Masiva movilización frente al Congreso, esta vez sin represión
El Gobierno no pudo imponer
el miedo y los jubilados llenaron la plaza
El desmedido operativo de
Bullrih resultó insuficiente para desmovilizar a las organizaciones y a los
gremios, que se sumaron a la tradicional marcha de los miércoles. Se cantó
contra Milei, el FMI y el ajuste. "Bullrich eligió mal al enemigo
porque nosotros no tenemos nada que perder", se escuchó.
Por Celeste del Bianco y MatÃas Ferrari
20 de marzo de 2025 - 12:38
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El Gobierno intentó de
todas las maneras posibles evitar la masiva manifestación en apoyo a los
jubilados. No lo logró. A pesar de las amenazas de "represión" por
altoparlantes en las estaciones de trenes, las requisas en los accesos a la
Ciudad de Buenos Aires y el exagerado despliegue policial en el Congreso, miles
de personas se movilizaron pacÃficamente en contra del modelo de
ajuste de Javier Milei. Tras la salvaje cacerÃa de la semana pasada, en la
calle se sintió una tensión permanente durante toda la jornada. Las mismas
personas que marcharon se ocuparon de cuidarse de las provocaciones de las
fuerzas de Seguridad e, incluso, identificaron algunos infiltrados y los
echaron de las columnas. "Bullrich eligió mal al enemigo porque nosotros
no tenemos nada que perder. De acá no nos vamos", le dijo a Página/12 Omar
Godoy, un jubilado de 73 años que habló por muchos otros que no se dejaron
amedrentar y llenaron la plaza.
Pese al vallado, los cortes
de calle y los casi 2000 efectivos de las fuerzas federales y de la policÃa
porteña desplegados, los manifestantes fueron copando desde temprano el
epicentro de la movilización. Marcharon columnas de organizaciones sociales
(como la UTEP y Barrios de Pie), gremios de la CGT (como La Bancaria, la UOM,
la CATT), las dos CTA y la izquierda. El protagonismo, igualmente, fue de los
jubilados y las jubiladas. Muchos de ellos autoconvocados, otros organizados en
las agrupaciones que todos los miércoles se congregan frente al Congreso. Se
cantó contra el FMI, contra el Presidente y contra su ministra de Seguridad. También
se pidió la recomposición de las jubilaciones y el fin de la represión a la
protesta social. Todo se hizo en paz: en todo momento, los que marcharon dieron
cátedra de cómo controlar la calle, la última obsesión del Gobierno.
Horas después de la
desconcentración, Bullrich intentó mostrarse victoriosa. Dijo haber detenido a
unas 25 personas con presunto pedido de captura en los accesos a la capital.
También sostuvo que secuestró "cuatro micros que venÃan sin ningún tipo de
permiso" y que controló los accesos "para que no vengan narcohinchas
de Rosario y Córdoba". Después, utilizó ese dato para sostener que
"quienes van a las marchas son todos delincuentes, todos chorros".
El secretario general de
UTEP, Alejandro Gramajo, le contestó en diálogo con este diarion que "en
lugar de querer restringir el derecho a la protesta con semejante
operativo", la ministra "deberÃa estar precisamente persiguiendo a
los narcos, que se están metiendo en los barrios a cooptar soldaditos".
La marcha
En la plaza hubo varios
hits. El más repetido fue "que se vayan todos". También se cantó
"Trabajador/ te estamos avisando/ que tu jubilación/ te la están
cagando" y el clásico "que feo, que feo, que feo debe ser, pegarle a
un jubilado para poder comer". Además, hubo un palito a la CGT: "Que
lo vengan a ver/ que lo vengan a ver/ los jubilados le enseñan/ cómo luchar a
la CGT".
El ataque a Pablo Grillo,
todavÃa fresco, estuvo presente de varias formas: carteles, globos y remeras.
Sus compañeros fotógrafos de ARGRA levantaron sus cámaras y pidieron justicia
sobre Hipólito Yrigoyen, a la altura donde recibió el disparo.
A pesar de esa situación
violenta --y de tantas otras--, muchos jubilados coincidieron en que no iban a
dar el brazo a torcer. "Nosotros no vamos a retroceder, no nos vamos a
rendir. El gobierno de Milei, estafador y corrupto, no tiene autoridad moral
para atacarnos. Eligió mal al enemigo. No tenemos nada que perder, solo nuestra
dignidad y nuestro sueldo mÃnimo. Somos el peor enemigo que pudo haber
elegido", dijo Omar, referente nacional de adultos mayores del Frente
Grande.
Cerca suyo, caminaba “El
Chueco”, con una Virgen de Luján en su cabeza, vestida con un manto negro y
verde en una adaptación que hicieron los hinchas de Chicago. Llegó desde Ciudad
Oculta y dijo que “en esta etapa de la vida, ya no tengo miedo”. Estuvo el
miércoles pasado y anticipa que va a seguir en la calle cada semana: “Aunque
sigan reprimiendo va a seguir habiendo gente porque el hambre permanece. Las
dificultades están y la angustia cada vez es mayor y eso no se para con
represión”.
El operativo
El Congreso amaneció
rodeado por vallas que impedÃan el paso. Varias horas antes que llegaran los
manifestantes, la zona ya resultaba intransitable. El perÃmetro inmediato
alrededor del Palacio Legislativo estuvo controlado además por varios retenes
policiales. Durante varias horas, para los vecinos y comerciantes --también
para la prensa-- resultó una tortura poder circular. Mucho más para las
columnas, que en su mayorÃa ingresaron a la Plaza por las laterales Virrey
Cevallos y RodrÃguez Peña, luego de largas vueltas. Igualmente, el Gobierno
quiso dar la imagen de que habrÃa sido imposible manifestarse, pero no lo
logró.
Detrás de las rejas, sobre
el asfalto semivacÃo de Callao y Rivadavia, se ubicaron centenares de efectivos
de la Federal y gendarmes, casi todos armados con escudos, en posición
expectante. Hubo decenas de camiones hidrantes y del cuerpo de InfanterÃa, y
helicópteros sobrevolando la Plaza. Algunas esquinas fueron reforzadas hasta
por un vallado triple. También se colocaron inhibidores de señal y amenazó con
bajar los drones que intentaran grabar desde lo alto el operativo. Pareció una
zona de guerra, militarizada por demás. El escenario en el que se desarrolló la
marcha pretendió constituirse en sà mismo una amenaza.
"A mi con esta
patoteada de las rejas no me mandan de vuelta a mi casa ni nada. No podremos
llegar al Congreso como siempre, pero al menos hoy somos muchos", dijo Mirta,
una de las primeras en llegar, entrado el mediodÃa. Llegó sola, envuelta en una
bandera argentina. "Toda la amenaza del Gobierno me importa poco. Si no me
asustaron los gases del miércoles pasado, ya no me asusta nada".
El operativo incluyó además
un amedrentamiento explÃcito en las estaciones de tren. Los usuarios tuvieron
que leer en los carteles digitales mensajes intimidatorios, y oÃrlos también
por altavoz, como si se tratara de una pesadilla orwelliana. "Protesta no
es violencia. La policÃa va a reprimir todo atentado contra la República",
decÃa el texto oficial que salÃa por los altoparlantes y que confirmaba la
razón de ser de la presencia del secretario de Transporte de la Nación, Franco
Mogetta, en la reunión del martes en Casa Rosada en la que se planificó el
operativo, de la que participó la cúpula de la SIDE. Algunos pasajeros
denunciaron, además, que en los controles policiales hasta se pedÃa los DNI y
se revisaron algunas mochilas.
"El operativo no
empezó ahora, empezó con una campaña previa, de terror. Lo hicieron en los
medios, en las estaciones, sin embargo la plaza se llena y se llena, de a poco
pero se llena, y eso es muy importante", dijo Eduardo, jubilado de
Laferrere. "Mira, siempre funciona la estrategia del miedo en algunas personas,
pero hay que luchar contra eso", explicó.
Cerca suyo estaba Carlos Dawlowski, el jubilado e hincha de Chacarita de 75 años que despertó la solidaridad de los hinchas de todos los clubes y que motorizó la marcha del miércoles pasado. Llevaba consigo dos bolsas de una panaderÃa de Devoto que cada semana le regala sandwiches y facturas para sus compañeros. “Yo vivà el 76, el 78 y el 2001, pero como esto, nunca", le contó a Página/12. "Pero este operativo no me da miedo, me da más fuerza. Si ellos van a hacerlo todos los miércoles lo que van a ver es esto: lleno de gente. Que mejor gasten la plata en los comedores, y en los chicos que no tienen para comer. Si los jubilados venimos a marchar acá es porque no tenemos para comer”, cerró.
Fuente: Página/12

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