Las claves de la justificación falaz de un
"shock de ajuste"
Cómo vender un previaje al
abismo
"No hay otra
alternativa que el ajuste", repitió Javier Milei, basándose en cifras y
estimaciones falaces para describir lo que caracterizó como "la peor
herencia de la historia".
11 de diciembre de 2023 -
01:51
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Luis Caputo, flamante
ministro de EconomÃa. Imagen: AFP
"No hay otra
alternativa que el ajuste", repitió Javier Milei
varias veces desde las escalinatas del Congreso de la Nación. Su discurso,
leÃdo ante una concurrencia que habÃa ido a aclamarlo (cumplió tan a rajatabla
su rol que hasta lo ovacionó cuando les advertÃa que la iban a pasar muy mal
durante los próximos 24 meses), estuvo plagado de malos presagios de lo que va
a pasar con la economÃa argentina en los próximos meses, "por culpa de la
herencia recibida, la peor que haya recibido un gobierno en la historia
argentina".
Asume que su plan va a
provocar "desempleo, recesión, caÃda del salario real, más pobres y más
indigentes". AsÃ, dicho textualmente. Pero no por culpa de su plan, sino
por la herencia recibida. "No hay más alternativa que el ajuste", repite
y agrega: "y a través de un shock, porque no hay condiciones para un
ajuste gradualista". Si "no hay alternativas" y para que sea
exitoso tiene que ser por "shock", bueno, adelante con el plan. A
sufrir. La fórmula parece convincente, al menos le sirvió para ganar las elecciones.
Pero veamos las condiciones
de las que surge ese diagnóstico. Porque, si falla el diagnóstico, convengamos
que puede fallar. Y si falla, lo que quedará es un costo social y económico
altÃsimo.
"Nos dejan 15 puntos
del PBI de déficit fiscal, de los cuales 10 puntos son del Banco Central y 5
del Tesoro Nacional", dice enfáticamente. El déficit es la diferencia
entre ingresos y gastos, cuando los últimos son mayores. Según el Banco
Mundial, el PBI de Argentina para 2021 estaba en 487,2 miles de millones de
dólares. En 2023 puede haber estado en torno a los 500 mil millones. Cinco
puntos del Tesoro son 25 mil millones de dólares. En pesos serÃan 10 billones
(a la cotización oficial de 400 pesos por dólar). Un ajuste asà equivaldrÃa a
hacer desaparecer en buena medida las polÃticas públicas. No es "un
recorte al afano de la polÃtica".
El déficit del Banco
Central no es déficit sino los pasivos remunerados: bonos y otras deudas
con entidades financieras. Entre esos bonos, las leliq. ¿Cómo los hará desaparecer?
Diez puntos del PBI son 50 mil millones de dólares, equivalente a la deuda que
tomó Macri en 2018 con el FMI., condenando al paÃs por décadas. Milei no dice
qué va a hacer. La deuda, en este caso del Central, es en pesos. SerÃa deseable
que no la convierta en deuda en dólares, pero no lo dice. Sólo señala que lo
solucionará con "polÃticas de shock".
¿Por qué la urgencia en resolver un déficit que ya muestra "inflado"? Porque le interesa reducir al mÃnimo la capacidad de intervención del gobierno nacional y el Banco Central en la economÃa y, además, teóricamente le adjudica la responsabilidad absoluta de la inflación al déficit fiscal y la emisión monetaria. Un déficit que no tiene la dimensión que Milei indica y una emisión que tampoco es tal. AsÃ, con una base inflada y con cálculos matemáticos con poco rigor técnico, asume que:
- El ritmo de inflación de los últimos meses, proyectado a un año, da un aumento del 300% y no 150.
- El excedente de dinero en la economÃa hoy es el doble que en la previa del "rodrigazo" (ajustazo por shock del año 1975). Si el Rodrigazo multiplicó por 6 la inflación, hoy la multiplicarÃa por 12.
- La deuda en pasivos remunerados del Banco Central es peor que la previa a la hiperinflación de Alfonsin. "Hoy podrÃa cuadruplicar la cantidad de dinero en la economÃa si no se resuelve, postula.
En consecuencia, sostiene
que una inflación que hoy es del 300%, podrÃa multiplicarse por 12 con un
ajustazo por shock como el que propone (300x12 igual a 3600 por ciento), con
pasivos del BCRA que cuadruplicarÃan la cantidad de dinero y con ello, la
inflación (3600x4, igual a 14.400 por ciento de inflación anual). Según Milei,
estamos ante una bomba hiperinflacionaria que nos esta llevando a casi 15 mil
por ciento de inflación anual, de la cual él nos viene a salvar. "Nos
dejaron plantada una hiperinflación de herencia", le cuenta a la
concurrencia, menos enfervorizada porque ya le cuesta seguirlo.
"Parece un
disparate", dice, y antes que le contestemos que sà explica, como si
hablara a través de una calculadora: "Eso equivale a una inflación del 52
por ciento mensual, y hoy estamos cerca, en una inflación que rondará entre el
20 y 40 por ciento mensual de aquà a febrero". Lo cual, calcula de nuevo,
llevarÃa la pobreza al 90 por ciento de la población. "No hay otra
alternativa que un gran ajuste por shock", dice una vez más.
Un ajustazo del que se
sufrirán las consecuencias muy rápido, advierte, pero para ver los resultados
habrá que esperar entre 18 y 24 meses, por "el rezago de la polÃtica monetaria".
Es decir, que es tanto lo que emitió y gastó el gobierno saliente, que seguirá
surtiendo efecto negativo, con mayor inflación, por muchos meses.
Ese semejante rezago en los
efectos de la polÃtica monetaria no se debe conocer en Estados Unidos, porque
la Reserva Federal produce modificaciones trimestrales en sus tasas de interés,
aumentándolas para desincentivar las compras y bajar la inflación, y bajándolas
o manteniendo su nivel cuando considera que los precios están equilibrados. Y
mide los resultados y evalúa sus cambios de polÃtica mensualmente o cada tres
meses.
Ante el capital extranjero,
para dar confianza, habrá que demostrar la voluntad y capacidad de hacer
desaparecer el déficit fiscal y la emisión "provocando recesión",
dice Milei, y lo aplauden. "No hay plata, Argentina no tiene
crédito", dice, sin hacer mención que el crédito que el paÃs tenÃa de
China lo perdió por sus diatribas contra el régimen de gobierno de ese paÃs y
las posturas internacionales que va tomando en contra de consensos mundiales.
"La alternativa es generar confianza", dice y muchos que lo escuchan
rememoran lo de la "lluvia de inversiones" de Macri y Prat Gay
(aunque también de Caputo) de 2016, que terminó en una multimillonaria fuga de
capitales.
Fuente: Página/12
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