Opinión
Capitalismo y Verdad
Por Jorge Alemán
Distintas tradiciones han teorizado a la Verdad como una
experiencia singular de desocultamiento, revelación y salir a la luz. En los
casos de Heidegger y Lacan este desocultamiento, esta revelación, nunca se
realiza de un modo total y objetivo.
Para Heidegger en el proceso de desocultamiento siempre
permanece algo insabido, algo no dicho del todo. No porque deliberadamente se
pretenda encubrir algo, sino porque le pertenece a la esencia de la Verdad no
decirse toda. En un sentido análogo, para Lacan, la Verdad es un "medio
decir", siempre faltarán palabras para decir lo Real.
En este aspecto para ambos pensadores hay un pacto
indestructible entre la Verdad y lo Imposible. Todo esto es lo que permite que
también en medio de la mentira la Verdad se abra paso.
El Capitalismo es el tiempo histórico, donde nunca como
antes, se intenta a través de distintos dispositivos destruir a la Verdad en su
estructura interna. Para el Capitalismo nada es imposible y todo puede decirse.
Los distintos flujos comunicacionales, semióticos, mediáticos que circulan por
las redes, ofrecen un paisaje donde todo puede decirse, repetirse, volverse a
decir una y otra vez, hasta quebrar en el ser singular su relación con la
Verdad.
Se trata de un fenómeno que va más allá de la mentira y
la fake news Lo que se intenta es eliminar toda diferencia entre un dicho
verdadero y la mentira, en otros
términos, se intenta que la mentira tampoco pueda ser descifrada en su grano de
verdad. Grano de la que siempre es portadora de un modo latente. Lo propio del
Capitalismo no es sólo generar falsedades, es abolir en cada sujeto la
experiencia de la Verdad y esta operación se realiza siempre con la complicidad
del sujeto.
De hecho, vemos en todas partes del mundo actores
mediáticos que se comportan de un modo idéntico a los procesos de viralización.
En un mismo dÃa pueden decir lo mismo y lo contrario con tal de que los dichos
cumplan con los imperativos de circulación en las redes. La función de estos
agentes del Capital es que la verdad, que siempre por definición es
igualitaria, no sujeta a ninguna jerarquÃa, no sometida a ningún poder,
desaparezca.
La coartada de la que se valen en la operación neoliberal
del capitalismo es que lo hacen en nombre de la Libertad. La libertad de
decirlo todo y que no haya imposible que cumpla con su función de lÃmite. La
verdad que puede acontecer en cualquiera, empieza a tener dueños en los
"medios de formación de masas". Todo puede ser dicho en nombre de
reproducir el poder ilimitado del Neoliberalismo.
Los procesos de concentración del Capital y sus distintas
lógicas de acumulación se mimetizan en la información que se distribuye como
una onda expansiva en el tejido social. De este modo, la verdad ya no es la
singularidad que tenemos en común, sino un poder de viralización acéfalo al
servicio del crecimiento ilimitado del capital. Es otra manera de afirmar que
lo Común no es lo global ni lo homogéneo ni lo que circula.
Las fake news solo circulan pero nunca se transmiten.
Sólo la verdad es lo que constituye la transmisión de lo Común. De toda esta apretada
sÃntesis es posible extraer una conclusión polÃtica sobre la Verdad. Todo lo
que se propone destruir la Verdad en su condición igualitaria y a la vez
singular en la poesÃa de cada uno, todo lo que se programa para arruinar la
dimensión "no toda" de la Verdad, no es otra cosa que un poder que
mantiene a las jerarquÃas que necesita para su reproducción.
Por lo mismo, hablamos de la verdad singular de cada uno
si cada vez que tiene lugar y acontece, se abre y constituye un espacio común e
igualitario. En este aspecto es que hay, más allá de las fake news, una
polÃtica de la verdad. Una polÃtica que le pertenece a la Verdad, en el tiempo
siempre interminable de la Emancipación.
Fuente: Página/12

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