Es el que se usó para arrojar a las aguas a las Madres de Plaza de Mayo y las monjas francesas
Comenzó
la repatriación del avión de los vuelos de la muerte
Estiman
que el Skyvan que perteneció a la Prefectura Argentina podría regresar desde
los Estados Unidos dentro de las próximas tres semanas, según le informaron al
ministro Sergio Massa.
18 de mayo de 2023 - 00:01
El 14
de diciembre de 1977, el Skyvan PA-51 de la Prefectura despegó
desde el Aeroparque Jorge Newbery con una misión siniestra: arrojar a las aguas
del Mar Argentino a un grupo de doce militantes que habían sido secuestrados
días antes. Entre ellos estaban tres integrantes de las Madres de Plaza
de Mayo Azucena Villaflor, María Eugenia Ponce de Bianco y Esther
Ballestrino de Careaga y las monjas francesas Alice Domon y
Leonie Duquet. En las próximas semanas –posiblemente dentro del próximo
mes–, el Skyvan volverá a surcar el cielo argentino. Desde el Ministerio de
Economía, que conduce Sergio Massa, confirmaron que están ultimando
los detalles para el regreso del avión desde los Estados Unidos.
La
Justicia argentina acreditó que el Skyvan se usó para los vuelos de la
muerte que partían con prisioneros desde la Escuela de
Mecánica de la Armada (ESMA). Las gestiones para el retorno de la
aeronave comenzaron hace tres años. Taty Almeida, referente de
Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, empezó a golpear puertas junto con Cecilia
De Vincenti –hija de Azucena– y con Mabel Careaga –hija
de Esther–. La confirmación de que el Estado
argentino compraría el avión y lo repatriaría para que quede como un símbolo
del horror de la dictadura argentina llegó en enero pasado.
En
1971, la Prefectura Argentina adquirió cinco Skyvan. Dos de ellos fueron
destruidos durante la Guerra de Malvinas en 1982. Los otros
tres se vendieron en 1994. Uno se quedó en Luxemburgo, otro en el Reino Unido y
un tercero en los Estados Unidos. Este último es el que se usó para desaparecer
al grupo de militantes que se reunía en la Iglesia de la Santa Cruz para
coordinar tareas de búsqueda y de denuncia de sus seres queridos. Todos ellos
fueron secuestrados gracias a la infiltración del marino Alfredo Astiz,
que se presentaba en las reuniones como el hermano de un desaparecido, y
llevados a la ESMA, donde fueron sometidos a tormentos y condiciones inhumanas
de vida antes de arrojarlos vivos al mar.
El avión se logró localizar gracias a
una investigación que emprendieron el fotógrafo italiano Giancarlo
Ceraudo y la periodista argentina Miriam Lewin –también
sobreviviente de la ESMA–. En 2010, Ceraudo y Lewin encontraron al PA-51 en
Fort Lauderdale, en el estado de Florida, cuando era parte de la flota de la empresa
estadounidense GB Airlink, que se dedicaba al correo aéreo.
Un
trabajo de análisis de la documentación encarado por el Ministerio
Público Fiscal permitió comprobar que ese artefacto había sido
utilizado para desaparecer a las Madres, a las monjas francesas y al resto de
los militantes que se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz: Ángela
Auad, Remo Berardo, Patricia Oviedo, Raquel Bulit, Julio Fondovila, Eduardo
Gabriel Horane y Horacio Elbert.
En
2005, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó
los cuerpos de Azucena, Mary, Esther, Leonie y Ángela, que habían aparecido en
las costas y habían sido enterrados en el cementerio de General Lavalle. Sumado
a los testimonios de sobrevivientes de la ESMA, se pudo reconstruir que todo el
grupo Santa Cruz había sido “trasladado” el mismo día, el 14 de diciembre de
1977.
En
2017, el Tribunal Oral Federal 5 dio por acreditado el uso del Skyvan y condenó
a prisión perpetua a dos de sus pilotos, Mario Daniel Arru y Alejandro
Domingo D’Agostino. El lunes pasado, la Cámara Federal de Casación
Penal confirmó la condena de D’Agostino, que es el único vivo, y se pronunció
sobre la mecánica de los vuelos de la muerte, a los que definió como uno de los
“métodos más habituales utilizados por las Fuerzas Armadas para terminar con
las vidas de las víctimas”.
El 8 de
enero pasado, el piloto Enrique Piñeyro viajó hasta Arizona
para identificar el Skyvan a pedido del ministro Massa –que es quien sigue las
gestiones con las referentes de derechos humanos–. Confirmó que se trataba del
mismo avión que había sido hallado por Lewin y Ceraudo en 2010. En el proceso
de identificación también intervino el Ministerio de Defensa, que hizo un
informe detallado sobre el derrotero del avión. La intención es que el Skyvan
sea emplazado en el predio de lo que fue la ESMA. La Secretaría de Derechos
Humanos, que conduce Horacio Pietragalla Corti, es la que lleva
adelante el diálogo con el directorio del Espacio Memoria y Derechos
Humanos –exESMA–.
Según
pudo saber Página/12, en este momento se están llevando adelante
tareas sobre el avión para volver a su composición original antes de emprender
el vuelo hacia Buenos Aires, que tendrá varias paradas obligadas. Las
estimaciones son que en tres semanas podría estar nuevamente en territorio
argentino, donde será una prueba material del momento final del exterminio.
Fuente: Página/12


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