INFORME
Universidades y empresas
recuperadas: una alianza en crecimiento
Las pymes en manos de sus trabajadores establecieron
lazos con casas de estudios superiores y organismos del Estado para
consolidarse y reactivar la producción, luego de las políticas neoliberales del
macrismo y los efectos de la pandemia.
Por Horacio Raúl Campos
Imagen: Reinaldo Cortés
Un grupo de universidades públicas y sectores del Estado
nacional comenzaron a brindar apoyo técnico y estrategias de comercialización a
las empresas recuperadas por sus trabajadores. Son más de 400 pymes castigadas
durante el gobierno macrista por el deterioro del mercado interno, los
tarifazos, la apertura importadora y la falta del acceso al crédito.
La secretaria de Extensión de la Universidad Nacional de
Avellaneda, Liliana Elsegood, explicó que la iniciativa surgió en la UNDAV,
“que desde su origen ha desarrollado una articulación cotidiana y sistemática
con el territorio, jerarquizando y valorando la construcción de conocimiento
con las organizaciones populares”.
En diálogo con el Suplemento Universidad, Elsegood
destacó que el proyecto “debe ser entendido no sólo como actividades
anecdóticas que las universidades realizamos, sino como parte de una mirada y
una planificación estratégica de un modelo de universidad comprometida con el
desarrollo nacional, que no puede ser prefigurado desde los países centrales y
que debe estar anclado en las necesidades, aspiraciones y la cultura de nuestro
pueblo”.
A fines de septiembre, la UNDAV mantuvo una segunda
reunión de asistencia para la readecuación productiva de curtiembres de la
zona, junto a cooperativas del rubro. Participaron las empresas recuperadas
Curtimplex, La Teresa y Cacique Trujui, además de integrantes del Sindicato de
Obreros Curtidores de la República Argentina.
Además de la UNDAV, participan de estos emprendimientos
conjuntos las universidades de Buenos Aires, La Plata, Quilmes, Lanús, General
Sarmiento, San Martín, José C. Paz, del Centro de la Provincia de Buenos Aires,
Mar del Plata, San Juan y La Rioja, a través de la Red de Extensión
Universitaria (REXUNI). La articulación con el Estado la realizan con los
titulares de la Dirección Nacional de Empresas Recuperadas del Ministerio de
Desarrollo Social, Eduardo Murúa, y de la Subsecretaría de Fortalecimiento de
Trayectorias Estudiantiles del Ministerio de Educación, Leandro Quiroga.
Para Sebastián Palma, secretario de Extensión de la UNLP,
“las fábricas recuperadas representan la preservación y la generación de
puestos de trabajo que organiza y garantiza el emprendimiento económico,
dándole valor preponderante al trabajador por encima del capital”.
“Son una muestra de que el lucro no es una condición
necesaria para la producción o la prestación de servicios desde el ámbito
privado. La recuperación de empresas en nuestro país conforma un proceso que,
si bien se inició durante el período neoliberal de los noventa, fue durante la
recesión y la crisis del régimen de convertibilidad (entre 1998 y 2001) cuando
cobra fuerza”, puntualizó Palma.
Con respecto al tipo de apoyo al sector, precisó que “se
coordina la construcción de variables productivas y distintos tipos de
asistencia técnica y capacitaciones, que están relacionados con los ciclos o
momentos” y graficó: “Suele suceder que en las primeras etapas del proceso de
recuperación de una empresa es importante el aporte de profesionales de las
universidades nacionales y de otros estamentos del Estado que acompañan la
consolidación de los colectivos y de sus capacidades productivas o de
servicios”.
Proyección federal
Las empresas recuperadas son todas aquellas firmas que
funcionan bajo gestión de sus trabajadores y trabajadoras. Están conformadas
como cooperativas y provienen de una experiencia anterior quebrada o vaciada
por empresarios, y son administradas por sus antiguos y nuevos empleados.
En el país hay 415 empresas recuperadas en las que
trabajan cerca de 18 mil personas. Entre las principales figuran metalúrgicas,
alimenticias, textiles, gráficas, gastronomía, industria de la carne, medios de
comunicación y construcción. Hay también de hotelería, vidrio, minería,
calzado, astilleros, editoriales, turismo y servicios públicos, entre una
treintena de rubros.
Casi el 50 por ciento se concentra en el Área
Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y solo el 3 por ciento en el noroeste del
país, según datos del Registro Nacional de Empresas Recuperadas, organismo que
por primera vez comenzó a confeccionar un listado oficial en la materia. Un
puñado de cooperativos se ubica en Córdoba, Chaco, Santa Fe, Corrientes,
Misiones, Entre Ríos, La Rioja, Tucumán, Catamarca, Mendoza, San Luis, San
Juan, Río Negro, Neuquén, Chubut, Tierra del Fuego y La Pampa.
Más allá de los casos mayoritarios en los territorios
porteño y bonaerense, la idea de la iniciativa es federal. La secretaria de
Extensión de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), Eliana Perniche,
aseguró que esa casa de estudios “ha realizado diferentes acciones y programas
desde hace tiempo con proyectos de investigación que recorrieron diferentes
etapas, para ponernos en diálogo con las comunidades y trabajar a la par”.
“Los conectores son diferentes personas de las
instituciones y la universitaria con representantes de las empresas
recuperadas, que miran hacia el futuro y participan familias completas. En el
proceso dialéctico nos transmitieron que existe un vacío gubernamental que en
principio radica en el desconocimiento. Desde la universidad podemos decir que
cada una de las empresas tienen el valor agregado de más alto nivel”, señaló
Perniche a este suplemento. Y enfatizó que durante el macrismo el sector de las
empresas recuperadas fue “castigado” por las políticas neoliberales.
Por su parte, la secretaria de Extensión de la
Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), Liliana Ortiz Fonzalida, recordó que
las firmas que debieron recuperarse por parte de los trabajadores son el fruto
“de las diferentes crisis económicas en la historia reciente del país, que
provocaron el cierre de empresas”.
Ortiz Fonzalida citó como antecedente a esta vinculación
entre universidades y empresas a la propuesta lanzada en 2018 por el rector de
la UNLaR, Fabián Calderón: la creación de la Comisión de Economía Social,
Solidaria y Territorial, en el ámbito de la Secretaría de Extensión, conformada
por docentes, nodocentes, estudiantes y graduados, “que trabajan o estudian la
temática, y por cooperativas, mutuales o representantes de la economía popular
que les interesa el trabajo con la universidad”.
Recuperar el empleo formal
Desde el Ministerio de Educación, Quiroga aseguró que
“muchas universidades están acompañando a las empresas recuperadas en todo el
país, porque estamos pensando en políticas pospandemia para ese sector”.
“Vamos a acompañar el fortalecimiento de esas
experiencias teniendo en cuenta todo el recurso humano de las universidad públicas
nacionales. Tenemos que articular programas específicos”, subrayó Quiroga a
este suplemento.
Precisó que entre el respaldo que podrían hacer las
universidades para las empresas recuperadas figura “el asesoramiento y apoyo
técnico”, y ejemplificó que “hay muchas unidades académicas que trabajan con el
tema de las energías sustentables”.
“Otras podrían ser estrategias de comercialización, para
las empresas de sectores productivos. La idea es empezar a fortalecer el sector
para la post pandemia con diferentes herramientas, porque es muy complejo
hacerlo de manera virtual. La idea básica es recuperar el empleo formal”,
enfatizó el funcionario.
La lucha de los
trabajadores
“La escala y las características del fenómeno de las
empresas recuperadas han sido de tal magnitud que concitó la atención
intelectual y política en otros países”, reflexionó el director decano del
Departamento de Economía y Administración de la Universidad Nacional de Quilmes
(UNQ), Rodolfo Pastore. Y remarcó que “en gran medida ello se explica, además
del origen estructural, por los antecedentes organizativos y de lucha por
derechos de los trabajadores argentinos”.
De las pymes rescatadas, el 16,1 por ciento son
metalúrgicas; 13,25 alimenticias; 11,33 gráficas; 10,36 textiles; 5,78 gastronómicas;
4,82 industrias de la carne, 4,58 medios de comunicación; 3,37 construcción;
3,37 salud; 3,13 educación; 2,89 plástico y 2,65 cuero y marroquinería, según
datos de la Dirección Nacional de Empresas Recuperadas.
La lista se completa con los rubros madera/aserradero
(2,41); química (2,41); transporte (2,17); calzado (1,69); comercio (1,93);
logística y servicios (1,20); minería (1,20); hotelería (0,96); vidrio (0,96);
combustible (0,72); papel (0,72); caucho (0,48); agropecuaria (0,24);
astilleros (0,24); editorial (0,24); laboratorio (0,24); turismo (0,24) y
servicios públicos (0,24).
Pastore advirtió que “luego de cuatro años de crisis
neoliberal con tarifazos de servicios públicos, caída del mercado interno,
apertura importadora y estanflación, la pandemia vino a agudizar los problemas
de sostenimiento que enfrentan las empresas recuperadas”.
En declaraciones a este suplemento, destacó que el
gobierno del Frente de Todos haya generado “ámbitos específicos para atender
las necesidades del sector”, como la Dirección Nacional de Empresas Recuperadas
y la Comisión Técnica Asesora de Empresas Recuperadas del Instituto Nacional de
Asociativismo y Economía Social (INAES).
Esa Comisión Técnica Asesora fue creada en junio pasado y
tiene como tarea específica confeccionar y mantener actualizado el Registro
Nacional de Empresas Recuperadas, en el ámbito del Ministerio de Desarrollo
Social. La base de datos se constituye con información colectada por el
registro del INAES, con la colaboración del Centro de Documentación de Empresas
Recuperadas dependiente del Programa Facultad Abierta de la UBA.
El análisis de Pastore sirve para pensar el presente y
vislumbrar el futuro: “El escenario actual es crítico y requerirá de un
esfuerzo conjunto para poder afrontar los efectos en las organizaciones que ya
se encuentran funcionando, como así también en el acompañamiento de aquellas
experiencias que inicien el camino de recuperación, ante el grave contexto de
crisis y situación compleja de muchas empresas en la actualidad”.
Fuente: Página/12

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