La cumbre de Sandro y
Charly García: ¡Qué tremendo!
Por César Pucheta
4 de octubre de 2023 - 17:10
“Presentí
lo tremendo del momento” dice Charly García en el registro que
inmortalizó su encuentro con Sandro en Mar del Plata, en el verano de
1990. Consagrado como ídolo a nivel continental, el artista nacido en
Valentín Alsina veía de experimentar un paso por la actuación que lo había
llevado a protagonizar telenovelas por Centroamérica y volvía a la música casi
como lo había empezado, con actuaciones en salas que se colmaban ante su
presencia.
Festejaba
35 años de trayectoria con una serie de conciertos en el Hotel Hermitage cuando
su mánager Aldo Aressi recibió un llamado del entorno de
Charly, que por entonces también se encontraba brindando conciertos en ciudad.
García quería tocar con Sandro, e iba a hacer lo posible para conseguirlo. Las
entradas estaban todas vendidas, sin embargo, Charly logró ingresar. Sandro lo
sabía y ya tenía preparado el momento para invitarlo a subir al escenario.
Los ochenta
que terminaban habían sido un gran momento para el ex Sui Generis, La
Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán. Sus primeros discos como solista no
sólo lograron revolucionar la música argentina, sobre todo a partir de “Clics
Modernos”, del año 1983, sino que su nombre había logrado trascender las
fronteras y sus espectáculos llenaban estadios en todo el sur continental. Como
la muerte de Miguel Abuelo, en 1988, había truncado la proyección
internacional de Los Abuelos de la Nada, Charly era el representante
más longevo de la camada de artistas que exportó el Rock Argentino por toda
América Latina. “Longevo”, para aquellos años, era pisar los cuarenta.
Los
mayores exponentes de aquel fenómeno que empujó el mercado del rock latino, que
por entonces no se nombraba de esa manera, eran los Soda Stereo.
Precisamente, Gustavo Cerati aparece como un protagonista
secundario e involuntario del encuentro del Hermitage, ya que según
cuenta Roque Di Pietro en su libro “Esta noche toca
Charly”, fue él el que insistió para ir a presenciar aquel concierto.
En
medio del show, Sandro contó que se había cruzado por primera vez con García en
los pasillos de Canal 9. Eran los setenta, Charly iba con Nito Mestre.
"Vestían distinto al común de la gente”, relató el anfitrión de la noche
que remató con un “¿Te gustaría tocar un tema de rock & roll? ¿Te animás
Charly?”. El público estalló en una ovación que comenzó a responderse, previo
abrazo entre los protagonistas, con los acordes de "Jailhouse
Rock", traducido al castellano como "El rock de la
cárcel".
El
video está YouTube, inmortalizado como el registro del primer encuentro
entre dos de los músicos populares más importantes de la historia de la
Argentina, que no iba tardar mucho tiempo en repetirse con la
grabación del disco "Tango 4", firmado por García y Aznar en
1991.
Después
de la separación de Serú Girán, Charly y Pedro se habían reencontrado para el
proyecto "Tango", que se oficializó con un disco conjunto
en 1986. Ese material que contenía grandes canciones como “Ángeles y
predicadores”, “Pasajera en trance” o “Hablando a tu corazón”,
se había continuado con una rareza discográfica llamada “Radio Pinti”,
en el que ambos músicos se unieron a Enrique Pinti, que habla y
rapea sobre las bases construidas por el dúo, y que tiene la particularidad de
incorporar a unos jóvenes Dante Spinetta y Emanuel
Horvilleur, que por entonces daban sus primeros pasos como dúo Illya
Kuryaki and the Valderramas.
Considerando
que ese trabajo fue la segunda parte del proyecto "Tango", el tercer
disco de aquella formación debe su nombre a una historia guardada en el
anecdotario rockero autóctono, y que también involucra a Cerati: el proyecto de
trío que se truncó por los compromisos de las partes y la imposibilidad de
canalizar la energía en un trabajo conjunto. Nombrar “Tango 4” al disco
que antecedió la reunión de Serú Girán implica un reconocimiento implícito a la
existencia de un “Tango 3”, que con el paso de los años sirve para
alimentar el arcón de los proyectos truncos de la música en nuestro país.
El
disco que arrancaba con el inmortal “Tu amor”, tenía un tema que
iba a mixear un pedazo de los orígenes del rock en nuestro
país. Sandro le puso voz a una versión castellana del tema “Break It
All (Rompan todo)”, de la banda uruguaya Los Shakers, una
especie de Beatles rioplatenses que habían sido parte del primer estallido del
género en Uruguay y la Argentina.
La
canción aparecía en medio de un repertorio que también forma parte de la
colección dorada del rock en nuestro país y, particularmente, de García y
Aznar, que todavía interpreta “Mientes” en sus actuaciones en
vivo. Ese tema ocupó el segundo surco del lado A y anticipaba la irrupción de Sandro
junto con el tema “Vampiro”, una de las composiciones más sentidas
del Charly de los noventa, en la que también participa Cerati.
En
“Tango 4” también aparece “Cucamonga dance” y una versión
de “God Only Knows (Sólo Dios sabe)” de los Beach Boys, que Aznar
inmortalizó en castellano del mismo modo que lo iba a hacer años más tarde con “Sorry
Seems To Be The Hardest Word” de Elton John (“Ya no hay forma de pedir
perdón”) o con la canción de “A primera vista”, de Chico
César.
A la letra del tema de Los Shakers la tradujeron entre Charly y Pedro, aunque la versión final tiene algunas participaciones “libres” de Sandro. La grabación se llevó a cabo un estudio que Aznar había montado en su casa y algunos tramos de aquella sesión también quedaron inmortalizados en un registro fílmico que está disponible en YouTube.
El
resultado fue una versión que se acerca mucho más a la impronta
Presley característica del intérprete que a la beatle que daba impulso a
la actividad de sus autores uruguayos. De esa manera, a su vez, sintetiza las
tendencias que no sólo marcaron el origen del género a nivel mundial sino que
también fueron el motor de los primeros años del rock rioplatense, tiempos en
los que Sandro todavía no había comenzado a convertirse en el cantante melódico
que conquistó a más tres generaciones. El sencillo "Break It All" se
lanzó originalmente en 1965. Sandro todavía tocaba con Los de Fuego.
“¡Qué
momento!”, decía Charly en aquel febrero a la salida del Hermitage. Estaba
pasando grandes días como artista y acaba de compartir escenario con uno de los
hombres que lo había inspirado, revoleando la campera y moviéndose frenética y
sexualmente, desde la televisión. A los pocos meses, iba a actuar en el Teatro
Ritz de Nueva York y grabar “Filosofía barata y zapatos de
goma” el último de sus discos solistas de alta rotación en las radios
de alcance nacional. Ese que tenía una versión del Himno Nacional que con el
paso de los años empezó a reemplazar a los sonidos tradicionales en muchos de
los actos públicos del país.
Fuente: Página/12
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