allá de las
respuestas y sus protagonistas, eran el agotamiento del gobierno militar
iniciado en 1943 y la necesidad de definir el modelo económico del paÃs
y su ubicación en la posguerra.
A partir de abril de 1945 los sectores que formarán la
Unión Democrática lanzaron un creciente embate para desplazar a Perón y forzar
un llamado a elecciones. La reacción opositora llevó a polarizar socialmente
esa disputa y esa presión tuvo eco en sectores militares. La agitación se
volvió cotidiana a partir de agosto con el levantamiento del estado de sitio y
llegó a su pico con la “Marcha de la Constitución y la Libertad”
durante setiembre.
Un hecho menor en la cadena de mandos de las fuerzas
armadas hizo mover a la oficialidad que consideraba a Perón como un riesgo para
la Institución. Perón, a fin de evitar la violencia, fue detenido en MartÃn Garcia.
Entonces sucedió algo inesperado y sorpresivo La
movilización popular del 17 de octubre, realizada por una
extendida militancia de bases y cuadros medios gremiales (inadvertida por
muchos hasta entonces) a la cual la oposición acusaba de promover la “agitación
social” y la “indisciplina laboral”. Esa militancia convierte la tibia
convocatoria a huelga general de la CGT en movilización anticipada, con la
consigna de reclamar la libertad de Perón. La indecisión de sus
oponentes, divididos en cuanto a qué salida dar a la crisis, hace que el
movimiento triunfe y devuelve a Perón al centro de la escena.
Desconcertada, la vieja polÃtica no supo interpretar el
cambio de situación, salvo la única excepción de Crisólogo Larralde, los
opositores no vieron el carácter popular de la manifestación. Siguieron
convencidos de que el liderazgo de Perón era un fenómeno circunstancial,
“demagógico”, y confiaron en la victoria electoral de la Unión Democrática
hasta el fin del escrutinio de 1946.
La movilización consolidó el peso del movimiento obrero
como sujeto principal del naciente peronismo. Tiempo
antes, el fracaso de las tratativas con Amadeo Sabattini habÃa obligado a Perón
( que buscaba en dirigentes radicales el respaldo para su proyecto polÃtico) a
apoyarse totalmente en el sindicalismo. Las jornadas de octubre de 1945, en las
que Sabattini participó contra Perón, reforzaron ese curso “obrerista” del
incipiente peronismo.
Esa resolución de la crisis marcaba una divisoria de
aguas en la polÃtica y, por esa vÃa, resultó un punto de inflexión en la
historia argentina. Con el respaldo mayoritario, que se ratificarÃa en las
elecciones de 1946, Perón encaró la formación del movimiento polÃtico
que apuntaló su proyecto transformador del paÃs, sin necesidad de buscar
consensos en las fuerzas opositoras.
El 17 de octubre fue paulatinamente resignificado como
fecha inaugural y mito de origen del peronismo. Inicialmente recordado como “DÃa
del Pueblo”, en 1949, tras la reforma constitucional, fue convertido en
“DÃa de la Lealtad”, con la figura del lÃder ocupando la celebración central
que hasta el año anterior correspondÃa a la “gesta de los descamisados”. En
1950, año del Libertador y de consagración de la Nueva Argentina, fue la
ocasión elegida para proclamar las “Veinte verdades peronistas”, y al dÃa
siguiente, el tradicional “San Perón” al inaugurar la sede de la CGT en
Azopardo 802.
A lo largo del tiempo más de un analista queda desconcertado
por la vigencia de nuestro movimiento; mientras que otros entienden que la
vitalidad responde a su capacidad de elaborar alternativas para llegar al
gobierno y ejercer el Poder.
Estoy convencido que la brújula del peronismo
está en su génesis, en su pensamiento y acción, en las realizaciones como
nación que tuvo nuestro pueblo.
Poder popular y ciudadanÃa fueron alcanzados con esfuerzo
y unidad en torno a un proyecto donde las grandes mayorÃas tenÃan un rol
decisivo. Aquella incorporación plena de los trabajadores se
cimentó sobre los pilares de la dignidad del trabajo y la justicia social.
La lealtad, el sacrificio de miles de hombres y mujeres
defendiendo su ideario, son los hitos perennes que explican la fortaleza del
peronismo; por sus postulados, por su práctica y por su voluntad
de encender la pasión de la “gran masa del pueblo”. Eso todavÃa lo constituye
en una expresión insuperable de identidad con los más humildes.
Pasados 75 años y más allá de la liturgia justicialista,
el 17 de octubre aparece como uno de los acontecimientos telúricos de la
historia y como decÃa un viejo portuario:” El peronismo es como un navÃo,
siempre hay alguien en el puente de mando, pero a bordo están todos … algunos
se ubican a la derecha, otros están a la izquierda, cuando atraviesa un
temporal, los que están a la izquierda se corren a la derecha y los de la
derecha hacia la izquierda” .
Si el navÃo corre peligro arroja lastre o tira alguno por
la borda. Claro que el navÃo nunca se hunde.
* Secretario General de la C.A.T.T.
Fuente: Página/12

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