La vicepresidenta denunció el lawfare en el Foro Mundial de Derechos Humanos
Cristina
Kirchner: "Nos persiguen porque igualamos a las sociedades"
Acompañada
por expresidentes del Grupo de Puebla y por juristas, la vicepresidenta
Cristina Fernández de Kirchner trazó una lÃnea de continuidad entre las
persecuciones de las dictaduras militares y el actual ataque a la democracia
desde el "partido judicial". "No nos van a perdonar nunca la
reconstrucción de la economÃa y lo que pudimos construir en materia de derechos
humanos", dijo.
22 de marzo de 2023 - 00:01
"No me importa si me
van a meter presa, lo que me importa es que volvamos a reconstruir un Estado
democratico y constitucional en el cual las garantÃas que establece la
Constitución no sean cartón pintado", dijo CFK.. Imagen: Leandro Teysseire
“No fue
solamente la economÃa sino lo que pudimos reconstruir en materia de derechos
humanos. No nos van a perdonar nunca”. Está allà la razón de la persecución en
los tribunales para Cristina
Fernández de Kirchner, la razón de la condena y la proscripción
que puede dejarla afuera de la carrera electoral. Y asà lo hizo saber la
vicepresidenta frente a un auditorio compuesto por expresidentes de la región y
juristas que integran el Grupo de Puebla y vienen hace tiempo
denunciando que el lawfare es el mecanismo que se usa desde
los estrados judiciales para condicionar los procesos polÃticos progresistas.
No fue
un acto altisonante pero el mensaje fue concreto: ya no es el partido militar
el que le respira en la nuca a la democracia, sino el partido judicial. Y ella
lo sufre en carne propia. “Lo que el partido militar fue a los gobiernos
populares del siglo XX, el lawfare lo es a los gobiernos
nacionales, populares y democráticos. Exactamente lo mismo”, dijo CFK mientras
la aplaudÃan dirigentes de la región, integrantes del Frente de Todos y
miembros de organismos de derechos humanos que se congregaron en el III
Foro de Derechos Humanos, pero sobre todo para brindarle su apoyo después
de la condena del Tribunal Oral Federal 2 en causa Vialidad. “No nos persiguen
porque somos populistas. Nos persiguen porque igualamos sociedades, por la
justicia social y por el derecho de los trabajadores a participar en el
producto bruto de lo que producen”.
Rodeada
de expresidentes que acompañaron sus mandatos como Evo Morales (Bolivia), José
Luis RodrÃguez Zapatero (España), Rafael Correa (Ecuador), Ernesto
Samper (Colombia) o José “Pepe” Mujica (Uruguay), CFK
repasó cuáles fueron sus polÃticas que terminaron siendo combatidas desde los
tribunales. En dos meses, de hecho, se cumplirán veinte años desde que su
compañero, Néstor Kirchner, llegó a la Casa Rosada.
"Se
inició en 2003 la construcción de una nueva Argentina. se empezó una Argentina
diferente. Ese hombre junto con Lula, decidieron pagarle al FMI,
para que nunca más pudiera dirigir la economÃa en la Argentina”, remarcó CFK.
“Fue la década virtuosa. Fue el momento donde más se redujo la desigualdad
económica y social en la región, esta es la clave. No nos persiguen
porque somos populistas, nos persiguen porque igualamos sociedades, por la
justicia social, el derecho de los trabajadores a participar en el producto
bruto de lo que producen”, agregó.
Desde
entonces, la apuesta tuvo que ver con reconstruir el Estado democrático
constitucional, dijo CFK: no solo lo que representaba la Casa Rosada, sino lo
que representaba el Poder Legislativo. En el Congreso, recordó, se compraban
leyes y puso como ejemplo la denuncia de la Banelco para aprobar la
flexibilización laboral de Fernando de la Rúa. “También le tocó a
él —en referencia a Kirchner—, pese al 22 por ciento de los votos, reconstruir
un Poder Judicial que habÃa eliminado la mayorÃa automática y que habÃa
amenazado, no al gobierno sino a los argentinos con la dolarización de la
economÃa".
El eje del rencor
Parte
central de esa reconstrucción fue la polÃtica de verdad y justicia del
kirchnerismo: la anulación de las leyes de impunidad y la renovación de una
Corte Suprema que estuviera dispuesta a sostener la inconstitucionalidad de las
leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que impedÃan juzgar a los
responsables de crÃmenes atroces.
“Cuando
Néstor llegó al gobierno, el reclamo por Memoria, Verdad y Justicia no
existÃa, no figuraba en las encuestas”, rememoró. “Los organismos seguÃan
marchando, pero es más, hasta hubo ofrecimientos de declarar constitucionales
las leyes de la impunidad, que Néstor rechazó”, contó la vicepresidenta.
El
ofrecimiento no pudo más que haber salido de la Corte porque, para el momento
en que Kirchner llegó al gobierno, ya estaba en el máximo tribunal el reclamo
para la reapertura de los juicios. Era lo que se conoce como el caso Julián
Simón con el que se mostró que era una incongruencia juzgar a los responsables
de las apropiaciones de niños sin juzgar a quienes posibilitaron que esas
sustracciones de menores sucedieran: es decir, a los que desaparecieron a sus
padres y madres..
A
partir de 2006, se reabrieron los juicios que tienen a más de 1000 condenados.
Uno de ellos fue Jorge Rafael Videla, el dictador que murió
mientras se lo juzgaba por su responsabilidad en el Plan Cóndor. “TodavÃa
recuerdo esa tapa de Página/12, donde Videla decÃa que su peor
época habÃa llegado con los Kirchner”, evocó CFK. Se trataba de una portada de
este diario de febrero de 2012.
El
jurista Baltasar Garzón la miraba de costado y asentÃa. El
exjuez español conoce bien la historia. En los tiempos de vigencia de las leyes
de impunidad, él fue quien impulsó las investigaciones desde la Audiencia
Nacional de Madrid por los crÃmenes de la dictadura de Videla y compañÃa.
En el
público, habÃa aplausos en todos los sectores del CCK. En general, las oleadas
de vivas a CFK comenzaban desde atrás y encendÃan a los dirigentes que ocupaban
las primeras filas. Entre quienes la aplaudÃan con ganas estaban el
gobernador Axel Kicillof o los ministros Eduardo
"Wado" de Pedro (Interior), MartÃn Soria (Justicia)
o Jorge Taiana (Defensa). Muchos se sumaban al "Cristina
presidenta" que explotaba cada tanto y que hacÃa batir las palmas de
dirigentes de derechos humanos como Lita Boitano, que estaba
sentada junto al secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti.
El lado de la historia
La
dictadura simbolizó las muertes y las desapariciones pero también la
destrucción de un modelo de paÃs. "En el '76, se interrumpe un modelo
de acumulación que simbolizó por sobre todo el peronismo, que fue la movilidad
social ascendente. Yo soy hija de esa Argentina, de la movilidad social
ascendente, donde la hija de un trabajador acudÃa a la universidad y también
accedÃa a la presidencia de un paÃs. En el '76 se quiebra esa Argentina de
producción y de trabajo. El golpe de '76 marca a fuego y destruye ese modelo
donde se progresaba a través del trabajo. Si trabajabas y laburabas te iba a ir
bien", resaltó la vicepresidenta y lo miró a Marco EnrÃquez
Ominami, que funcionó como organizador del acto. A él le habló de
Chile y del laboratorio del neoliberalismo tras el golpe de Estado con el
que Augusto Pinochet derrocó a Salvador Allende hace
ya casi 50 años.
Los
números pueden abrumar. La misma CFK reconoció que puede ser difÃcil hablarles
a un pibe o a una piba de 20 años de los desaparecidos de hace 40 años, pero la
historia de las persecuciones tiene un hilo conductor. "En realidad
este lawfare que inunda toda la región fue precedido por otros
instrumentos previos: la Doctrina de Seguridad Nacional. En ese
momento las Fuerzas Armadas cumplieron en toda la región la interrupción de las
democracias", dijo.
"Tal
vez todos tengamos la sensación que es todo muy injusto. Es muy injusto. Este
Poder Judicial que persigue a dirigentes polÃticos, en este caso una
expresidenta, son los riesgos de la polÃtica. Cuando uno decide jugar de un
lado, sabe que no es gratis. Cuando vas con los otros y con los medios, no
tenes problemas. El problema es cuando uno decide jugar del lado de los
intereses del pueblo y de las grandes mayorÃas nacionales", reafirmó.
En las próximas semanas, los abogados de CFK apelarán la condena que recibió epÃtetos como "engendro" por parte de Garzón. Los diarios alineados con la oposición vaticinan que podrÃa haber novedades con la reapertura de la causa Hotesur-Los Sauces en la Cámara Federal de Casación, pero la vicepresidenta el único mensaje que dejó es que se necesita coraje para no dejarse amedrentar por los tribunales.
"No
me importa si me van a meter presa, lo que me importa es que volvamos a
reconstruir un Estado democratico y constitucional en el cual las garantÃas que
establece la Constitución no sean cartón pintado. Volver a construir un paÃs
que alguna vez tuvimos, se puede hacer porque alguna vez lo hicimos",
dijo. Y hubo aplausos y una dosis de esperanza porque la vicepresidenta habló
de futuro.
Fuente: Página/12
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