La wiphala
ganó por nocaut
Opinión
Por Alberto López Girondo
19 de octubre de 2020
En otros tiempos, cuando algún boxeador argentino buscaba
el cinturón de campeón en cuadriláteros estadounidenses, se decía que la única
forma de salir airoso era ganar por nocaut. Si al cosa venía por puntos, no
había forma, porque el árbitro y los jurados estaban comprados.
Lo mismo ocurría este domingo en Bolivia. El binomio
Arce-Choquehuanca tenía que noquear, porque todos los estamentos del estado de
facto que la derecha intentó armar desde el golpe contra Evo Morales del año
pasado estaban comprados. Por eso las dudas y los temores del MAS-IPSP.
Era grande el riesgo de un monumental fraude, de que
buscaran la forma de embarrar la cancha para no entregar el poder si la
diferencia era exigua o hubiera lugar a disputas voto a voto. Pesaba el
antecedente de lo que había hecho la oligarquía boliviana y grupos
paramilitares tras la elección de octubre de 2019, con el apoyo irrestricto de
la OEA conducida por Luis Almagro. No olvidar que hubo quema de urnas, amenazas
a legisladores, que atacaron sus viviendas particulares.
El ex canciller uruguayo debería ser considerado
responsable directo de la violencia que se desató desde el 10N contra sectores
populares, con cientos de muertos. De persecuciones, de detenciones ilegales,
de políticas económicas perjudiciales para el pueblo boliviano, De cada acto de
corrupción -que no fueron pocos- durante la gestión de facto de Jeanine Añez. Y
todo por haber avalado un informe falaz sobre la transparencia de las
elecciones que dieron el triunfo a Evo Morales y Álvaro García Linera.
Este domingo quedó probado que hace hace 11 meses hubo un
golpe de Estado en Bolivia. Los medios internacionales que aprobaron la movida
contra el gobierno constitucional de Morales también tienen su cuota parte en
esta calamidad que la ciudadanía boliviana vino a reparar con creces.
En los medios concentrados argentinos se nota el estupor
por el resultado y también la indignación. Tenían un perfil tan sesgado que
terminaron por creer lo que publicaban y la realidad ahora les golpea como un
cross a la mandíbula. Entonces buscan el lado oscuro de la nueva era que se
avecina en Bolivia.
Habida cuenta de que Evo Morales retornará sin dudas a su
patria, es de augurar entonces que buscarán horadar la futura gestión con
cuestionamientos del tipo “hay un doble comando en el Palacio de Gobierno”. Ni
qué decir de las dificultades que enfrentará el nuevo mandatario con la derecha
golpista de la Media Luna de Oriente, que fhabía encabezado la intentona
secesionista de 2008, ingresó a la sede del gobierno el 10N con la Biblia en la
mano y retiró la wiphala como un acto de desagravio a la población blanca y
europea que integra.
Más allá de estas miserias, es bueno tener en cuenta que
el regreso del MAS IPSP fue posible por las luchas populares y también gracias
la conciencia democrática alcanzada por los bolivianos desde principios de
siglo. Este modelo de madurez cívica es extensible también a Ecuador, donde
finalmente las autoridades tuvieron que aceptar la fórmula Andrés Arauz-Carlos
Rabascall para las presidenciales de febrero de 2021. Ya no es posible gobernar
proscribiendo a las mayorías. Y ese es el mayor triunfo de estas horas.
Fuente: Tiempo Argentino


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