Diario La Bastilla

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12/01/2026

16:55 0

 

“Ha sido un año lleno de crueldad”

Zohran Mamdani cruzó a Trump tras el asesinato de una mujer en Minneapolis y defendió a los migrantes

El flamante alcalde de Nueva York aclaró que su gobierno y la policía de la ciudad no están para colaborar con los agentes federales. “Esta es y siempre será una ciudad que defenderá a los inmigrantes”, aseguró.

NEW YORK (United States), 01/12/2025.- Mayor-elect Zohran Mamdani (L) and Senator Bernie Sanders (not pictured) speak at a press conference for striking Starbucks workers outside a Starbucks in the Brooklyn borough of New York, New York, USA, 01 December 2025. Baristas enter the third week of their strike, demanding higher wages, improved working hours, and the resolution of hundreds of unfair labor practice charges for union busting. (Nueva York) EFE/EPA/SARAH YENESEL
Zohran Mamdani Zohran Mamdani EFE/EPA/SARAH YENESEL (EFE/EFE)

“Lo que ocurrió en Minneapolis es terrorífico. Es parte de lo que ha sido un año lleno de crueldad", sostuvo este miércoles Zohran Mamdani, luego del asesinato de Renee Good, una mujer de 37 años, en manos de agentes del Servicio de Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés). El flamante alcalde de Nueva York revocó permisos de colaboración con las fuerzas federales.


“Sabemos que cuando agentes del ICE atacan inmigrantes, atacan a cada uno de nosotros en todo el país. Esta es y siempre será una ciudad que defenderá a los inmigrantes en sus cinco distritos”, aseguró Zohran Mamdani.


“He sido claro con todos los integrantes de mi gobierno e incluso con la Policía de Nueva York: vamos a defender nuestras políticas de ciudad santuario“, agregó el Alcalde, en referencia a los distritos que no colaboran con los agentes federales en la detención de inmigrantes.


En ese marco, Mamdani remarcó que entre las órdenes ejecutivas que firmó hay una que revoca el permiso de colaboración que el ICE tenía en Rikers Island. El mismo había sido autorizado por la administración anterior del demócrata Eric Adams.


“Vamos a seguir las leyes que hemos establecido, que han mantenido seguros a los neoyorquinos. Y vamos a dejarles claro a todas las personas cuáles son sus derechos”, añadió Mamdani.


El demócrata recordó el video “conoce tus derechos” que hicieron desde su gobierno. “Si no conocés tus derechos, ¿entonces cómo se puede esperar que realmente uses esos derechos?”, preguntó el alcalde neoyorquino.


“Vamos a aprovechar cada oportunidad que tengamos para dejarle claro a nuestras propias agencias de gobierno de la ciudad y departamentos en todos los ámbitos, incluyendo a la Policía de Nueva York, que no estamos aquí para ayudar a los agentes del ICE en su trabajo. Estamos aquí para seguir las leyes de la ciudad de Nueva York”, sentenció Mamdani.


Fuente: Página/12

08/01/2026

11:11 0

 Opinión

Cuando la tibieza es complicidad encubierta

AME099. CARACAS (VENEZUELA), 22/12/2025.- Fotografía que muestra un cartel con la imagen del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante una caravana de motociclistas este lunes, en Caracas (Venezuela). Cientos de motoristas simpatizantes del chavismo, algunos disfrazados de piratas, recorrieron varias zonas de Caracas en protesta por la confiscación de dos buques con petróleo venezolano por parte de Estados Unidos y exhibieron afiches con la imagen del presidente Donald Trump con sombrero y parche. EFE/ Ronald Pena R
(EFE/EFE)

Lo acontecido esta madrugada con el brutal ataque de los EE.UU. a la República Bolivariana de Venezuela deja una vez más en evidencia que los discursos sobre la democracia, los DD.HH., el narcotráfico y el terrorismo sólo se utilizan cuando los intereses del imperialismo así lo consideran. Ayer nada se hizo cuando EE.UU. operó para asesinar a Salvador Allende por pretender una política soberana de sus recursos. Nada se hizo por Jacobo Árbenz. Se insiste en desligar los intereses norteamericanos de los acontecimientos en nuestra América latina.


Pero hoy ya no hace falta acudir a documentos desclasificados. Laura Richardson del Comando Sur dijo hace solo dos años que Chile, Argentina Y Bolivia tienen el “triángulo de litio”, Venezuela “su valioso petróleo” y Brasil “el pulmón del mundo” además del 31 por ciento del agua dulce en la región, y que esos recursos eran cuestión de “seguridad nacional” para los Estados Unidos por la posible injerencia de China y Rusia en la región, sus enemigos uno y dos respectivamente según ellos.


En reiteradas oportunidades y en diferentes contextos, como recientemente en el encuentro de “Think Tanks” del Sur Global en China, escuchamos una y otra vez afirmar que el sistema de instituciones internacional impuesto por Occidente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial está caduco. Ya no permite abordar la complejidad y gravedad de la geopolítica actual, donde sólo operan como fachadas colectivas cuando realmente son controladas por unos pocos “en nombre del orden internacional”, que no es otro que el que EE.UU. pretende imponer.


Porque nada se hizo frente al genocidio en Gaza, nada se hace contra la pobreza y el hambre por evadir derechos mínimos de la población. Nada de hace cuando las causas por narcotráfico afectan a los “amigos”. El desacuerdo político que algunos sectores puedan tener con la política interna venezolana no admite en lo más mínimo la posibilidad de posiciones tibias de algunos gobiernos que han manifestado estar “siguiendo atentamente lo que sucede en Venezuela”, aparentando una preocupación que de nada sirve cuando mueren civiles y se viola completamente la legislación internacional.


En épocas en las que la supervivencia de la especie humana por la avaricia sin fin de unos pocos corre peligro, la tibieza, el silencio, son actos de complicidad. Si la comunidad internacional no repudia ni siquiera el incumplimiento de los acuerdos que ella misma dice defender, será una muestra más de la inoperancia absoluta de la institucionalidad internacional en nuestros días. Por eso más que nunca avanzar en nuestra región y en el mundo con una política antiimperialista coherente, es nuestro deber en la hora actual.


*Doctora en Historia, profesora en la UBA, autora de A Contramano: una biografía dialogada.




Fuente:Página/12
11:10 0

 

Opinión

La dama del gas pimienta y unos tipos podridos de dinero

Patricia Bullrich denunció a la AFA ante el Comité de Etica de la Conmebol. (Archivo -)

Si algo se le debe reconocer a este Gobierno es su habilidad para conseguir que los voten los pobres para defender los intereses de los ricos. Usar a los descontentos para mejorar la situación de los contentos es un truco muy viejo y, por eso, cada cierto tiempo cambia el sponsor: ahora se llama extrema derecha cuando debería llamarse la “derecha de siempre”, el gobierno tradicional de los poderosos de toda la vida.


Argentina resiste, pero cada cierto tiempo los mastines neoliberales empiezan a ladrar. Solo desnudando el brillo de las ruinas podemos soñar. Soñar es otra manera de vivir, más libre, más bella, más auténtica. Soñemos buscando una idea donde descansar para domesticar los demonios que nos habitan, recordando el fútbol humilde, pordiosero, alejados de la estridencia ronca del fanatismo del mercado y sus disfunciones del alma.


Para este Gobierno no hay diferencia entre realidad y relato. Consiste en enmascarar la realidad para vaciarla de los hechos mismos. Se trata del impune despojamiento en el que vivimos, de la desposesión sistemática que nos merma, del imperio de la información mendaz y el conocimiento sesgado por narrativas emocionales. ¿Cabe preguntarse, en tiempos de tanto desamparo, si es necesario convertir en Sociedades Anónimas Deportivas a los clubes de fútbol? No, pero lo dice el mercado. La lógica de un sistema que convierte en necesario lo innecesario. Esa panoplia de delirios neoliberales de un modelo dominante que exige una economía de libre comercio, de libre mercado desregulado, consagrado al equilibrio presupuestario y la estabilidad monetaria, de privatización del Estado social, de flexibilización laboral, de amable fiscalidad en las Caimán, donde el capital halla su imagen mas testorescente y deviene en el paraíso de la desregulación, y en una visión del individuo propietario renuente a toda imposición social.


El modelo está en el fondo de la persecusión sistemática del Gobierno a la estructura institucional del fútbol argentino. Es la privatización, amigo. Es evidente el virulento hostigamiento que se viene produciendo desde ejecutivo sobre la AFA y sus dirigentes. El lunes, Patricia Bullrich se encargó de presentar varias denuncias ante el Comité de Ética de la Conmebol. ¿Ética y Bullrich juntos? Qué simbiosis para el desconcierto. Cómo si la dama del gas pimienta no tuviera problemas más acuciantes con los que entretenerse. La denuncia ante la Conmebol no tiene recorrido, no es competente y será rechazada, pero el “ruido” causado compensa la frivolidad.


Como si en el privatizar se les fuera la vida nos quieren imponer nuevas innovaciones financieras: los productos derivados, los fondos de inversión de alto riesgo, y los instrumentos opacos en el deporte. Esa forma de nihilismo de un turbocapitalismo que no emana de un sentimiento de cólera ante la injusticia del mundo, sino de la obscena abundancia de tipos podridos de dinero.


Sabemos que el dinero no escucha, sabemos que por lo general razona desde los genitales. Su redención es inútil, no se reencarnan los ricos, se reencarna su dinero; y todo se puede interrumpir en este mundo, incluida la circulación de personas, excepto la circulación del capital.


Se abre un tiempo quieto, vacío, inhabitado. Un poderoso estrato de violencia ideológica subyace bajo el lomo del fútbol argentino. Un vendaval de furia privatizadora, de pesadilla febril y recurrente que tiñe el futuro de malsanos colores. Cuanto se esfuerzan en que olvidemos lo que somos para parecernos a lo que ellos quieran que seamos.


(*) Periodista, ex jugador de Vélez, clubes de España y campeón del Mundo 79


Fuente: Página/12

11:09 0

 

Fue el único actor argentino en trabajar en cinco películas nominadas al Oscar

Murió Héctor Alterio: la despedida a un cabrón de corazón tierno

Su cuerpo de 96 años se apaga con el adiós a este mundo, pero perduran en la memoria colectiva sus más de 150 personajes, algunos entrañables y queribles y otros perversos y amenazantes, como el de “La historia oficial”. Vivió para engrandecer el cine argentino, a pesar del exilio al que lo confinó la Triple A en 1974.

Héctor Alterio
Héctor Alterio Héctor Alterio murió en España, donde vivía desde su exilio en los '70. (Pablo Blazquez Dominguez/Getty Images)

En el mundo del cine argentino la pregunta era inevitable: ¿Quién era más cabrón: Héctor Alterio o Federico Luppi? Los dos tuvieron numerosos papeles de hombres duros e implacables, pero si Luppi pasó a la historia como el mejor puteador que tuvo la pantalla grande, Alterio lo será por sus personajes de gran temperamento. Claro que señalar solamente eso sería muy injusto: fue uno de los más grandes actores argentinos de todos los tiempos. Temperamental tanto cuando actuaba como en la vida misma, Alterio era un hombre de fuertes convicciones políticas que, sin embargo, solía decir: “Mi partido político es el teatro”. Y fue el único actor argentino en trabajar en cinco películas nominadas al Oscar (incluyendo la española El nido). Murió este sábado 13 a los 96 años, rodeado por sus seres queridos. “Se fue en paz, después de una vida larga y plena dedicada a su familia y al arte”, se pudo leer en un comunicado de la familia Alterio-Bacaicoa.


Actor de raza, Alterio era capaz de interpretar con maestría a Roberto Ibañez, el empresario apropiador vinculado a los militares de la dictadura, de La historia oficial, pero también podía encarnar a Nino Belvedere, de El hijo de la novia, que era todo el opuesto del personaje del film de Puenzo: estaba en las antípodas del violento esposo de la maestra preocupada por la situación que vivía el país y el origen de la niña que habían “adoptado”. El personaje de El hijo de la novia era un anciano sensible, humano, emocional, capaz de hacer llorar por los sentimientos que demostraba por su mujer –también encarnada por Norma Aleandro- y por su objetivo de que en el medio del olvido que a ella le provocaba el Alzheimer tuviera un momento de dicha y de memoria. Y ahí es donde se demuestra la personalidad y la inteligencia del actor: la misma solvencia para buenos y malos. Todo en uno mismo. Casualmente, pero por motivos distintos, las dos películas abordaban el verdadero valor de la memoria: la comprometida y colectiva en La historia oficial, y la individual y afectiva, en El hijo de la novia.


Héctor Alterio
Héctor Alterio foto pablo piovano hector alterio (Pablo E.Piovano)

Héctor Alterio nació el 21 de septiembre de 1929, en Buenos Aires, en el seno de una familia de inmigrantes italianos, con poca plata. Su padre era sastre, pero el niño Héctor lo disfrutó poco tiempo ya que el hombre falleció cuando Héctor tenía tan solo 12 años. Ese drama familiar impensado lo obligó a sentirse adulto siendo niño y teniendo que trabajar. Pero eso no le impidió seguir en el colegio, donde comenzó a vislumbrar su vocación, al igual que en los carnavales, donde le gustaba disfrazarse y conocer esa extraña y apasionante sensación que tiene un artista de jugar a ser otro, pero siendo uno mismo. “Me sentía feo y me ponía algo encima, algo distinto, y eso me proporcionaba a mí ser otro. Esa era una fiesta, pero una fiesta con una responsabilidad absoluta. Hacía todo eso para mí mismo”, reconoció en un reportaje realizado en Madrid, su otra ciudad.


Cuando ya tenía dos décadas de vida, integró el movimiento Nuevo Teatro, cuya cabeza era la inolvidable Alejandra Boero. Alterio formó parte de ese proyecto durante veinte años más. Renunció a su trabajo en Terrabusi porque ya sabía que, como decía Facundo Cabral, el que no trabaja de lo que ama, aunque lo haga toda su vida, es un desocupado. En el viejo Canal 7 había un ciclo de novelas. Y Alterio formó parte de una versión de La tregua, que adaptó Aída Bortnik y dirigió Sergio Renán. El público quedó tan contento con la novela televisada que luego se hizo la versión cinematográfica. Por entonces, Alterio ya había trabajado en otra gran película nacional, La Patagonia rebelde, dirigida por Héctor Olivera, y basada en el libro Los vengadores de la Patagonia trágica, del recordado Osvaldo Bayer. El film de Olivera aborda la resistencia de los obreros frente a los terratenientes, a comienzos de 1920, con la posterior y feroz represión militar. En aquella ficción Alterio tenía un rol clave para la historia: era el Teniente Coronel Zavala, un militar encargado de investigar y reprimir el malestar y las huelgas de los obreros patagónicos.


Héctor Alterio - La tregua
Héctor Alterio - La tregua (Archivo -)

Ese 1974 fue clave en la vida de Alterio, no solo por La tregua, que fue la primera película nacional y de habla hispana candidata al Oscar a la Mejor Película Extranjera y que participaba de numerosos festivales. A uno de los más grandes, el de San Sebastián, asistió Alterio para promocionar la película. En determinado momento, en la casa donde estaba su mujer de toda la vida, la psicoanalista Tita Bacaicoa, sonó el teléfono. Y era un llamado amenazante de la Triple A. Alterio no pensó en un principio, que era para él. “Yo estaba a 11 mil kilómetros y no podía volver a mi país. Al principio me causó risa. Pero cuando la Triple A empezó a matar gente, mi mujer con mi hija de seis meses y mi hijo de dos años y medio vinieron para España a comenzar una aventura, incierta por cierto, pero afortunadamente superada”, recordó muchos años después en una entrevista con el diario español El País. El exilio golpeaba la puerta, pero también su alma.


Tiempo después entendió que las amenazas tenían una relación con La tregua. Al grupo terrorista de ultraderecha no la caía nada bien el modelo de familia pensado por Sergio Renán para la historia de la película, sobre todo porque el personaje de Alterio tenía un hijo homosexual (encarnado por Oscar Martínez). Ya en dictadura, un jerárquico de los militares que hicieron el golpe de Estado le hizo saber que ellos coincidían con el disgusto que le provocó La tregua a la Triple A. “Lo que pasa es que usted elige mal las películas. No tiene que hacerlas más”, le dijo el uniformado de botas largas y traje oliva.


El exilio duró todo el resto de su vida, aunque con el regreso de la democracia vino muchas veces a la Argentina a filmar películas. Antes de viajar para actuar en Camila, trabajó mucho en España. Pero hay tres películas icónicas que lo tuvieron en el elenco. Una fue Cría cuervos, de Carlos Saura; otra, El crimen de Cuenca, de Pilar Miró. La tercera fue Asignatura pendiente, de José Luis Garci. Cuando el film se estrenó en la Argentina, durante la dictadura, las tijeras filosas cortaron todas las escenas en las que aparecía Alterio. “Cuando llegó la democracia y la película se reestrenó completa en 1984, el mismo distribuidor argentino que había cortado antes mis secuencias, publicitó el regreso con la frase: ‘Y ahora con la presencia de Héctor Alterio’. Me causó mucha ternura de su parte”, dijo tiempo después con esa sonrisa socarrona que lo caracterizaba.


Héctor Alterio - Camila
Héctor Alterio - Camila (Archivo -)

En 1984, mientras renacía la democracia en la Argentina, Alterio participó en Camila, la inolvidable película de María Luisa Bemberg, que recrea la historia real del romance entre Camila O’ Gorman (Susú Pecoraro) y el sacerdote Ladislao Gutiérrez (Imanol Arias), durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas en Buenos Aires, en la primera mitad del siglo XIX. “¿Ladislao estás ahí?”, decía Camila, con los ojos vendados, frente a un pelotón de fusilamiento. “A tu lado, Camila”, respondía él. Ella era una joven aristócrata. Él, un joven religioso. Aunque ella estaba esperando un hijo de él, Rosas no tuvo piedad y ordenó la pena de muerte. Alterio era Adolfo O’Gorman, el padre de Camila, autoritario y conservador, y representante de la alta sociedad porteña de la época, que valoraba el honor familiar por encima de todo y rechazaba el romance de su hija con el sacerdote. Camila fue la segunda producción argentina en ser candidata al Oscar a la Mejor Película Extranjera.

Héctor Alterio- La historia oficial
Héctor Alterio- La historia oficial (Archivo -)

Corría el año 1985 y otra película argentina iba a conmover a parte de una sociedad lastimada y herida que no era la parte negadora o cómplice del terrorismo de Estado. Dos años después del retorno de la democracia se estrenaba La historia oficial, la primera ficción en abordar el robo de bebés, la complicidad civil con los represores y la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo durante los años de plomo. Fue también el film que logró instalar las secuelas de la dictadura en la comunidad cinematográfica internacional, tras obtener en 1986 el primer Oscar para el cine argentino. Su director, Luis Puenzo, había comenzado a pensar la película en 1982 cuando las botas largas todavía estaban en el gobierno, el año en que comenzaría a desangrarse el poder militar como consecuencia de la loca aventura de un genocida alcohólico que declaró la guerra de las Malvinas. El año del estreno de La historia oficial fue el mismo del Juicio a las Juntas. Tiempo después, más precisamente el 24 de marzo de 1986, a diez años del golpe de Estado, el cineasta alzaba la estatuilla dorada que otorga anualmente la Academia de Hollywood. Esa noche, entrando a la casa que había alquilado en la colina de West Hollywood, Puenzo dejó una frase para la posteridad: “Aquí está, mírenlo bien, es nuestro”. La historia oficial venía de ganar el Premio del Jurado Ecuménico al Mejor Film en el 38º Festival de Cannes, y Norma Aleandro, de obtener el premio a la Mejor Actriz, ex aequo con Cher (por Mask, en el caso de la actriz norteamericana).


Alterio interpretó al empresario Roberto Ibañez, vinculado con el poder militar. Casado con Alicia (Aleandro), una profesora de historia, ambos “adoptan” a Gaby, una niña que, con el correr de la trama, se descubre que es hija de desaparecidos. Y La historia oficial presenta a un hombre violento que está totalmente en contra de que su mujer quiera saber la verdad acerca del origen de la niña y de lo que estaba pasando en el país. Tanto se mimetizaron estos dos grandes artistas con los personajes que en la escena en que se pelean Roberto y Alicia, el actor tenía que dar la cabeza de Aleandro contra el marco de una puerta, pero le erró al marco y le dio la cabeza contra la pared de verdad y ninguno de los dos cortó la escena. El experimentado actor no se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y la gran actriz se bancó la escena, según relata el camarógrafo Héctor Morini en el libro que cuenta la historia de La historia oficial, elaborado por la gerencia de Fiscalización del Incaa, de la gestión de Lucrecia Cardoso. “Y yo, que participé en La historia oficial en mi función de actor, me sentí más como vocero de algo: como ciudadano para que no se repita lo que sucedió. Y esta película dio la vuelta al mundo. Me dio una satisfacción inesperada. No es que hice un trabajo actoral como tantos que hacemos, sino que esto era algo que me hacía sentir muy bien e importante”, le comentó Alterio a este cronista cuando se cumplieron 30 años de la obtención del Oscar para el film de Puenzo.


Otro director con el que Alterio trabajó mucho, sobre todo en la década del 90′, fue Marcelo Piñeyro. Colaboró en Cenizas del paraísoPlata quemadaTango feroz: la leyenda de TanguitoKamchatka y Caballos salvajes. En esta última, Alterio encarnaba a José, un anarquista entrañable que huía de un sistema injusto. Era el protagonista junto a los jóvenes Leonardo Sbaraglia y Cecilia Dopazo. Y la película dejó una frase inolvidable en una escena, que hoy forma parte de la cultura popular: “¡La puta que vale la pena estar vivo!”.


Héctor Alterio - El hijo de la novia
Héctor Alterio - El hijo de la novia (Noticias Argentinas)

Sin dudas, uno de los grandes papeles de Alterio fue en El hijo de la novia, de Juan José Campanella -también nominada al Oscar-, director con el que volvió a trabajar en la miniserie Vientos de agua, esta vez junto a su hijo Ernesto, también actor. Pero con el personaje de El hijo de la novia, Nino Belvedere, el padre del protagonista, Alterio brinda una clase de actuación conmovedora y profundamente humana, sobre todo en la escena del casamiento con su esposa enferma de Alzheimer (Norma Aleandro), cuando ella, por un instante, parece reconocerlo.


En 2023 ya hizo su despedida de la Argentina con el espectáculo A Buenos Aires. En el CCK le hicieron un homenaje aprovechando su presencia. Y dijo unas palabras que permiten confirmar –por si para alguien hace falta- su compromiso no solo como actor, sino también como argentino: “Hoy nos enorgullece poder decirle al mundo que madres, abuelas, hijos y nietos lucharon y lo siguen haciendo por la justicia y la memoria. En nuestro país, tan lleno de contradicciones, ese eje es el hito más importante que podemos mostrar al mundo”. Tenía 93 años por entonces. Hoy, a sus 96 dejó este mundo. Pero hay algo que reconocerle a Héctor Alterio: ¡La puta que valió la pena estar vivo!


Fuente: Página/12