- Diario La Bastilla

26/03/2026

 

Primer día del infierno

Cómo fue el golpe del 24 de marzo, y cómo lo hubiera informado Página/12.

Aniversario Golpe
(Archivo -)

A lo largo de su historia, Página/12 hizo aportes fundamentales al proceso de verdad y justicia. A 50 años del golpe, recuperamos artículos que ayudaron a sacar el velo con el que la dictadura pretendió tapar sus crímenes. La versión original de esta nota fue publicada originalmente el 24 de marzo de 1996.


MIÉRCOLES 24 DE MARZO DE 1976

“Se comunica a la población que a partir de la fecha, el país se encuentra bajo control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas.” El comunicado número uno emitido esta madrugada por la red nacional de radio y televisión dio cuenta así que los militares argentinos habían traicionado una vez más el mandato sanmartiniano que les diera origen. Los comunicados siguientes prohibieron la actividad política, suspendieron el derecho de huelga, suspendieron a los partidos políticos (y a los marxistas proscribieron), intervinieron la CGT y la CGE y, para arrancar de cuajo la posibilidad de protestas gremiales, declararon a las plantas fabriles objetivos de interés militar y pusieron bajo la órbita militar a los empleados de Estado y de servicios públicos. Efectivos militares realizaron operativos en las principales plantas fabriles de todo el país y cientos de delegados y activistas gremiales fueron llevados con destino desconocido. Las primeras adhesiones públicas provinieron de la Comisión Reafirmación de la Revolución Libertadora y de la Acción Patriótica Nacional, que publicaron solicitads en el diario La Prensa, así como del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Adolfo Tortolo.

Con un lenguaje pleno de soberbia y paternalismo, los mismos militares que durante los últimos meses han dado muestras de una crueldad pocas veces vista a través de cientos de operativos o secuestros y asesinatos ilegales, intentan explicar en sus comunicados que se vieron “obligados” a dar el golpe: “Agotadas todas las instancias del mecanismo constitucional, superada la posibilidad de rectificaciones dentro del marco de las instituciones y demostrada, en forma irrefutable, la imposibilidad de recuperación del proceso por vías naturales, llega a su término una situación que agravia a la Nación y compromete a su futuro”, dice la proclama suscripta por los golpistas Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti.

“Frente a un tremendo vacío de poder —continúa—, capaz de sumirnos en la disolución y en la anarquía; a la falta de capacidad de convocatoria que ha demostrado el Gobierno Nacional; a las reiteradas y sucesivas contradicciones evidenciadas en la adopción de medidas de toda índole; a la falta de una estrategia global que, conducida por el poder político, enfrentara a la subversión; a la carencia de soluciones para problemas básicos de la Nación cuyo resultado ha sido el incremento permanente de todos los extremismos…”, y así sigue una larga enumeración de la calamidades que finaliza: “…por ello, las Fuerzas Armadas —en cumplimiento de una obligación irrenunciable— han asumido la conducción del Estado”.

La extensa lista de comunicados empezó a emitirse alrededor de las tres y veinte de la madrugada, pero a esa hora ya había sido detenida la presidenta María Estela Martínez de Perón. Aunque esta prohibida la circulación de la información referida a esos instantes iniciales del golpe, se sabe que a la una de la madrugada la presidenta había decidido retirarse de la Casa de Gobierno en helicóptero con destino a la quinta presidencial de Olivos. En pleno vuelo, el piloto recibió la orden de aterrizar en el Aeroparque, donde la presidenta fue encarcelada por una comisión militar integrada por el general José Villarreal, el contralmirante Pedro Santamaría y el brigadier Basilio Lami Dozo.

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En ese momento había una reunión de sindicalistas con el ministro de Trabajo, Miguel Unamuno, en la sede de su ministerio. En ella participaban, entre otros, Lorenzo Miguel, José Triaca, Adalberto Wimer, Oscar Smith, Osvaldo Papaleo y su asesor Carlos Campolongo. La reunión, que había empezado con cierto optimismo, fue cortada abruptamente por el llamado telefónico de un periodista para informarles que había sido detenida la presidenta y el golpe estaba en marcha. Los asistentes abandonaron rápidamente el ministerio cantando la Marcha Peronista y varios de ellos, incluido el ministro Unamuno y Miguel, fueron detenidos a lo largo del día.

Los militares se han dado a la caza no sólo de los guerrilleros, sino de gremialistas, funcionarios y políticos de todo signo a los que ellos consideren peligrosos para el régimen. Personal militar tomó y clausuró locales de varios sindicatos como la UOM, el SMATA y la Federación de Prensa. En las redacciones de los periódicos se sabe que efectivos militares realizan numerosos operativos en villas de emergencia, barrios populares y plantas fabriles donde han sido detenidos cientos de activistas. Según los periódicos, dos personas resultaron muertas al resistir la ocupación del local del Partido Comunista ubicado en Callao 372. Los comunistas, que en los últimos tiempos multiplicaron desesperadamente contactos con jefes militares, no esperaban una reacción tan brutal y reaccionaria, y aún insisten en la ilusión de que se trata de excesos lógicos. Resulta esclarecedora la explicación que hizo el embajador argentino ante Brasil, Emilio Casals, por el cierre de fronteras entre ambos países, al que definió como “un acto de vigilancia común cuando ocurren hechos y circunstancias como los que vive la Argentina y destinado a evitar la entrada ilícita en Brasil de fugitivos políticos”.

Los diarios de hoy sólo publican la información que proviene de la agencia oficial Télam y su contenido son las proglamas militares y las biografías y méritos de los principales personeros del nuevo régimen, desde aquellos que integran la cúpula hasta los que se han hecho cargo de las gobernaciones provinciales y los ministerios. Por la cantidad de cargos que han cubierto, los argentinos pueden empezar a darse cuenta de la cantidad de militares que estaban alimentando y que ahora, además de convertirse en dueños y señores de la vida en este país, cobrarán doble sueldo en su carácter de militares y funcionarios. Resulta patética esta situación si se tiene en cuenta que uno de los principales argumentos para dar el golpe ha sido la lucha contra la corrupción.

Otro dato significativo es que las Confederaciones Rurales Argentinas y la CARBAP levantaron el paro ganadero y que la primera medida tomada por el régimen fue solicitar al Fondo Monetario Internacional un préstamo por 127,6 millones de dólares, que será otorgado en tiempo récord, según opinan los especialistas.

El hecho de que este país se haya convertido hoy en una gran cárcel no parece afectar a la gente en la calle, que pese al despliegue militar, realizó con normalidad sus actividades. Tampoco hay declaraciones de apoyo. En esta situación la excepción fue monseñor Tortolo, quien se apresuró a visitar a los altos jefes militares en la Casa de Gobierno. Al reiterarse exhortó a la gente a “cooperar positivamente” con el Gobierno “a fin de restaurar definitivamente el espíritu nacional y una convivencia franca y leal entre los argentinos”. El arzobispo de Paraná señaló que este apoyo no debe “soslayarse con palabras, sino que debe enfatizarse con hechos”. Es probable que alguna vez el alma de este pastor crepite en las llamas del Infierno, aunque por ahora se limita a proponer uno para sus compatriotas.


Fuente: Página/12

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