La locuacidad de Wado
23 de junio de 2023 - 00:01
Tartamudea,
claro. El origen ocurrió en una casa asaltada a balazos y bombazos tirados
desde un helicóptero del Ejército, el 11 de octubre de 1978, en el barrio de
Floresta en la calle Belén al 300. La policÃa y la gendarmerÃa se llevaron
herida a LucÃa Révora de De Pedro, una militante de 25 años de la organización
guerrillera peronista Montoneros, que antes de ser secuestrada herida por la
metralla, protegió con su cuerpo dentro de una bañera a su pequeño hijo
Eduardo, Wado, de apenas un año y ocho meses. Su padre, Enrique “Quique” de
Pedro, también militante montonero, habÃa sido asesinado por la dictadura en
abril de 1977. La patota furiosa que bombardeó la casa de Floresta, secuestró a
LucÃa, embarazada de ocho meses de Carlos Fassano a quien fusilaron en ese
momento del operativo. LucÃa fue llevada al campo de concentración conocido
como El Olimpo, y más tarde- aseguraron sobrevivientes- fue asesinada. Unos
sostienen que fue quemada viva dentro de un tanque. Otros testimonios, que fue
arrojada al mar en los vuelos de la muerte. La patota criminal dejó
inicialmente al pequeño Wado con unos vecinos. Por poco tiempo. Horas más
tarde, volvieron a buscarlo con el pretexto de que eran sus tÃos. Los Révora,
de Mercedes, supieron de la tragedia dÃas después. Luego de tres meses de
intensa búsqueda, en enero de 1979, a través del párroco de la catedral de
Mercedes pudieron recuperar a Wado. Nunca supieron, ni él ni su familia, dónde
estuvo durante esos meses.
Han
pasado muchos años. Wado habló siempre, con dolor y conmoción, de la marca
mortal que le dejó su violenta orfandad. Supo decir, en una entrevista, “cuando
era chico me costaba pedir helado, pedir la comida, tocar el portero en la casa
de un amigo. Después, de adolescente, no ir a hablar con una chica que te
gusta…". En esta confesión sólo hay emoción. Ni odio. Ni deseo de
venganza. El explica: se llama “disfluencia”. La voz popular dice que es
tartamudo. Y explica que trabaja dÃa a dÃa para superarlo. Hasta aquà los datos
duros de una historia que es la historia de los argentinos. Hasta aquà las
preguntas sobre por qué creer que este ahora hombre, este hijo de una
generación que fue obligada a la violencia que odiaba porque la padecÃa en la
polÃtica desde el fondo de la historia argentina cuando dictadura tras
dictadura se habÃan iniciado bombardeando la Plaza de Mayo en 1955, asesinando
trabajadores, niños, para derrocar al peronismo. Wado es peronista. Se enroló
en el kirchnerismo a partir de la crisis violenta, que casi le costó también la
vida, del 2001. Wado abraza el ideario que dio a la Argentina el perÃodo más
virtuoso de crecimiento de su historia tanto en el siglo XX, con Perón, como en
el XXI, con Néstor y Cristina Kirchner, una remarque del ideario y las
polÃticas que cree hacen feliz a su pueblo.
Lo que
es seguro es que la locuacidad de Wado anida en la profunda convicción de que
si algo valió la pena de sus pérdidas tempranas es el amor de sus padres por
erradicar de esta patria lo que la hace tartamudear: la pobreza, el saqueo, el
odio. Sólo asà supo que valió la pena aquel sacrificio. Es, al tiempo, el
juramento de fidelidad a su militancia polÃtica y a su pueblo.
¿Qué es
ser un hijo de la generación diezmada para Wado? Que, por la polÃtica, nunca
más mueran los seres queridos. ¿Qué es la democracia para Wado? La posibilidad
de que nunca más la violencia de la pobreza y la desigualdad atormente a los
argentinos.
No
conozco personalmente a Wado. Como ministro del Interior no se le conocen
violencias sobre el pueblo y sà una gestión eficiente y templada.
Sólo sé
que no importa con qué sonidos exprese sus ideas. Cuánto de corrido salgan sus
palabras. El que quiera oÃrlo lo oirá. Es más: su locuacidad anida en las leyes
que puede impulsar para cambiar la vida de nuestra gente. Porque la Argentina
está llena de locuaces que la endeudaron, la saquearon, la entregaron al mejor
postor. Y la torturaron y desaparecieron. Y esos no necesitaban fonoaudiólogos.
Sólo
por eso, vale la pena creerle.
Fuente: Página/12
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