Represión en Jujuy: La vieja receta que puede fallar
21 de junio de 2023 - 01:51
. Imagen: Germán Romeo Pena
El
gobernador Gerardo Morales arrancó su primer mandato
designando dirigentes polÃticos (correligionarios) en el Poder Judicial y
mandando encarcelar a Milagro Sala que no estaba procesada ni,
mucho menos, condenada. Ahora, tras ganar tres elecciones ejecutivas al hilo,
intenta terminar su segundo y último perÃodo. Éxito en las urnas por goleada,
complicidad de buena parte del peronismo local conducido por Rubén
Rivarola, oposición fragmentada. Decidió pegar sobre caliente, reformulando
la receta ya probada. Aprobar una Constitución que amplÃa el poder del
Ejecutivo, hace trizas el derecho de protesta, establece delitos penales que
pueden-deben tramitarse mediante proceso sumarÃsimo, avasallamiento de derechos
de pueblos originarios. ¿Qué podÃa salir mal? Que saliera la gente. Eso ocurrió.
Los
damnificados son muchos, distintos colectivos. Desde los docentes con sueldos
de hambre hasta las “comunidades” originarias hartas ya de estar hartas. “Cometieron”
las conductas que el radical delarruista (fiel a su linaje) quiere borrar de la
historia: paros los trabajadores de la educación, marchas y cortes de rutas los
pueblos originarios. La protesta social, clave en el sistema polÃtico; Morales
y los cambiemitas procuran abolirla. No estarÃa saliendo tan fácil. Contra
Milagro fue más expeditivo, más funcional.
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El
lunes a la tarde, hace unas horas apenas, Morales quiso engañar a la gente de
su provincia. Hablaba de derecho como si supiera, reconocÃa con tono contrito
la buena fe y la movilización de las comunidades. Podrán equivocarse -adujo-
pero les reconoció legitimidad. Ofertó un regateo digno del libro
Guiness del derecho constitucional; retractar dos artÃculos del texto reformado.
Un parche al revés… Dejó indemnes otros, las vigas de estructura de una carta
magna autoritaria. Los damnificados se dieron cuenta, achalay. Los
constituyentes caraduras remendaron el texto cerrado horas antes, lo juraron de
volea.
Ayer el
gobernador dejaba de lado el reconocimiento, hablaba de una conjura. En el
entusiasmo difundió tuits de otros lugares, de otras fechas que supuestamente
acreditaban conspiraciones entre La Cámpora y la izquierda. La fake
news se reveló en pocos minutos. Morales borró rápido el tuit, igual habÃa
dejado la impresión digital.
La
policÃa jujeña (brava como la de tantas otras comarcas) disparaba balas
de goma al rostro de los manifestantes, se adiestraba en el ejercicio de tiro
con gomera, encarcelaba hombres y mujeres con brutalidad. Agentes de civil,
autos no oficiales sin patente, formaban parte de las fuerzas de choque.
Allanamientos sin orden judicial completaban el cuadro.
Testigos
presenciales informan a este cronista que militantes radicales (“fuerzas del
gobernador”) cortaban algunas rutas, alegando que lo hacÃan para evitar que
llegaran manifestantes de otras provincias. Se coordinaban con la policÃa
local. Ocurrió en la ruta que comunica la provincia de Salta con Jujuy, en el
lÃmite entre ambas.
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Los
precedentes nefastos acuden a la memoria. Hubo demasiados en épocas cercanas,
no superadas. Hay quien compara las imágenes de San Salvador de Jujuy con las
del año 2001, podrá ser.
Este
cronista encuentra mayores simetrÃas entre el contexto actual y el que rodea a
la reforma jubilatoria promovida por Mauricio Macri en 2017. Juntos
por el Cambio venÃa de vencer en las elecciones, el entonces presidente calculó
que era momento de restringir derechos sociales y laborales. Consiguió su ley,
como Morales su Constitución. Pero la protesta masiva ante el Congreso,
castigada también con represión y balazos en la cara, significó el comienzo de
la decadencia del gobierno. Los cambiemitas, siempre creativos, inventaron el
mito inverificable de las 14 toneladas de piedras. Ni el embuste ni la ley
bastaron para frenar el declive. Para lectores atentos: Macri ahora señaló la
coincidencia, en eso solo concuerdo con él.
La
cobertura en los medios dominantes evocó la de los asesinatos de Maximiliano
Kosteki y DarÃo Santillán. Información tergiversada,
indignación unilateral, nulo micrófono a los manifestantes o a las vÃctimas de
violencia policial. Complicidad o encubrimiento, como se quiera tipificar.
Periodismo de guerra, otra vez en los multimedios.
El ex
senador Miguel Pichetto recalentó su macartismo xenófobo: señaló como
responsables de la revuelta a ciudadanos bolivianos y como demiurgo al
expresidente Evo Morales.
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La
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) divulgó un comunicado
institucional, severo. El jefe de gobierno porteño, Horacio RodrÃguez
Larreta, y la exministra Patricia Bullrich, dos cipayos contumaces, sufrieron
un súbito ataque de patrioterismo: denunciaron injerencia del organismo
internacional. Asà procedÃan los funcionarios delarruistas (Ricardo López
Murphy, Adalberto RodrÃguez Giavarini) cuando el entonces juez español Baltasar
Garzón pedÃa la extradición de represores terroristas de Estado. Frenéticos
ataques de soberanismo para defender criminales. Se envolvÃan, por única vez,
en la bandera celeste y blanca y transformaban a la Argentina en un aguantadero
de criminales.
Entre tanto, intelectuales o dirigentes opositores entran en éxtasis. Calculan que lo sucedido es pura ganancia para JxC y para Morales en particular. La mano dura “garpa” en polÃtica, es buena credencial para las elecciones.
Quien les habla no concuerda. No es clarividente, no sabe adivinar el futuro, claro. Pero sabe que los experimentos represivos son artefactos peligrosos, que a menudo estallan en manos de quien los blande. Uno no cree que Morales maquinó todo esto, se remite al comienzo de la columna. Entre tantos porvenires posibles puede suceder que haya encendido llamas de rebeldÃa que costará apagar.
Y, en
cualquier caso, la conducta es repudiable, sirva o no para captar votos. El
mundo puede haberse desplazado a la derecha lo que no obliga a abjurar de
principios humanistas y progresistas básicos.
En el
aire queda una advertencia para el peronismo, enredado en disputas internas
autodestructivas. Los cambiemitas se re-juntaron pronto, privilegiaron la
unidad ante los adversarios. Al servicio de una causa espuria pero con una
astucia polÃtica que vale la pena registrar.
mwainfeld@pagina12.com.ar
Fuente: Página/12
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